El régimen venezolano impuso una prohibición total sobre drones en medio de tensiones con Estados Unidos
El Ministerio de Transporte de Venezuela anunció este martes una medida sin precedentes que prohíbe por 30 días toda actividad relacionada con drones en el territorio nacional. Esta restricción abarca la compra, venta, fabricación, importación y operación de estos dispositivos.
La decisión gubernamental, que entró en vigor el 18 de agosto, incluye también la suspensión de programas de capacitación y adiestramiento para el manejo de aeronaves pilotadas a distancia. El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil será el organismo encargado de supervisar el cumplimiento de estas restricciones.
Esta prohibición se produce en un contexto de creciente tensión militar entre Venezuela y Estados Unidos. El gobierno norteamericano desplegó recientemente una importante fuerza naval en el Caribe, que incluye tres buques de guerra con 4,000 infantes de marina, submarinos nucleares y aviones de reconocimiento P8 Poseidon.
Como respuesta inmediata, el dictador Nicolás Maduro ordenó la movilización de 4.5 millones de milicianos en todo el territorio venezolano. Durante el anuncio, Maduro presentó esta acción como parte de un “plan de paz”, aunque no especificó las zonas donde se desplegarán estas fuerzas paramilitares.
La Casa Blanca, a través de su portavoz Karoline Leavitt, declaró que están dispuestos a “usar todo su poder” para combatir el narcotráfico vinculado al régimen venezolano. “El régimen de Maduro no es el gobierno legítimo de Venezuela. Es un cartel del narcotráfico”, afirmó categóricamente la funcionaria estadounidense.
El Departamento de Defensa estadounidense ha ampliado sus competencias tradicionales para incluir operaciones contra el tráfico de drogas y la inmigración ilegal. Esta nueva interpretación quedó plasmada en una carta del secretario Pete Hegseth, que autoriza acciones más agresivas en la región.
Mientras tanto, Diosdado Cabello, ministro del Interior venezolano, aseguró que las fuerzas de seguridad locales también están desplegadas en las aguas territoriales. Esta declaración sugiere una posible escalada en las tensiones entre ambas naciones.
La prohibición de drones podría interpretarse como una medida preventiva del régimen ante la posibilidad de vigilancia aérea no autorizada. Los dispositivos no tripulados se han convertido en herramientas estratégicas para tareas de reconocimiento y recopilación de inteligencia.
Esta crisis coincide con otros acontecimientos significativos, como la detención de un ciudadano francés en Venezuela desde junio y el apartamiento del fiscal del caso Venezuela ante la Corte Penal Internacional por presunto conflicto de intereses.
El panorama se complica aún más con denuncias internas. El Partido Comunista de Venezuela ha acusado al gobierno de Maduro de llevar adelante una “ofensiva antidemocrática y autoritaria” contra los movimientos de izquierda, según declaraciones del activista Pedro Eusse.
La situación actual representa una escalada significativa en las tensiones entre Venezuela y Estados Unidos, con potenciales repercusiones para toda la región del Caribe. La prohibición de drones aparece como un elemento más en este complejo tablero geopolítico.