El dólar cerró este miércoles en COP 3.207,4 en Colombia. Así, la divisa estadounidense mostró una reducción de 42,6 pesos frente a la apertura anterior. La jornada del martes había cerrado en COP 3.221. Por tanto, el incremento fue de apenas 13,6 pesos respecto a ese cierre.
Durante las negociaciones de este miércoles, el dólar alcanzó un precio máximo de COP 3.226. Asimismo, el mínimo llegó a los COP 3.201,19. Mientras tanto, el promedio de la jornada quedó en COP 3.206,92. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) se ubica en COP 3.238. Esta cifra equivale a 0,75 % por debajo de la jornada pasada.
En el último mes, el precio del dólar ha mantenido una evidente tendencia a la baja. No obstante, se han registrado algunos incrementos leves durante este período. En este momento, el dólar ha disminuido su valor en COP 850. Esta caída se evidencia al comparar con los COP 4.075 de hace un año. En consecuencia, la divisa ha perdido una quinta parte de su valor frente al peso.
Una sola variable no basta para explicar lo que ocurre con el precio del dólar. Por eso vale la pena revisar el contexto global y local que rodea esta situación. En el panorama internacional, los mercados han ajustado sus expectativas de cara a la política monetaria. Específicamente, estas expectativas se centran en las decisiones de Estados Unidos. Este ajuste ha favorecido a varias monedas emergentes en el mundo. El peso colombiano es uno de los casos más destacados de esta tendencia.
A nivel local, Colombia ofrece un diferencial de tasas de interés atractivo para los inversionistas. Además, el país registra un buen ingreso de divisas por exportaciones. Daniel Londoño, Country Manager de Global 66, detalla que el balance del dólar fue contundente. La TRM cayó 2,54 % en la semana pasada, equivalente a COP 83,97. Igualmente, descendió 6 % en el mes y 14,26 % en lo corrido del año. Esta última cifra representa COP 535,67 de reducción. Finalmente, cayó 20,1 % frente al mismo día del año pasado.
Tres factores explicaron el comportamiento del dólar en la semana pasada, según Londoño. El primero fue la inflación de Estados Unidos y su evolución reciente. El IPC de junio cayó 0,4 % mensual en ese país. Esta fue la mayor caída desde abril de 2020, un dato significativo. Así, la tasa anual llegó a 3,5 % cuando el mercado esperaba 3,8 %. Por consiguiente, este dato generó sorpresa entre los analistas financieros.
El segundo factor está en el ámbito local, que sigue haciendo el trabajo pesado. Se estima que los factores globales explican apenas entre un 20 % y un 30 %. El resto son las expectativas de ajuste fiscal del gobierno entrante. Este gobierno se posesiona el 7 de agosto próximo. También influye el ritmo de emisión de TES en el mercado colombiano. El cupo para 2026 ya iba en 78 % a mitad de año. Esta información proviene del Banco de Bogotá, una fuente confiable del sector.
Mauricio Acevedo, de Corficolombiana, anticipa que el dólar podría seguir cediendo. Esto ocurriría si el Banrep vuelve a subir tasas de interés. El objetivo sería contener una inflación que quedó en 6,14 % en junio. Además, Acevedo destaca la tranquilidad que generaron los acercamientos del presidente electo. Estos acercamientos fueron con el gobierno americano y la banca internacional. En efecto, tales contactos han mejorado las expectativas del mercado financiero.
Para los próximos días, el foco estará puesto en Oriente Medio. Las amenazas de ataques protagonizados por Estados Unidos en contra de Irán preocupan. Si la escalada del conflicto continúa, el Brent apunta a la zona de USD 95. Incluso, podría superar este nivel según los expertos consultados. La aversión al riesgo se extiende en los mercados globales. Aquí, esto se traduce en rebote del dólar frente al peso colombiano.
“Si aparece una nueva tregua, el peso retoma el camino de los COP 3.200. En lo monetario, la Fed entra en periodo de silencio antes de su reunión del 28 y 29 de julio, y con el IPC en 3,5 % la discusión ya no es si sube sino cuándo empieza a recortar, un viento de fondo que debilita al dólar global. En lo local, el Banrep cierra el mes con su reunión del 31 de julio y la puerta abierta a otra alza”, dice el experto.
Londoño añade que el escenario base es un rango entre COP 3.200 y COP 3.320. El piso en COP 3.200 estuvo a cuatro pesos de romperse el jueves. Sin embargo, existe espacio de rebote hacia la parte alta del rango. Esto sucedería si Irán escala las tensiones en la región. Por lo tanto, el factor geopolítico se vuelve determinante en el corto plazo.
Para el equipo económico de Davibank, es difícil pensar que la tasa de cambio siga bajando. No obstante, las fuerzas que están detrás sí pueden permanecer por un tiempo adicional. Considerando las variables macroeconómicas, sus apuestas apuntan a otros niveles. El mercado debería estar operando una tasa de cambio por el orden de los COP 3.500. Incluso, podría ubicarse en COP 3.600 según sus análisis técnicos.
Pero, como se encuentra por debajo, el gran diferencial estaría en otro aspecto. El voto de confianza que han depositado los inversionistas internacionales es clave. Este factor ha sido determinante para mantener la fortaleza del peso. Además, refleja las expectativas positivas sobre la economía colombiana. También muestra la credibilidad que tiene el país en los mercados financieros.
La apertura anterior había sido de COP 3.250, como se mencionó inicialmente. La reducción de 42,6 pesos en una sola jornada es significativa. Este movimiento refleja la dinámica cambiaria que vive el país actualmente. Asimismo, evidencia la volatilidad que caracteriza el mercado de divisas. Los inversionistas están atentos a cada señal económica que surge.
El precio mínimo de COP 3.201,19 casi alcanzó la barrera psicológica de los COP 3.200. Este nivel se ha convertido en un soporte importante para el mercado. Los analistas observan con atención si se rompe este umbral. De suceder, podría abrir paso a nuevas caídas del dólar. En cambio, si se mantiene, podría generar un rebote técnico.
El promedio de COP 3.206,92 muestra estabilidad en la jornada de negociación. Las transacciones se mantuvieron cerca de los niveles de cierre. Esto indica que no hubo volatilidad extrema durante el día. Por ende, los operadores pudieron trabajar con relativa tranquilidad. Las órdenes se ejecutaron sin sobresaltos mayores en el mercado.
La TRM en COP 3.238 sirve como referencia oficial para múltiples operaciones. Esta tasa es utilizada por empresas y entidades gubernamentales. También es la base para liquidar obligaciones en moneda extranjera. Su cálculo se realiza con base en las operaciones del día anterior. Posteriormente, la Superintendencia Financiera la certifica y publica oficialmente.
La caída de 0,75 % frente a la jornada pasada parece modesta. Sin embargo, en el acumulado mensual y anual, el impacto es considerable. Los importadores se benefician de esta tendencia bajista del dólar. Pueden adquirir productos extranjeros a menores costos en pesos colombianos. En contraste, los exportadores enfrentan menores ingresos al convertir sus dólares.
La tendencia a la baja del último mes ha sido evidente para los observadores. Los incrementos leves han sido temporales y no han revertido la dirección general. Esta situación genera diferentes efectos en los sectores económicos del país. Algunos se benefician mientras otros enfrentan desafíos importantes. La política económica debe considerar estos impactos diferenciados en su diseño.
La comparación con hace un año muestra una caída de COP 850. Este descenso representa aproximadamente un 20 % del valor del dólar. En términos porcentuales, es una devaluación significativa de la divisa estadounidense. Los factores que explican este fenómeno son múltiples y complejos. Requieren un análisis detallado de variables internas y externas del país.
El contexto global juega un papel importante en esta dinámica cambiaria. La política monetaria de Estados Unidos afecta a todas las economías emergentes. Las decisiones de la Reserva Federal tienen repercusiones inmediatas en los mercados. Por eso, los analistas siguen de cerca cada comunicado de esta institución. Cualquier cambio en su postura genera movimientos en las tasas de cambio.
El diferencial de tasas de interés favorece al peso colombiano actualmente. Los inversionistas buscan mayores rendimientos en mercados emergentes como Colombia. Esta demanda por activos colombianos fortalece la moneda local. Además, genera entrada de capitales que presionan la tasa de cambio a la baja. El Banco de la República monitorea estos flujos constantemente.
El ingreso de divisas por exportaciones también contribuye a esta tendencia. Colombia exporta diversos productos que generan dólares para el país. El petróleo, el carbón y el café son algunos de los principales. También las flores y otros productos agrícolas aportan divisas importantes. Estos ingresos aumentan la oferta de dólares en el mercado local.
El IPC de junio en Estados Unidos sorprendió a los mercados globales. La caída de 0,4 % mensual fue mayor a lo esperado. Esta fue la mayor reducción desde abril de 2020, durante la pandemia. La tasa anual de 3,5 % quedó por debajo del consenso del mercado. Esto generó expectativas de cambios en la política monetaria estadounidense.
Las expectativas de ajuste fiscal del gobierno entrante son fundamentales. El mercado espera medidas que mejoren las finanzas públicas del país. La disciplina fiscal genera confianza entre los inversionistas internacionales. Por tanto, estos factores locales explican gran parte del comportamiento del dólar. Su peso es mayor que el de los factores globales en este caso.
El ritmo de emisión de TES ha sido acelerado en lo que va del año. A mitad de año, ya se había utilizado el 78 % del cupo anual. Esta información del Banco de Bogotá es relevante para el mercado. La emisión de deuda pública afecta las tasas de interés locales. También influye en la demanda de pesos por parte de inversionistas.
La inflación de 6,14 % en junio supera la meta del Banco de la República. Esta entidad tiene como objetivo una inflación entre 2 % y 4 %. Por eso, podría verse obligada a subir nuevamente las tasas de interés. Mauricio Acevedo anticipa esta posibilidad en su análisis del mercado. Un alza de tasas fortalecería aún más al peso colombiano.
Los acercamientos del presidente electo con el gobierno americano generaron tranquilidad. También fueron importantes los contactos con la banca internacional. Estos gestos diplomáticos y económicos mejoran la percepción sobre Colombia. Reducen la incertidumbre política que afecta a los mercados financieros. En consecuencia, favorecen la entrada de inversión extranjera al país.
La situación en Oriente Medio introduce un factor de riesgo geopolítico. Las amenazas de ataques entre Estados Unidos e Irán preocupan. Una escalada del conflicto afectaría los precios del petróleo globalmente. El Brent podría subir a USD 95 o más según los expertos. Esto generaría aversión al riesgo en los mercados emergentes.
La aversión al riesgo típicamente fortalece al dólar como moneda refugio. Los inversionistas buscan seguridad en activos estadounidenses durante crisis. Esto podría revertir temporalmente la tendencia bajista del dólar en Colombia. Por eso, los analistas observan con atención la evolución del conflicto. Cualquier escalada tendría impacto inmediato en el mercado cambiario.
La Fed entra en periodo de silencio antes de su reunión de fin de mes. Esta reunión se realizará el 28 y 29 de julio próximos. Durante el silencio, los funcionarios no hacen declaraciones públicas sobre política monetaria. Esto reduce la volatilidad en los mercados antes de decisiones importantes. Los operadores esperan con expectativa las conclusiones de ese encuentro.
Con el IPC en 3,5 %, la discusión en la Fed ha cambiado. Ya no se debate si debe subir más las tasas de interés. Ahora, la pregunta es cuándo empezará a recortarlas gradualmente. Este viento de fondo debilita al dólar global frente a otras monedas. Beneficia a las monedas emergentes que ofrecen mejores rendimientos relativos.
El Banrep cierra el mes con su reunión del 31 de julio. La puerta está abierta a otra alza de tasas de interés. Esto dependería de la evolución de la inflación en las próximas semanas. También de las presiones inflacionarias que se observen en la economía. La decisión será crucial para el comportamiento del peso colombiano.
El rango entre COP 3.200 y COP 3.320 es el escenario base para los próximos días. Este rango ofrece cierta estabilidad para la planificación de empresas. El piso en COP 3.200 casi se rompió el jueves pasado. Faltaron apenas cuatro pesos para alcanzar ese nivel psicológico. Si se rompe, podría abrir paso a nuevos mínimos del dólar.
El espacio de rebote hacia la parte alta existe si hay escalada en Irán. Los COP 3.320 serían el techo del rango en ese escenario. Este nivel representa una resistencia técnica importante en el mercado. Los operadores tienen órdenes de compra y venta en estos niveles clave. Por tanto, se espera mayor actividad si se acercan a estos umbrales.
El equipo de Davibank considera que el mercado debería operar en niveles más altos. Los COP 3.500 o COP 3.600 serían más acordes con los fundamentos macroeconómicos. Sin embargo, el mercado actual está por debajo de estos niveles teóricos. La diferencia se explica por el voto de confianza de los inversionistas. Este factor psicológico es tan importante como los fundamentos económicos.
Los inversionistas internacionales han depositado confianza en Colombia recientemente. Esta confianza se refleja en la entrada de capitales al país. También en la demanda por activos colombianos en los mercados globales. Los bonos sober