Un tiroteo masivo sacudió el corazón de Manhattan cuando Shane Tamura, de 27 años, abrió fuego en un edificio de oficinas matando a cuatro personas antes de suicidarse.
El atacante, originario de Las Vegas, ingresó al edificio ubicado en 345 Park Avenue poco antes de las 6:30 p.m. del lunes. Armado con un rifle de asalto AR-15 calibre .223 de la marca Palmetto State Armory, el agresor desató el caos en la zona de Midtown.
Las autoridades encontraron el arma homicida equipada con una mira telescópica, guardamanos negro y correa de hombro. Las fotografías difundidas por The New York Post mostraban manchas de sangre en su superficie, evidenciando la brutalidad del ataque.
Cerca del lugar, la policía localizó un vehículo con matrícula de Nevada registrado a nombre de Tamura. En su interior hallaron una licencia vigente para portar armas emitida en Las Vegas, con fecha de vencimiento en 2027.
La comisionada del Departamento de Policía de Nueva York, Jessica Tisch, confirmó en conferencia de prensa que Tamura actuó en solitario. Entre las víctimas fatales se encuentra Didarul Islam, un oficial fuera de servicio e inmigrante de Bangladés que deja atrás a su familia, incluyendo un hijo en camino.
El edificio de 44 pisos, sede de importantes empresas como la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL) y la firma financiera Blackstone, se convirtió en escenario del horror. Los investigadores aún buscan determinar si existía alguna conexión entre el atacante y las víctimas o las compañías del inmueble.
La vida de Tamura estuvo marcada por contrastes. Durante su juventud destacó como jugador de fútbol americano en la preparatoria Granada Hills Charter High School en California. Posteriormente trabajó como guardia de seguridad en un casino de Las Vegas.
El pánico se apoderó del edificio durante el ataque. Jessica Chen, quien participaba en una presentación con otras 150 personas, relató: “Escuchamos múltiples disparos en rápida sucesión desde la planta baja y muchos corrimos hacia una sala para refugiarnos”.
Oleksandr Stupak, de 30 años, se encontraba a una cuadra cuando comenzó el tiroteo. “Escuché los tiros y luego llegaron muchos policías para neutralizar la situación”, declaró al New York Post.
Las autoridades recuperaron el cuerpo sin vida de Tamura en el piso 33, donde aparentemente se suicidó después de asesinar a una persona en una de las oficinas. Los investigadores analizan grabaciones de seguridad, registros telefónicos y antecedentes del atacante.
El sistema de emergencias implementó cierres viales, provocó demoras en el transporte público y restringió el acceso peatonal en la zona. A pesar de la disminución general en los índices de violencia armada en Nueva York, este incidente resalta la persistente amenaza de los tiroteos aislados.
Fuentes oficiales confirmaron que Tamura tenía antecedentes documentados de problemas de salud mental, aunque no se han revelado detalles específicos sobre su historial médico. Esta información podría ser crucial para entender las motivaciones detrás del ataque más letal que ha vivido la ciudad en décadas.