El sábado pasado, Venezuela se convirtió en el epicentro de la atención mundial. La captura del ex dictador Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores marcó un punto de inflexión histórico. Ambos se encuentran ahora detenidos en territorio norteamericano. Enfrentarán cargos de narcoterrorismo ante la justicia estadounidense.
Mientras avanza el proceso judicial contra Maduro, Venezuela inicia su transición democrática. El país caribeño sufrió más de dos décadas bajo un régimen atroz. Esta dictadura provocó una crisis humanitaria sin precedentes en la región. Miles de familias fueron separadas y destruidas por la represión sistemática.
María Corina Machado, Premio Nobel de la Paz, lidera esta lucha por la libertad. La dirigente opositora se ha convertido en la bandera del movimiento democrático venezolano. El secretario de Estado Marco Rubio reconoció públicamente su papel fundamental. Afirmó que “todo este movimiento” se logró gracias a su liderazgo incansable.
Este jueves, Machado dialogó en exclusiva con Infobae sobre el futuro del país. Compartió su visión sobre los desafíos que enfrenta la nación sudamericana. También detalló los pasos necesarios para consolidar la democracia en Venezuela.
**Una transición ordenada y pacífica**
Machado reconoció que tanto ella como Edmundo González Urrutia están preparados. Ambos líderes se encuentran en condiciones de asumir el poder ejecutivo. Sin embargo, la dirigente opositora enfatizó un objetivo primordial por encima de todo. Remarcó la necesidad de que “la transición sea de la forma más ordenada y pacífica posible”.
La captura del ex dictador representa mucho más que un arresto simbólico. Según Machado, marca el inicio del desmantelamiento de estructuras criminales profundamente arraigadas. Se trata de eliminar “la estructura de terror y crimen” que gobernó Venezuela durante décadas.
“El primer paso en una transición es la liberación de los presos políticos”, subrayó Machado. También destacó como prioritario el cese inmediato de la represión contra la población civil. Estos elementos constituyen la base fundamental para restaurar la confianza ciudadana.
Estados Unidos instruyó a Delcy Rodríguez, quien quedó temporalmente al mando tras la captura. La vicepresidenta del régimen recibió directrices claras de Washington sobre sus responsabilidades inmediatas. Debe ser “el propio régimen quien desmantele ciertas estructuras de su propio régimen”, explicó Machado.
Esta estrategia busca evitar un vacío de poder que genere caos. También pretende garantizar una transición que minimice la violencia y el derramamiento de sangre.
**Gratitud hacia el presidente Trump**
Machado expresó su profundo agradecimiento al presidente Donald Trump por su compromiso inquebrantable. “Estamos profundamente agradecidos al presidente Trump”, declaró la líder opositora con evidente emoción. Agregó que “llegar aquí requería visión, coraje, decisión”, cualidades que atribuyó al mandatario estadounidense.
El respaldo de la administración Trump resultó crucial para el éxito del operativo. Sin el apoyo de esta potencia mundial, la extracción de Maduro habría sido imposible. La coordinación entre fuerzas estadounidenses y sectores democráticos venezolanos fue ejemplar.
De cara al futuro, Machado reconoció que la recuperación del país será un proceso largo. Venezuela requerirá apoyo internacional significativo, especialmente en áreas críticas como servicios públicos básicos. La economía destrozada necesitará inversión extranjera y asistencia técnica especializada. El sector seguridad debe ser completamente reestructurado para eliminar elementos criminales infiltrados.
La magnitud de la crisis heredada es abrumadora para cualquier gobierno de transición. Décadas de corrupción, saqueo sistemático y mala gestión dejaron al país en ruinas. Sin embargo, Machado se mostró optimista y determinada ante estos desafíos monumentales.
“Vamos a desmontar el hub del crimen organizado”, afirmó con contundencia la dirigente opositora. Su visión a largo plazo es ambiciosa pero clara: “convertir a Venezuela en un hub de prosperidad y de democracia”.
**Un proceso indetenible hacia la libertad**
Sobre esta nueva etapa que comenzó tras la captura del ex dictador, Machado fue categórica. Sostuvo que “este es un proceso indetenible” que ya no tiene marcha atrás. Las fuerzas democráticas han cobrado un impulso que ninguna estructura criminal podrá detener.
La líder opositora aseguró que su intención es regresar a Venezuela cuanto antes. “Lo antes posible”, enfatizó cuando se le preguntó sobre su retorno al país. Su presencia física en territorio venezolano será fundamental para consolidar la transición democrática.
Machado describió lo ocurrido el tres de enero como “un paso gigantesco hacia la libertad”. También lo calificó como un avance hacia la justicia y el reencuentro de los venezolanos. El operativo representa “el desmontaje de toda una estructura del terror y del mal”.
Según su visión, este cambio permitirá que emerja “un país lleno de oportunidades”. Venezuela volverá a ser “una verdadera tierra de gracia” donde puedan regresar los hijos exiliados. Miles de ciudadanos del mundo entero encontrarán en el país caribeño oportunidades sin precedentes. Será “la tierra más fértil para el desarrollo” de vidas, sueños e inversiones.
**Reacción internacional y cooperación interna**
Mucho se especuló en las horas posteriores sobre posibles traiciones dentro del chavismo. Algunos analistas sugirieron que alguien dentro de la estructura del régimen cooperó activamente. Esta hipotética colaboración habría sido crucial para conducir a la captura de Maduro.
Machado prefirió enfocarse en la reacción de los gobiernos democráticos del mundo. “Los gobiernos democráticos entienden que esto no solamente favorece a Venezuela”, explicó la dirigente. También “favorece a todos los países vecinos” y “favorece a las democracias del mundo”.
Desmontar una estructura del crimen narcoterrorista beneficia a toda la comunidad internacional. Esta organización criminal “ha hecho tanto daño” a nivel regional y global. Son “decenas, cientos de miles de vidas destruidas”, según el recuento de Machado.
La lista de víctimas incluye personas asesinadas y ejecutadas extrajudicialmente por fuerzas del régimen. También contempla a aquellos a quienes les quitaron todo mediante confiscaciones arbitrarias. Miles de familias fueron separadas y forzadas a abandonar su país natal. Estas redes criminales “desde Venezuela se han ido extendiendo y penetrando” todo el hemisferio.
“Las democracias y sobre todo los líderes valientes llaman las cosas por su nombre”, destacó Machado. Estos líderes “entienden que la justicia internacional debe estar al servicio de la gente”. El derecho internacional no puede convertirse en “una excusa para la impunidad absoluta”.
Machado criticó duramente los dobles estándares que permitieron la supervivencia del régimen durante años. “El derecho internacional debe proteger la soberanía de los pueblos”, enfatizó con vehemencia la líder opositora.
En el caso de Venezuela, la soberanía popular se expresó claramente el 28 de julio. Ese día, el pueblo “emitió un mandato contundente con la elección de Edmundo González Urrutia”. El resultado electoral representó no solo la elección de un nuevo presidente. También significó “un mandato a una transición a la democracia” que ya no puede ser ignorado.
**La importancia del rol estadounidense**
Durante años, muchos argumentaron que el problema venezolano debía resolverlo exclusivamente el pueblo venezolano. Sin embargo, la realidad demostró la insuficiencia de este enfoque ante un régimen criminal internacional. Quedó probada la importancia crucial de la implicancia de una potencia como Estados Unidos.
Machado abordó directamente este tema en su conversación con Infobae. “Me parece muy importante la primera afirmación que haces”, respondió cuando se le planteó esta cuestión.
“Durante años dijimos Venezuela es un país invadido por las fuerzas del crimen global”, recordó Machado. La lista de actores criminales internacionales presentes en Venezuela es extensa y preocupante. Incluye a potencias hostiles como Irán, Rusia y Cuba, que brindaron apoyo logístico y militar.
También participaron grupos terroristas como Hezbolá y Hamás, que encontraron refugio en territorio venezolano. Los carteles de la droga establecieron operaciones de narcotráfico a gran escala. La guerrilla colombiana utilizó el país como santuario y base de operaciones. Todos estos actores estaban “aliados y conectados al régimen de Maduro”, formando una red criminal global.
“Esto no es una dictadura convencional con una estructura jerárquica”, explicó Machado con claridad. Se trata de “una estructura del crimen, del narcoterrorismo” con ramificaciones internacionales. Practica “terrorismo de estado hacia adentro y terrorismo y narcoterrorismo hacia afuera”.
Evidentemente, era necesario que confluyeran dos fuerzas poderosas para derrotar este entramado criminal. Por un lado, “la del pueblo de Venezuela organizado y valiente” que demostró su coraje. Este pueblo “fue capaz de llevar adelante una gesta como la del 28 de julio”. Por otro lado, se requería el poder y la determinación de Estados Unidos.
**Trabajando con Delcy Rodríguez**
En las últimas horas, Washington expresó su predisposición a trabajar temporalmente con Delcy Rodríguez. La vicepresidenta chavista quedó al mando durante esta primera etapa de la transición. Esta decisión generó controversia y preguntas sobre su viabilidad y conveniencia.
Machado abordó esta cuestión con pragmatismo y visión estratégica de largo plazo. Reconoció que la situación es “altamente inestable” y requiere medidas excepcionales. La prioridad absoluta es “avanzar en este proceso de transición” sin provocar un colapso total.
La líder opositora utilizó una poderosa metáfora para explicar el momento histórico actual. “Te lo pongo con una imagen. Esto es un gran dique con una enorme presión”, comenzó describiendo. Durante años, ese dique contuvo las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano mediante represión brutal.
“Finalmente se abrió aquí una grieta que se va convirtiendo en una enorme apertura de luz”, continuó Machado. A través de esa apertura “fluye ahora toda esta energía, este anhelo de paz, de libertad”. También fluye “el amor de los venezolanos” que durante tanto tiempo fue reprimido.
“Esto es absolutamente indetenible”, concluyó Machado con convicción inquebrantable. “Es decir, eso es lo importante, entender que estamos en un proceso indetenible”, reiteró para enfatizar su punto.
Esta perspectiva revela la estrategia de Machado: mantener el impulso democrático mientras se gestionan pragmáticamente los detalles. Trabajar temporalmente con elementos del antiguo régimen puede ser necesario para evitar el caos. Sin embargo, el objetivo final permanece claro e inmutable: la restauración completa de la democracia.
El camino hacia la libertad de Venezuela finalmente se ha abierto después de décadas. Las fuerzas democráticas, respaldadas por la comunidad internacional, avanzan con determinación renovada. Los desafíos son enormes, pero el compromiso de líderes como María Corina Machado es inquebrantable. Venezuela enfrenta un futuro incierto pero lleno de esperanza y posibilidades de renovación democrática.