El gobierno británico ha decidido extender la experimentación de la castración química para ciertos delincuentes sexuales. Esta medida busca reducir el riesgo de reincidencia y aliviar la superpoblación en las cárceles. La ministra de Justicia, Shabana Mahmood, ha ampliado un programa piloto de castración química voluntaria a veinte prisiones adicionales en todo el país. Mahmood ha destacado los resultados positivos obtenidos hasta ahora y ha abierto la posibilidad de implementar la castración obligatoria.
Este proyecto se basa en un experimento iniciado en 2022 en varias prisiones del suroeste de Inglaterra. Allí se ofrecen tratamientos inhibidores de la libido de forma voluntaria. Según Mahmood, el informe recomienda continuar con el proyecto piloto de tratamiento farmacológico para gestionar los trastornos del deseo sexual problemático. La ministra ha anunciado un despliegue nacional, comenzando en dos regiones y cubriendo veinte prisiones. Además, está considerando la posibilidad de hacer obligatorio este sistema.
El contexto de esta medida es la superpoblación de las cárceles británicas. Esta situación provoca la liberación temprana de presos tras cumplir apenas un tercio de sus condenas. La ministra cree que, si los criminales sexuales están castrados, podrían ser liberados antes de tiempo, ganando así espacio en las prisiones.
El portavoz del Primer Ministro, Keir Starmer, ha subrayado que las pruebas científicas son claras. Los tratamientos químicos pueden ser eficaces para tratar a delincuentes peligrosos, por lo que se está ampliando su uso. La castración química se administra mediante dos fármacos que incrementan la generación de serotonina y reducen la producción de testosterona. Además, se complementa con un trabajo psicológico.
En otros países, como Alemania y Dinamarca, ya se lleva a cabo la castración voluntaria. En Polonia, es obligatoria. Sin embargo, la implementación en el Reino Unido enfrenta desafíos. Uno de los principales psiquiatras del Servicio Nacional de Salud británico ha resaltado la oposición de los médicos a castrar a seres humanos por cuestiones éticas. Además, argumenta que no está probada su eficacia. También, los padres de víctimas de violación han expresado su descontento. Consideran que, ni con la castración, los violadores deberían poder salir antes de tiempo. Temen que se esté dando un mensaje de impunidad a los agresores.
La propuesta de castración química es una de las vías mencionadas en un informe independiente sobre la imposición de penas a los delincuentes. Este informe estima que el país carecerá de 9.500 plazas penitenciarias a principios de 2028. A 31 de marzo de 2025, 14.863 personas cumplían penas de prisión por delitos sexuales en Inglaterra y Gales. Esto representa alrededor del 21% de la población reclusa adulta.
En Francia, la castración química también forma parte del abanico de tratamientos disponibles. Puede decidirse en el marco de un seguimiento socio judicial o de una libertad condicional. Sin embargo, en Francia, lo prescribe un médico, no los tribunales penales.
La discusión sobre la castración química en el Reino Unido es compleja. Por un lado, se busca una solución a la superpoblación carcelaria y la reincidencia de delincuentes sexuales. Por otro, se enfrentan dilemas éticos y preocupaciones sobre la eficacia del tratamiento. La ministra Mahmood y su equipo deberán considerar cuidadosamente todos estos aspectos antes de tomar una decisión final. La sociedad británica observa con atención este debate, consciente de sus implicaciones a largo plazo.