La Cámara Nacional de Industrias de Bolivia informó sobre pérdidas económicas superiores a USD 600 millones. Estas cifras alarmantes son consecuencia directa de los bloqueos de carreteras. Además, las protestas continúan desde hace más de dos semanas en distintas regiones del país.
Los sindicalistas mantienen su posición en las calles. Asimismo, los seguidores del expresidente Evo Morales se suman a las manifestaciones. Por otro lado, campesinos del altiplano exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
“Lastimosamente las pérdidas económicas en este momento para nuestro país ya superan los USD 600 millones. Esta cifra, este daño económico nuestras industrias ya no lo van a recuperar”, expresó el presidente de la CNI, Gonzalo Morales, en conferencia de prensa.
El dirigente empresarial advirtió sobre la gravedad de la situación actual. Según Morales, “las industrias bolivianas están enfrentando una de las mayores crisis de los últimos años”. Posteriormente, detalló el impacto específico sobre las operaciones industriales del país.
Muchas fábricas han reducido drásticamente sus operaciones productivas. Mientras tanto, otras empresas están al borde del colapso total. En consecuencia, miles de trabajadores enfrentan incertidumbre sobre su futuro laboral inmediato.
Morales enfatizó que varios factores están asfixiando al aparato productivo nacional. Entre ellos destacan los bloqueos que impiden el transporte de mercancías. También señaló la falta de combustible como un problema crítico. Igualmente, mencionó las dificultades logísticas que enfrentan las empresas diariamente.
El incremento de los costos operativos afecta severamente a las industrias. Sumado a esto, la incertidumbre permanente paraliza las decisiones empresariales. Por consiguiente, el sector productivo nacional se encuentra en una situación insostenible.
La paralización industrial genera múltiples riesgos para la economía boliviana. Principalmente, pone en peligro miles de empleos formales en el país. Del mismo modo, amenaza el abastecimiento interno de productos básicos esenciales.
Los alimentos escasean cada vez más en los mercados locales. Simultáneamente, los medicamentos se vuelven difíciles de conseguir para la población. Adicionalmente, otros productos esenciales para la vida cotidiana están desapareciendo de los anaqueles.
Las empresas exportadoras enfrentan dificultades particulares en este contexto. Específicamente, no pueden cumplir con sus compromisos de ventas al exterior. Como resultado, esto genera un deterioro progresivo de la confianza internacional.
Morales remarcó las consecuencias para la imagen del país. Bolivia pierde credibilidad como país productor confiable ante el mundo. Igualmente, se deteriora su reputación como país previsible para hacer negocios. Finalmente, disminuye su atractivo como destino para recibir inversiones extranjeras.
“Desde la Cámara Nacional de Industrias queremos expresar nuestra profunda preocupación y nuestro estado de alerta frente a esta gravísima situación. No podemos seguir normalizando que el país esté bloqueado mientras la economía se debilita y mientras las industrias luchan por sobrevivir”, sostuvo el dirigente empresarial.
Las protestas se concentran principalmente en La Paz. Esta ciudad alberga la sede del Gobierno nacional. Además, funciona como sede del Poder Legislativo boliviano.
Los sindicatos de campesinos participan activamente en las movilizaciones. Por su parte, la Central Obrera Boliviana también se sumó a las protestas. Igualmente, los seguidores del expresidente Evo Morales mantienen su presencia en las calles.
Todos estos grupos reclaman la salida del actual mandatario. Cabe mencionar que Rodrigo Paz lleva apenas seis meses en el cargo presidencial. Sin embargo, la presión social sobre su gobierno aumenta cada día.
Durante los últimos días, los bloqueos se extendieron a otras regiones. Oruro se convirtió en uno de los nuevos puntos de conflicto. Asimismo, Cochabamba enfrenta cortes de carreteras que paralizan el transporte.
Santa Cruz, el motor económico del país, también sufre los bloqueos. Potosí experimenta dificultades similares en sus principales vías. Finalmente, Chuquisaca completa el mapa de departamentos afectados por las protestas.
El jueves, la COB organizó una nueva marcha hacia el centro paceño. Los campesinos del altiplano acompañaron esta movilización masiva. Consecuentemente, el tráfico vehicular quedó completamente interrumpido en amplias zonas de la ciudad.
Los efectos de los bloqueos se hacen sentir en la vida cotidiana. Los alimentos comienzan a escasear en mercados y supermercados. Paralelamente, el combustible se vuelve cada vez más difícil de conseguir.
Los insumos médicos representan una preocupación especialmente grave. Particularmente, el oxígeno medicinal escasea en varios centros hospitalarios. Esta situación pone en riesgo la vida de pacientes críticos.
Un niño de 12 años murió por no recibir atención médica urgente. El Ministerio de Salud confirmó que los bloqueos impidieron su traslado oportuno. Lamentablemente, este caso eleva a cuatro las muertes vinculadas a los cortes de rutas.
El Ministerio de Salud comunicó detalles sobre el fallecimiento del menor. “El fallecimiento de un niño de 12 años fue debido a los bloqueos que no permitieron el paso de la ambulancia en que era trasladado de emergencia” desde el hospital de Llallagua. Este centro médico se encuentra en el norte de Potosí.
La ambulancia debía trasladar al niño hacia la ciudad de Potosí. No obstante, las carreteras cerradas obligaron a cambiar de ruta. Por ende, el vehículo sanitario se dirigió hacia Oruro buscando una vía alternativa.
El menor murió durante el trayecto hacia Oruro. La cartera ministerial detalló las circunstancias de este trágico desenlace. Posteriormente, expresó sus condolencias a la familia del niño fallecido.
El ministerio afirmó que “la vida está por encima de todo conflicto”. Además, hizo un llamado urgente a los manifestantes. “Instamos a permitir el paso de ambulancias y clamamos por un corredor humanitario que garantice la atención médica oportuna para todos”, solicitó la entidad gubernamental.
La radio Pío XII proporcionó información adicional sobre el caso. Según esta fuente, el niño residía en Pocoata. Esta localidad se ubica en el norte del departamento de Potosí.
El menor llegó al hospital de Llallagua la noche del miércoles. Los médicos diagnosticaron un “trauma abdominal grave” que requería intervención inmediata. Específicamente, necesitaba cirugía de emergencia y tratamiento en terapia intensiva.
Este fallecimiento se suma a otros tres decesos previos. Entre las víctimas se encuentra una ciudadana de Belice. Todas estas personas no lograron recibir atención médica a tiempo. La causa común fue la imposibilidad de traslado por los cortes de rutas.
Los sindicatos de campesinos aimaras mantienen bloqueos en el altiplano. Estas acciones impiden el paso de ambulancias y vehículos de emergencia. Consecuentemente, se vulnera el derecho a la salud de la población.
La directora del Hospital de la Mujer, Janett Aliaga, solicitó un uso racional del oxígeno. Esta petición responde a la crítica situación de la unidad de neonatología. Actualmente, 29 bebés reciben atención en esta área del hospital.
Las reservas de oxígeno disponibles alcanzan para solo siete días. Esta limitación temporal genera enorme preocupación entre el personal médico. Mientras tanto, en la unidad de terapia intensiva, cinco mujeres dependen del oxígeno.
La evolución médica de estas pacientes requiere suministro constante de oxígeno. Sin embargo, la escasez amenaza con interrumpir sus tratamientos. Por lo tanto, sus vidas penden de un hilo ante la falta de insumos.
“La salud no tiene color político. Por favor, pedirles, abran este carril humanitario, permítannos el paso de los alimentos, del oxígeno. Nosotros tenemos niños prematuros que requieren sí o sí para vivir el oxígeno”, expresó Aliaga en un emotivo llamado.
Los hospitales enfrentan una situación cada vez más desesperante. Los bebés prematuros son especialmente vulnerables en este contexto. Sin oxígeno, sus posibilidades de supervivencia disminuyen drásticamente.
Las autoridades sanitarias reiteran sus pedidos de corredores humanitarios. Estos permitirían el paso de ambulancias y vehículos con insumos médicos. No obstante, hasta el momento estas solicitudes no han sido atendidas.
La basura se acumula en las calles de las principales ciudades. Los servicios de recolección no pueden operar con normalidad. Consecuentemente, se genera un problema de salud pública adicional.
Las imágenes muestran montones de desechos en las aceras. Una persona camina junto a estos cúmulos de basura acumulada. Esta escena refleja el deterioro de los servicios básicos municipales.
La crisis económica se agrava día tras día. Simultáneamente, la crisis energética suma presión sobre la población. Ambas situaciones combinadas crean un escenario de emergencia nacional.
Estados Unidos expresó su respaldo al gobierno de Rodrigo Paz. Las autoridades estadounidenses rechazaron los intentos de derrocamiento. Sin embargo, este apoyo internacional no ha disminuido la intensidad de las protestas.
El presidente Paz anunció cambios en su gabinete ministerial. El ministro de Trabajo renunció a su cargo recientemente. Williams Bascopé Laruta fue designado como su reemplazo en esta cartera.
Además, el mandatario creó el Consejo Económico y Social en Bolivia. Esta instancia busca generar diálogo entre distintos sectores. No obstante, los manifestantes mantienen su exigencia de renuncia presidencial.
La policía intentó despejar una ruta central en medio de las protestas. Esta acción generó enfrentamientos con los manifestantes. Posteriormente, los bloqueos se reinstalaron en varios puntos estratégicos.
Las barricadas levantadas por los manifestantes bloquean carreteras principales. Varias personas rodean estos obstáculos en la ruta que conecta La Paz con Oruro. Esta vía es crucial para el abastecimiento de ambas ciudades.
Los trabajadores de la construcción también sufren las consecuencias de la crisis. Muchos proyectos se han paralizado por falta de materiales. Además, la incertidumbre económica frena nuevas inversiones en infraestructura.
La confianza empresarial se encuentra en niveles históricamente bajos. Los inversionistas adoptan una postura de espera ante la inestabilidad. Mientras tanto, las empresas existentes luchan por mantener sus operaciones mínimas.
El sector exportador enfrenta el riesgo de perder contratos internacionales. Los compradores extranjeros buscan proveedores más confiables en otros países. Esta situación amenaza con efectos económicos de largo plazo para Bolivia.
La Cámara Nacional de Industrias mantiene su estado de alerta. Los empresarios exigen soluciones urgentes para restablecer la normalidad. Sin embargo, el diálogo entre gobierno y manifestantes parece estancado.