El tusi, una droga sintética que preocupa a especialistas por su creciente consumo entre jóvenes
Una nueva amenaza se cierne sobre la escena nocturna argentina: el tusi o “cocaína rosa”. Esta droga sintética, que paradójicamente no contiene cocaína, está ganando terreno entre adolescentes y jóvenes.
El doctor Francisco Dadic, director de Toxicología de la Fundación Iberoamericana de Salud Pública, explica que esta sustancia “provoca efectos similares a la cocaína”. Sin embargo, se diferencia por incluir un potente componente alucinógeno.
La composición del tusi resulta particularmente alarmante por su variabilidad. El doctor Carlos Damin, profesor de Toxicología de la UBA, advierte que puede contener mezclas peligrosas de ketamina, MDMA, anfetaminas y LSD.
El polvo rosado característico de esta droga se obtiene mediante la adición de colorantes específicos. Su consumo principal es por vía nasal, lo que acelera significativamente sus efectos en el organismo.
Los riesgos para la salud son múltiples y severos. Entre las consecuencias físicas más graves se encuentran arritmias cardíacas, hipertensión arterial y convulsiones. En casos extremos, puede provocar edema pulmonar o muerte por falla multiorgánica.
La situación se agrava cuando los consumidores mezclan el tusi con alcohol u otras drogas. Esta práctica, conocida como policonsumo, multiplica exponencialmente los riesgos de sufrir infartos o derrames cerebrales.
En el ámbito de la salud mental, los efectos son igualmente devastadores. La doctora Geraldine Peronace, psiquiatra especialista en adicciones, señala que los usuarios pueden experimentar alucinaciones intensas y episodios de delirio paranoide.
El mercado del tusi opera sin estándares de pureza ni controles de calidad. Los fabricantes modifican constantemente su composición según la demanda, incorporando sustancias cada vez más peligrosas.
La droga circula principalmente en eventos nocturnos y fiestas electrónicas. Los consumidores buscan mantener la energía durante largas horas mediante estas sustancias de acción rápida pero consecuencias potencialmente letales.
El doctor Enrique De Rosa, médico psiquiatra y neurólogo, destaca la dificultad adicional que representa el manejo clínico de las intoxicaciones. La combinación impredecible de componentes complica el tratamiento de emergencia.
Los especialistas observan con preocupación cómo el consumo de tusi se expande entre la población joven. Su presentación atractiva y la falsa percepción de ser una droga “recreativa” enmascaran su verdadero potencial destructivo.
La comunidad médica insiste en la necesidad de implementar campañas preventivas específicas. Estas deben abordar no solo el consumo de tusi, sino también el fenómeno más amplio del policonsumo de drogas sintéticas.