El presidente ruso Vladímir Putin felicitó este lunes a Mojtaba Khamenei por su elección como nuevo Líder Supremo de Irán. Además, reafirmó que el apoyo de Moscú con Teherán se mantiene “inquebrantable”. Así lo confirmó un comunicado publicado en el sitio web del Kremlin.
“Rusia ha sido y seguirá siendo un socio fiable de la República Islámica”, escribió Putin en el mensaje. La agencia estatal TASS difundió estas declaraciones. Por lo tanto, el mandatario ruso dejó clara su posición respecto al nuevo liderazgo iraní.
La Asamblea de Expertos de Irán confirmó la elección de Khamenei hijo este domingo. El clérigo de 56 años es conocido por sus vínculos estrechos con la Guardia Revolucionaria. Incluso, es considerado más línea dura que su padre. Asume el cargo en medio de bombardeos continuos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní.
Su padre, el ayatolá Alí Khamenei, gobernó Irán durante 37 años. Murió en el primer día de los ataques junto a varios miembros de su familia. Entre las víctimas se encontraba la esposa del nuevo líder supremo. Consecuentemente, la transición de poder ocurre en un contexto de extrema violencia.
Putin destacó que el mandato del hijo de Khamenei requerirá “gran coraje y dedicación”. Esto ocurre en un momento en que Irán enfrenta una “agresión armada”. Así calificó el presidente ruso los ataques contra el país persa. De hecho, sus palabras reflejan la gravedad de la situación regional.
“Confío en que continuará con honor la labor de su padre”, señaló el mandatario ruso. Asimismo, expresó que el nuevo líder “unirá al pueblo iraní durante estas duras pruebas”. El Kremlin subrayó además la solidaridad de Moscú con sus “amigos iraníes”. Igualmente, le deseó éxito “en las tareas difíciles que enfrenta”.
El gesto se enmarca en una serie de contactos recientes entre Moscú y Teherán. Estos contactos se intensificaron desde el inicio del conflicto. El viernes, Putin habló por teléfono con el presidente iraní Masud Pezeshkian. Durante la conversación, le reiteró las condolencias de Rusia por la muerte del líder supremo.
Putin abogó por un “cese inmediato de las hostilidades” durante esa llamada. También pidió un retorno rápido a la diplomacia. Pezeshkian, por su parte, agradeció la solidaridad rusa. Además, ofreció a Putin información detallada sobre la fase actual del conflicto.
Ya el 1 de marzo, Putin había enviado un telegrama de condolencias. En ese mensaje calificó la muerte de Alí Khamenei como una “cínica violación”. Según el mandatario ruso, se violaron todas las normas internacionales. Por consiguiente, Moscú ha mantenido una postura consistente de respaldo a Irán.
El respaldo de Moscú a Teherán contrasta marcadamente con la postura de Washington. El presidente Donald Trump calificó al nuevo líder supremo de “inaceptable”. También lo describió como un “peso ligero”. Mientras tanto, Israel ya lo ha señalado públicamente como un posible objetivo militar.
En el plano regional, Putin indicó que mantiene contacto permanente con líderes del Consejo de Cooperación del Golfo. Esta comunicación ocurre en medio de una escalada que ya dejó consecuencias graves. Hubo ataques iraníes contra infraestructura energética en Arabia Saudita. También se registraron agresiones en los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Baréin.
El precio del barril de Brent rozó los 120 dólares este lunes. Esta cifra refleja la tensión que vive la región. Efectivamente, el mercado petrolero mundial reacciona con nerviosismo ante la inestabilidad. Los analistas temen que la situación empeore en las próximas semanas.
Mojtaba Khamenei había visitado la oficina de Hezbolá en Teherán en octubre de 2024. Esta visita evidenciaba ya entonces sus conexiones con grupos militantes regionales. Su perfil más radical preocupa a los observadores internacionales. Sin embargo, cuenta con el respaldo de sectores poderosos dentro del régimen iraní.
La Guardia Revolucionaria ha sido un pilar fundamental del poder en Irán. Mojtaba mantiene lazos estrechos con esta institución militar. Por lo tanto, su elección no sorprende a los analistas familiarizados con la política iraní. Su ascenso representa continuidad en la línea más dura del régimen.
Los bombardeos sobre territorio iraní comenzaron el mismo día de la muerte del ayatolá Alí Khamenei. Esta coincidencia temporal ha generado múltiples teorías sobre la coordinación de los ataques. Las fuerzas israelíes y estadounidenses han atacado depósitos de petróleo. También han bombardeado centros de seguridad interna y sitios de lanzamiento de misiles.
La ciudad de Isfahán fue uno de los objetivos principales de los bombardeos israelíes. Allí se encuentran importantes instalaciones nucleares y militares. Los videos difundidos muestran la magnitud de la destrucción. Cinco depósitos de petróleo fueron bombardeados por Israel y Estados Unidos.
El presidente de Irán pidió disculpas a los países vecinos por los ataques. Esta acción desató una crisis interna en el régimen. Algunos sectores consideraron que mostrar debilidad era inaceptable. Otros argumentaron que era necesario para evitar el aislamiento regional total.
Arabia Saudita afirmó que Irán será el “mayor perdedor” si continúa con ataques contra los estados árabes. Esta declaración marca un endurecimiento de la postura saudí. Tradicionalmente, Riad ha mantenido una rivalidad con Teherán. No obstante, en ocasiones anteriores había buscado cierta distensión.
Los países del Golfo temen nuevos ataques contra su infraestructura energética. Sus economías dependen fundamentalmente de las exportaciones petroleras. Cualquier interrupción prolongada tendría consecuencias devastadoras. Por ello, han reforzado sus sistemas de defensa aérea.
Los países del G7 evaluarán el uso de las reservas petroleras para detener la suba del barril. La convocatoria a una reunión extraordinaria busca analizar mecanismos para mitigar el impacto. El aumento en los valores del crudo superó los 100 dólares por barril. Esta escalada en el conflicto preocupa a las economías occidentales.
Irán volvió a atacar Israel con bombas de racimo recientemente. Un muerto y dos heridos graves fue el saldo. Las explosiones se registraron en lugares como Yehud, Or Yehuda, Holon y Bat Yam. También se observaron cráteres y devastación tras el despliegue de fuerzas de emergencia.
Irán también apuesta al caos petrolero con bombardeos a refinerías en países vecinos. Otro ataque afectó gravemente una refinería en Bahrein. Las explosiones afectaron a la isla de Sitra y provocaron incendios de gran magnitud. Entre las víctimas hay niños y un bebé que permanecen en observación.
La estrategia iraní parece buscar presionar a través del sector energético. Al atacar instalaciones petroleras en países del Golfo, Teherán intenta demostrar su capacidad de daño. Simultáneamente, busca dividir a la coalición que lo enfrenta. Sin embargo, esta táctica podría resultar contraproducente.
El nuevo líder supremo enfrenta desafíos internos y externos de enorme magnitud. Internamente, debe consolidar su poder frente a posibles rivales. Externamente, debe manejar un conflicto militar de intensidad creciente. Además, la economía iraní sufre por las sanciones y los bombardeos.
La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos. Algunos países europeos han intentado mediar sin éxito hasta ahora. China también ha expresado su preocupación por la estabilidad regional. Mientras tanto, Rusia aprovecha la situación para fortalecer sus lazos con Teherán.
La relación entre Moscú y Teherán se ha profundizado en los últimos años. Ambos países comparten intereses estratégicos en Siria y otras regiones. También enfrentan sanciones occidentales que los han acercado económicamente. Por ende, el respaldo ruso a Irán no resulta sorprendente.
Putin ha construido una imagen de líder que desafía el orden internacional liderado por Occidente. Su apoyo a Irán se enmarca en esta estrategia más amplia. Al respaldar a Teherán, Moscú busca debilitar la influencia estadounidense en Medio Oriente. Igualmente, pretende presentarse como alternativa al liderazgo occidental.
El conflicto en Medio Oriente amenaza con expandirse más allá de las fronteras actuales. Varios países de la región han reforzado sus defensas. Algunos han solicitado apoyo militar adicional a sus aliados. La posibilidad de una guerra regional generalizada no puede descartarse.
La población civil iraní sufre las consecuencias de los bombardeos continuos. Miles de personas han sido evacuadas de zonas cercanas a objetivos militares. Los hospitales trabajan al límite de su capacidad. Escasean medicamentos y suministros básicos en algunas regiones.
La diáspora iraní observa con angustia los acontecimientos desde el exterior. Muchos temen por la seguridad de sus familiares en Irán. Otros esperan que el conflicto provoque cambios políticos en el país. Las opiniones están divididas sobre el futuro del régimen.
Mojtaba Khamenei heredó un país en guerra y una economía debilitada. Su padre gobernó durante casi cuatro décadas con mano firme. Ahora, el hijo debe demostrar que puede mantener unido al régimen. Las próximas semanas serán cruciales para definir su liderazgo.