La Comuna 13 de Medellín ha sido un escenario de dolor y resistencia. Durante más de dos décadas, las familias de los desaparecidos han luchado por la verdad. La Escombrera, un lugar cargado de historia y sufrimiento, ha sido el epicentro de esta búsqueda incansable. Los recientes hallazgos forenses han confirmado lo que las víctimas han sostenido durante años: en La Escombrera hay restos humanos, testigos silenciosos de la violencia que azotó la zona.
La historia de Amparo Cano es emblemática de esta lucha. Lideresa y buscadora incansable, dedicó su vida a encontrar a su esposo e hijo, desaparecidos en la Comuna 13. Aunque falleció en 2021 sin ver cumplido su objetivo, su legado vive en su hija, Alejandra Balvin. Alejandra ha tomado la antorcha de su madre, continuando la búsqueda y apoyando a otras familias en su lucha por la verdad.
El 27 de julio de 2024 marcó un hito en esta búsqueda. La intervención forense en La Escombrera comenzó con un acto simbólico en honor a las madres que, como Amparo, no vivieron para ver los resultados. Las sillas blancas vacías, con los nombres de las 23 mujeres que fallecieron sin respuestas, fueron un recordatorio conmovedor de su sacrificio. Las mujeres presentes, vestidas de blanco, formaron un corazón con piedras, velas y pétalos de rosa, simbolizando la esperanza y la unidad en la búsqueda de la verdad.
Luz Elena Galeano, vocera del colectivo Mujeres Caminando por la Verdad, expresó la importancia de estos hallazgos. “Es una muestra de que, desde el inicio, cuando empezamos a denunciar las desapariciones, estábamos diciendo la verdad”, afirmó. La falta de voluntad política ha retrasado estos resultados, pero la perseverancia de las buscadoras ha sido inquebrantable. Galeano, quien busca a su esposo Luis Javier Laverde, desaparecido en 2008, enfatiza que la lucha es por todos los desaparecidos, porque “todos tienen una familia que les duele”.
La operación Orión, liderada por el general (r) Mario Montoya Uribe en 2002, dejó una estela de violencia y desapariciones forzadas. Según la Corporación Jurídica Libertad, hubo aproximadamente 92 desapariciones en ese entonces, y la UBPD ha documentado 520 en total en la zona. Estos números reflejan la magnitud del sufrimiento y la necesidad urgente de justicia y reparación.
Alejandra Balvin, aunque lejos de La Escombrera, siente el impacto de los hallazgos. “Todos merecen volver”, declara, reafirmando el compromiso de su madre y de las demás buscadoras. La búsqueda es colectiva, y el objetivo es devolver la dignidad a todos los desaparecidos. La esperanza renace con cada hallazgo, y la luz que tanto esperaban comienza a brillar.
La Escombrera, una montaña que guarda secretos oscuros, ha sido testigo de la valentía y la determinación de estas mujeres. Enfrentaron la posibilidad de no encontrar nada, pero su esfuerzo ha dado frutos. Ahora, La Escombrera es un lugar menos donde buscar, y un símbolo de la resistencia y la búsqueda de justicia. La lucha continúa, y con cada paso, las buscadoras honran la memoria de sus seres queridos, manteniendo viva la esperanza de un futuro donde la verdad prevalezca.