La Guardia Civil ha protagonizado una espectacular persecución marítima que culminó con la incautación de 1,7 toneladas de hachís frente a las costas de Chipiona, Cádiz.

El operativo se inició cuando el Sistema Integral de Vigilancia Exterior (SIVE) detectó una embarcación sospechosa navegando hacia la costa gaditana. Inmediatamente, se desplegó un dispositivo conjunto con dos patrulleras y un helicóptero del instituto armado.

Durante la persecución, los narcotraficantes emplearon tácticas sofisticadas para evadir a las autoridades. Dos embarcaciones de alta velocidad aparecieron en la zona realizando maniobras de distracción para facilitar la huida de la nave principal.

A pesar de la resistencia, la coordinación entre las unidades marítimas y aéreas permitió interceptar la narcolancha principal. La embarcación, de 14 metros de eslora, estaba equipada con cuatro potentes motores de 350 caballos cada uno.

Los agentes detuvieron a cuatro ocupantes que transportaban los fardos de arpillera conteniendo el alijo. La operación evidencia el creciente nivel de sofisticación de las organizaciones criminales que operan en la zona.

Horas más tarde, el SIVE detectó otra actividad sospechosa en la playa de Aguadulce, en Rota. Varias personas acumulaban bidones de combustible, presuntamente destinados a reabastecer narcolanchas en la zona.

La rápida intervención permitió incautar 124 garrafas de gasolina y una embarcación neumática abandonada. Esta acción complementaria demuestra la infraestructura logística que mantienen las redes de narcotráfico en la región.

Las costas gaditanas, especialmente las de Chipiona, Sanlúcar y La Línea, se han convertido en puntos calientes del tráfico de hachís. Las estadísticas del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) son reveladoras.

En 2023, el 71% de la droga incautada en Andalucía se concentró en la provincia de Cádiz. Las autoridades decomisaron 86.669 kilos de hachís, representando más del 35% del total andaluz y una cuarta parte del nacional.

La desembocadura del río Guadalquivir, en Sanlúcar de Barrameda, continúa siendo una de las principales vías de entrada de estupefacientes hacia Europa. Las organizaciones criminales mantienen estructuras profesionales con conexiones internacionales.

En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad han frustrado diversos intentos de alijo. Destacan la incautación de más de 1.000 kilos de hachís junto a un fusil de asalto en Chipiona, y otro decomiso de 1.710 kilos en La Línea de la Concepción.

El pasado fin de semana, la Guardia Civil realizó otra importante intervención en el Estrecho. Recuperaron 172 fardos con casi siete toneladas de hachís, arrojados al mar por tripulantes de dos narcolanchas durante una persecución.

Las fuerzas de seguridad libran una batalla diaria contra estas organizaciones criminales. Los narcotraficantes emplean embarcaciones cada vez más potentes y tácticas más agresivas para intentar burlar la vigilancia policial.

La proximidad geográfica con el norte de África y las características de la costa gaditana facilitan estas actividades ilícitas. Las autoridades mantienen una vigilancia permanente para combatir este tráfico que utiliza España como puerta de entrada a Europa.

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