Leer mejor, llegar a la universidad o transformar un oficio tradicional en una oportunidad económica son expresiones distintas de un mismo propósito. Ese propósito consiste en impulsar el desarrollo sostenible en los territorios donde operan las empresas comprometidas con el bienestar social.
Desde esa mirada estratégica, Gases del Caribe ha consolidado una estrategia de inversión social orientada a generar transformaciones sostenibles. La compañía desarrolla esta labor por medio de su Fundación. Sus programas se enfocan en tres frentes principales que marcan la diferencia en las comunidades.
Esos frentes son educación, generación de ingresos y fortalecimiento comunitario. Además, cuentan con indicadores que evidencian avances concretos en calidad educativa. También demuestran progresos en desarrollo de capacidades y mejoramiento de oportunidades para diversos grupos poblacionales.
Los beneficiarios directos incluyen niños, jóvenes becarios y mujeres artesanas de la región Caribe. En 2025, la organización reportó inversiones por $1.668 millones en proyectos sociales. Adicionalmente, destinó más de $1.034 millones a Becas a la Excelencia.
El alcance de estas inversiones superó las 1.800 familias beneficiadas en los territorios de influencia. Por consiguiente, el impacto social se extiende mucho más allá de las cifras económicas invertidas.
**Transformación desde las aulas**
Uno de los proyectos más representativos es Proyecto Aprende, iniciativa que opera desde 2019. Esta iniciativa se desarrolla a través del programa ATAL, “Aprendamos Todos a Leer”. El propósito central consiste en fortalecer los procesos iniciales de lectura y escritura.
Las instituciones educativas beneficiadas se ubican en Atlántico, Magdalena y Valledupar. A la fecha, cerca de 4.600 niños han participado en procesos de fortalecimiento. Estos procesos abarcan habilidades lectoras y comprensivas mediante estrategias pedagógicas innovadoras.
El acompañamiento incluye seguimiento en aula, formación docente y acceso a materiales educativos pertinentes. Según la medición EGRA, utilizada para evaluar habilidades tempranas de lectura, los resultados son contundentes. Los estudiantes vinculados al programa alcanzaron en 2025 un promedio de 40 palabras leídas por minuto.
Este logro contrasta significativamente con la línea base inicial de apenas cinco palabras por minuto. En otras palabras, se multiplicó por ocho la capacidad lectora de los niños participantes. Sin embargo, la fluidez lectora no es el único indicador de éxito del programa.
Además de la fluidez, el programa ha contribuido al fortalecimiento de la comprensión lectora. Entre 2022 y 2025 se evidencia un incremento progresivo en las respuestas correctas. Los estudiantes pasaron de 0,3 a 4 respuestas promedio en las pruebas aplicadas.
Este avance representa una mejora sustancial en la capacidad de los niños para entender lo que leen. Por lo tanto, no solo leen más rápido, sino que también comprenden mejor los textos.
**Docentes como agentes de cambio**
El modelo de intervención también ha permitido fortalecer las capacidades pedagógicas de docentes de primer grado. Esto se logra mediante procesos de formación, seguimiento territorial y socialización de resultados. Asimismo, se ofrece acompañamiento permanente en el aula para garantizar la calidad del proceso educativo.
Esto ha favorecido prácticas pedagógicas más pertinentes, inclusivas y contextualizadas. Estas prácticas están orientadas al aprendizaje efectivo de la lectura y la escritura. En consecuencia, los maestros se convierten en multiplicadores del cambio educativo en sus comunidades.
Otro componente clave ha sido la entrega de materiales pedagógicos y académicos. Estos recursos permiten a estudiantes y docentes contar con herramientas adecuadas. De esta manera, se fortalecen los procesos de aprendizaje desde el acceso a recursos de calidad.
La Fundación también ha trabajado de manera articulada con directivos docentes, coordinadores y aliados estratégicos. Esta articulación promueve la ampliación de cobertura y el seguimiento académico riguroso. Igualmente, busca la consolidación de estrategias territoriales que garanticen la sostenibilidad del acompañamiento educativo.
**Del colegio a la universidad**
La apuesta educativa de Gascaribe no se limita a la educación inicial. También se extiende al acceso y permanencia en educación superior mediante programas de becas. A través de las Becas a la Excelencia Universidad del Norte, ha acompañado a decenas de jóvenes.
Estos jóvenes han recibido apoyo en su formación profesional, ampliando sus posibilidades de movilidad social. Más de 89 estudiantes han sido beneficiados entre 2016 y 2025. De ellos, 37 ya se han graduado con una inserción laboral del 88 %.
Estos datos fueron reportados por el programa según sus indicadores de seguimiento y evaluación. El impacto de esta apuesta educativa se refleja no solo en el acceso a educación superior. También se evidencia en los resultados posteriores a la graduación de los becarios.
Uno de los datos más llamativos aparece después del diploma y la graduación universitaria. Los egresados registran ingresos promedio cercanos a $7,1 millones mensuales. Esta cifra pone sobre la mesa el potencial de la educación como herramienta concreta.
Específicamente, demuestra su capacidad de generar crecimiento profesional y acceso a mejores oportunidades laborales. Este componente confirma que los programas de la Fundación Gascaribe no se limitan a entregar apoyos puntuales.
Por el contrario, buscan generar cambios estructurales en las trayectorias educativas y laborales de los jóvenes beneficiarios. La formación universitaria, acompañada de oportunidades reales de inserción laboral, se convierte así en herramienta transformadora. Permite cerrar brechas y fortalecer el capital humano de la región Caribe de manera sostenible.
**Mujeres artesanas y economía familiar**
En paralelo, la Fundación ha desarrollado iniciativas dirigidas al fortalecimiento de mujeres artesanas. Estas iniciativas promueven sus capacidades productivas, comerciales y organizativas en sus comunidades. Estos procesos contribuyen al mejoramiento de sus ingresos y a la autonomía económica.
Además, favorecen la preservación de saberes tradicionales con alto valor cultural y social. Iniciativas como Arte y Tejido registraron ventas superiores a los $1.000 millones. Estas ventas beneficiaron a más de 130 familias en diferentes municipios de la región.
Mientras tanto, otros programas vinculados a economía circular, gastronomía y artesanía han impulsado nuevas fuentes de ingreso. También los proyectos de producción local han generado oportunidades para familias y comunidades enteras. De esta manera, se fortalece el tejido económico desde la base comunitaria.
**Modelo basado en resultados**
De esta manera, la Fundación Gascaribe ha construido un modelo de gestión social basado en resultados. Este modelo prioriza el seguimiento riguroso y la medición de impacto en las comunidades. Sus programas no solo entregan beneficios inmediatos a las familias beneficiarias.
También promueven transformaciones de largo plazo en educación, empleabilidad e ingresos familiares. Asimismo, generan mejoras en el bienestar comunitario y el desarrollo territorial sostenible. Con estos avances, la empresa reafirma su compromiso con el desarrollo sostenible de la región Caribe.
Aporta significativamente a la calidad educativa y al fortalecimiento del tejido social regional. Igualmente, contribuye a la generación de oportunidades reales para las comunidades de su zona de influencia. En suma, la inversión de más de $2.700 millones en 2025 representa una apuesta concreta.
Esta apuesta por el desarrollo humano integral transforma vidas y comunidades en Atlántico, Magdalena y Valledupar. Los indicadores de lectura, graduación universitaria e ingresos de las artesanas demuestran resultados tangibles. Por consiguiente, el modelo implementado por Gascaribe puede servir de referencia para otras empresas.