La Copa Mundial de Fútbol 2026 se perfila como un evento de magnitudes colosales, no solo en términos deportivos, sino también económicos y sociales. Según un informe de la FIFA, en colaboración con la OMC y la consultora OpenEconomics, se espera que los ingresos globales alcancen los 8.000 millones de dólares. Este evento, que se celebrará del 11 de junio al 19 de julio de 2026 en 16 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá, promete ser un catalizador de desarrollo en múltiples sectores.
El impacto económico del Mundial se distribuye principalmente en tres áreas: el turismo, que captará el 62 % de los beneficios; el sector deportivo, con un 32 %; y el entretenimiento, que se quedará con el 6 %. Este reparto refleja la importancia del turismo como motor económico, especialmente en un evento de esta envergadura. Se proyecta que 6,52 millones de personas asistirán a los estadios, con un 40 % de turistas extranjeros, lo que subraya la relevancia del turismo internacional.
En México, la Ciudad de México se prepara para recibir a 5,5 millones de visitantes, una cifra que supera con creces el promedio anual de turistas. Sean Cázares Ahearne, director general de Amvitur, destaca la importancia de las viviendas turísticas para satisfacer la demanda sin provocar aumentos desproporcionados en las tarifas. Este tipo de alojamiento ha crecido más del 30 % en el último año, lo que indica una tendencia hacia la diversificación de la oferta turística.
El sector hotelero también enfrenta desafíos significativos. Marcos Gottfried, director de Hábitat Expo, señala que la remodelación de hoteles y el auge del hospedaje privado serán cruciales para atender la demanda. La inversión en infraestructura turística, financiada en parte por impuestos sobre reservas, permitirá mejorar la señalética, construir paradores turísticos y rehabilitar embarcaderos, entre otras iniciativas.
El retorno social de inversión (SROI) es otro aspecto destacado del informe. Por cada dólar invertido, se generarán 3,64 dólares en beneficios sociales, como salud, inclusión y cultura. Este retorno subraya el potencial del Mundial para generar un impacto positivo más allá de lo económico, promoviendo el bienestar social y la cohesión cultural.
El gasto total para la organización del evento se estima en 13.900 millones de dólares. Además, se prevé que cada turista gaste un promedio de 416 dólares diarios durante una estadía de 12 días, lo que se traduce en más de 7.482 millones de dólares en consumo turístico directo. Este gasto no solo beneficiará a los sectores directamente involucrados, sino que también impulsará la economía local en las ciudades sede.
El informe de la FIFA, respaldado por entidades como el Banco Mundial, la OCDE y la OMT, ofrece una visión integral del impacto del Mundial. La colaboración de estas organizaciones subraya la importancia de un enfoque multidisciplinario para maximizar los beneficios del evento. La participación de la CEPE, Nielsen e Ilostat también aporta datos valiosos para comprender las implicaciones laborales y económicas del Mundial.