El 15 de julio, Colombia completó la reducción progresiva de la jornada laboral prevista en la Ley 2101 de 2021. Tras varios años de implementación escalonada, la jornada máxima legal quedó fijada en 42 horas semanales. Esta cifra representa seis horas menos que las 48 horas que regían anteriormente en el país.

La reforma busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores colombianos al favorecer un mayor equilibrio. Este equilibrio se establece entre el trabajo y la vida personal, sin afectar el salario de los empleados. Además, busca alinearse con la tendencia de varios países de reducir el tiempo dedicado al trabajo.

La Organización Internacional del Trabajo recomienda avanzar hacia una jornada laboral de 40 horas semanales. Para respaldar esta propuesta, el organismo expone varios argumentos que se basan en evidencia internacional. Uno de los principales es que una jornada más corta mejora el bienestar de los trabajadores. Esto ocurre al permitirles disponer de más tiempo para el descanso y la vida familiar. También pueden dedicar más horas al cuidado de otras personas y a las actividades personales.

La OIT también sostiene que la reducción de la jornada ayuda a disminuir la fatiga. Asimismo, reduce el riesgo de accidentes laborales, especialmente en ocupaciones que demandan un alto esfuerzo físico. Del mismo modo, beneficia a quienes realizan trabajos que requieren un alto esfuerzo mental.

La evidencia analizada por el organismo indica que trabajar menos horas no necesariamente implica producir menos. En muchos casos, los trabajadores mantienen o incluso aumentan su productividad por hora trabajada. Esto ocurre gracias a una menor sensación de agotamiento y a mayores niveles de motivación.

A estos beneficios se suma un efecto positivo sobre las empresas y su funcionamiento interno. La reducción de la jornada crea incentivos para optimizar procesos y reorganizar el trabajo de manera eficiente. También impulsa a invertir en tecnología e innovación, con el fin de mantener o mejorar sus niveles de productividad.

Con una jornada laboral de 42 horas semanales, Colombia se acerca a los estándares que predominan actualmente. Estos estándares son comunes en varios países de Europa y también en naciones de América. El panorama internacional muestra diferencias significativas en la regulación del tiempo de trabajo.

Francia se destaca entre los países de la Unión Europea en esta materia de regulación laboral. Allí la jornada laboral a tiempo completo es de 35 horas semanales, una de las más bajas. Además, los trabajadores franceses disfrutan de por lo menos 30 días de vacaciones al año.

Estados Unidos presenta un caso particular a diferencia de otros países desarrollados. No existe una ley federal que establezca una jornada máxima semanal de trabajo obligatoria. En cambio, la legislación dispone que, por regla general, las horas trabajadas por encima de las 40 semanales deben pagarse. Estas se pagan como horas extras para los trabajadores cubiertos por la norma laboral vigente.

No obstante, en la práctica las jornadas suelen ser inferiores a ese límite establecido. De acuerdo con Trading Economics, el promedio de horas efectivamente trabajadas por semana es revelador. Este promedio para los empleados de las nóminas privadas no agrícolas se mantuvo en 34,3 horas en junio de 2026. En el sector manufacturero, la semana laboral promedio fue de 40,3 horas, con 3,2 horas extras en promedio. Mientras tanto, entre los empleados de producción y no supervisores el promedio fue de 33,7 horas.

Otros análisis también resaltan que la jornada laboral de cuatro días la semana viene ganando terreno. Esto ocurre en Estados Unidos, pues decenas de empresas estadounidenses y canadienses han participado de programas pilotos. Estos se enmarcan en el denominado “4 Day Week Global”, con el que se adopta una semana de 32 horas. En este modelo no se aplican reducciones en los sueldos de los trabajadores participantes.

En muchos casos, los ingresos para las empresas han sido estables o superiores a los anteriores. También se ha observado una menor rotación de personal y evidentes mejoras en el bienestar de los trabajadores.

España tiene la jornada laboral regulada en el artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores. Este fija una duración máxima de 40 horas semanales de trabajo efectivo en promedio anual. Sin embargo, como ocurre en buena parte de Europa, la duración de la jornada suele definirse mediante convenios. Estos convenios colectivos o contratos de trabajo establecen condiciones específicas por lo que en la práctica muchos empleados trabajan menos. De hecho, mediciones recientes muestran que la jornada media pactada en los convenios colectivos es de 37,8 horas semanales.

México, por el peso de su economía, suele ser un referente por excelencia. Esto ocurre cuando se analiza el panorama latinoamericano en materia de regulación laboral. Allí, la jornada laboral sigue siendo de 48 horas semanales en la actualidad. Sin embargo, gracias a una reforma legislativa aprobada, se estableció que el país entrará en una reducción progresiva. Esta terminará en 2030, cuando la jornada laboral será de 40 horas semanales.

Ecuador ya adopta una jornada laboral de 40 horas semanales en su legislación vigente. Por su parte, Chile mantiene su jornada actual en 42 horas, similar a la colombiana. No obstante, proyecta llegar a las 40 horas en 2028, según su plan de reducción gradual.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos presenta uno de los reportes más completos. Este documento es especialmente útil cuando de horas laborales se habla a nivel internacional. El cálculo no se hace por horas semanales, sino horas laboradas promedio al año. Esta fotografía corresponde a las cifras consolidadas de 2025 para la mayoría de países.

Este método suele ser más preciso cuando de comparaciones internacionales se habla. Esto se debe a que logra discriminar los días de descanso y vacaciones que tienen los trabajadores. El resultado es una cifra neta de horas trabajadas en promedio por cada empleado.

Colombia, en 2024, registró 2.219 horas laboradas promedio al año por trabajador. México aparece con 2.205 horas anuales, muy cerca de la cifra colombiana. Costa Rica registra 2.183 horas al año, completando el grupo de países latinoamericanos con mayores jornadas.

Chile muestra 1.912 horas anuales, una cifra considerablemente inferior a otros países de la región. Grecia registra 1.874 horas, mientras que Israel alcanza 1.870 horas al año. Corea del Sur aparece con 1.833 horas, seguida de República Checa con 1.824 horas anuales.

Estados Unidos registra 1.800 horas laboradas promedio al año, ubicándose cerca del promedio de la OCDE. Polonia muestra 1.776 horas, mientras que Portugal alcanza 1.764 horas al año. El promedio de la OCDE se sitúa en 1.736 horas anuales trabajadas.

Nueva Zelanda registra 1.723 horas al año, e Italia aparece con 1.716 horas. Canadá muestra 1.687 horas anuales, seguido de Lituania con 1.673 horas. Hungría alcanza 1.671 horas, mientras que Irlanda registra 1.639 horas al año.

Australia y España comparten la misma cifra de 1.633 horas laboradas promedio al año. Eslovaquia muestra 1.619 horas, mientras que Estonia alcanza 1.610 horas anuales. Eslovenia registra 1.599 horas, y Japón aparece con 1.598 horas al año.

Letonia muestra 1.588 horas anuales, seguida de Bélgica con 1.586 horas trabajadas. Reino Unido registra 1.533 horas al año, mientras que Suiza alcanza 1.512 horas. Francia aparece con 1.498 horas anuales, coherente con su jornada semanal de 35 horas.

Finlandia muestra 1.492 horas al año, seguida de Luxemburgo con 1.459 horas. Austria registra 1.442 horas anuales, mientras que Países Bajos alcanza 1.436 horas. Suecia e Islandia comparten 1.421 horas al año, seguidas de Noruega con 1.386 horas.

Dinamarca registra 1.369 horas laboradas promedio al año, una cifra considerablemente baja. Finalmente, Alemania cierra la lista con 1.332 horas anuales, la cifra más baja de todos los países. Esta diferencia de casi 900 horas anuales entre Colombia y Alemania resulta significativa.

Los datos revelan que los trabajadores colombianos laboran aproximadamente 17 horas más por semana que los alemanes. También trabajan alrededor de 13 horas semanales más que el promedio de la OCDE. Sin embargo, con la nueva jornada de 42 horas, Colombia avanza hacia estándares más equilibrados.

La reducción progresiva implementada en Colombia representa un paso importante hacia el bienestar laboral. Este cambio permite a los trabajadores disponer de más tiempo para actividades personales y familiares. Al mismo tiempo, mantiene la protección salarial que garantiza la sostenibilidad del cambio.

La experiencia internacional muestra que las jornadas más cortas no comprometen necesariamente la productividad nacional. Por el contrario, pueden impulsar la eficiencia y la innovación en los procesos empresariales. Además, contribuyen a mejorar la salud física y mental de los trabajadores.

La tendencia global apunta hacia una mayor valoración del tiempo libre y el equilibrio vital. Cada vez más países reconocen que el bienestar de los trabajadores impacta positivamente en la economía. Por ello, las reformas laborales continúan avanzando en diferentes regiones del mundo.

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