El sector bancario colombiano atraviesa un momento de recuperación después de atravesar años difíciles. Las entidades financieras registraron utilidades por 6,9 billones de pesos al cierre de mayo. Esta cifra representa un incremento del 43,8 % comparado con el mismo período del año anterior.
La Superintendencia Financiera reveló estos datos en su informe más reciente. El documento muestra que todo el sistema financiero obtuvo ganancias por 73,3 billones de pesos. Esta suma supera ampliamente los 44,9 billones registrados doce meses atrás.
Los años previos estuvieron marcados por condiciones adversas para la banca. Las tasas de interés alcanzaron niveles elevados durante ese período. Además, la demanda de crédito disminuyó considerablemente en el mercado.
El deterioro de la cartera representó otro desafío importante para las entidades. Sin embargo, los indicadores sugieren que el sector superó ese punto crítico. Ahora, las cifras muestran señales claras de mejoría en múltiples frentes.
La cartera bruta llegó a 792 billones de pesos en mayo. Este monto completó trece meses consecutivos con crecimiento real anual. Esa racha no se observaba desde antes del endurecimiento monetario implementado.
El avance fue de 3,2 % durante el quinto mes del año. Todas las modalidades de crédito impulsaron este comportamiento positivo. El microcrédito destacó especialmente dentro de ese grupo.
Paralelamente, los préstamos con mora superior a treinta días continuaron reduciéndose. El saldo vencido cayó hasta 29,8 billones de pesos en el período analizado. Mientras tanto, el 96,2 % de toda la cartera permaneció al día.
Esto significa que de cada cien pesos prestados, aproximadamente noventa y seis se pagaban puntualmente. Los deudores cumplían con los plazos establecidos en sus obligaciones financieras. Esta dinámica contribuyó significativamente a mejorar los resultados del sector.
Los bancos recuperaron parte de la rentabilidad perdida durante el ciclo de tasas elevadas. El comportamiento ordenado de los pagos explica parcialmente este fenómeno. Además, el retorno del crédito inyectó dinamismo a las operaciones bancarias.
Bancolombia lideró ampliamente el sector con utilidades por 3,1 billones de pesos. La entidad mantuvo su posición dominante en el mercado colombiano. Davivienda ocupó el segundo lugar con ganancias de 941.445 millones de pesos.
El Banco de Bogotá se ubicó en la tercera posición. Esta institución reportó utilidades por 599.105 millones de pesos al cierre de mayo. Los tres primeros lugares mantuvieron el orden esperado por los analistas.
No obstante, el cuarto puesto registró un cambio significativo. Banco GNB Sudameris desplazó a BBVA Colombia en ese escalafón. La entidad incrementó sus ganancias un 133 % respecto al año anterior.
GNB Sudameris alcanzó utilidades por 418.727 millones de pesos. Este salto representa uno de los movimientos más llamativos del período. La institución demostró capacidad para capitalizar las nuevas condiciones del mercado.
Varios bancos experimentaron recuperaciones aceleradas durante estos meses. Serfinanza multiplicó por más de siete veces sus utilidades anuales. Este resultado destacó como uno de los más impresionantes del sector.
Entidades como Banco Popular también triplicaron sus ganancias frente al año previo. Santander y BBVA replicaron ese comportamiento en sus estados financieros. Las tres instituciones aprovecharon el cambio de tendencia en el mercado.
Sin embargo, no todas las entidades lograron resultados positivos. Tres bancos continuaron reportando pérdidas en sus operaciones durante mayo. Lulo Bank, Bancoomeva y Banco Pichincha permanecieron en números rojos.
A pesar de esto, los tres redujeron considerablemente sus resultados negativos. Las cifras mejoraron comparadas con las registradas en mayo de 2025. Esta evolución sugiere que incluso las entidades con dificultades avanzan hacia la recuperación.
El panorama favorable se extendió más allá de los bancos tradicionales. Los establecimientos de crédito en conjunto reportaron utilidades por 7,7 billones de pesos. Esta suma supera los 5,5 billones observados un año atrás.
Las aseguradoras contribuyeron con ganancias por dos billones de pesos al sistema financiero. Las administradoras de fondos de pensiones sumaron 748.500 millones de pesos. Las sociedades fiduciarias alcanzaron utilidades por 421.700 millones de pesos.
Cada segmento del sistema financiero aportó al resultado general positivo. La recuperación no se limitó únicamente al sector bancario tradicional. Otros actores financieros también experimentaron mejoras en sus indicadores de rentabilidad.
No obstante, algunos desafíos persisten en el horizonte del sector. El microcrédito sigue siendo la modalidad con mayor nivel de mora. Este segmento registró un indicador de 6,5 % en el período analizado.
La cartera de consumo se ubicó en segundo lugar con 5 % de mora. Ambos indicadores muestran una tendencia de mejora respecto a meses anteriores. Sin embargo, continúan siendo los segmentos donde las entidades mantienen mayor cautela.
Las instituciones financieras aplican criterios más estrictos en estos tipos de crédito. La evaluación de riesgo se intensificó para el microcrédito y el consumo. Esta prudencia busca evitar un nuevo deterioro de la cartera en el futuro.
A pesar de estos focos de atención, las cifras de mayo confirman un cambio de tendencia. La banca no solo incrementó sus utilidades de manera significativa. También lo hizo mientras el crédito retomaba el crecimiento en el mercado.
La cartera vencida siguió cediendo terreno durante el período analizado. La mayoría de las entidades consolidó una recuperación que parecía lejana hace un año. Los indicadores apuntan hacia una estabilización del sector financiero colombiano.
El retorno del dinamismo crediticio beneficia a múltiples sectores de la economía. Las empresas y hogares acceden nuevamente a financiamiento en condiciones más favorables. Esta situación impulsa el consumo y la inversión en el país.
Los establecimientos de crédito muestran mayor disposición para otorgar préstamos. Las condiciones macroeconómicas mejoraron respecto a los años anteriores. La reducción gradual de las tasas de interés facilitó este proceso.
El sistema financiero enfrenta ahora el desafío de mantener este impulso positivo. Las entidades deben equilibrar el crecimiento con la prudencia en la gestión del riesgo. La experiencia reciente demostró los costos de un deterioro acelerado de la cartera.
Los próximos meses serán cruciales para confirmar la sostenibilidad de esta recuperación. Los analistas observarán atentamente la evolución de los indicadores de mora. También monitorearán el comportamiento del crecimiento crediticio en diferentes segmentos.
La banca colombiana parece haber dejado atrás el período más difícil. Las utilidades récord y el crecimiento de la cartera así lo sugieren. Sin embargo, la prudencia permanece como elemento fundamental en la estrategia del sector.