La tensión política en Ecuador escaló tras una reunión convocada por la Cancillería que evidenció profundas divisiones en el movimiento correísta.
Los alcaldes de las principales ciudades ecuatorianas marcaron un distanciamiento significativo de la línea oficial del correísmo sobre el narcotráfico.
En un encuentro crucial, Aquiles Álvarez, alcalde correísta de Guayaquil, manifestó su apoyo incondicional a la lucha contra cualquier cartel criminal.
Sus declaraciones generaron inmediata controversia al contradecir la postura de Rafael Correa, quien sistemáticamente ha negado la existencia del Cártel de los Soles.
El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, se sumó a esta posición divergente comparando a los carteles con “un cáncer para la sociedad”.
Por su parte, Cristian Zamora, alcalde de Cuenca, advirtió sobre la creciente infiltración del narcotráfico en territorio ecuatoriano.
La reacción de la cúpula correísta no se hizo esperar. Luisa González, presidenta del movimiento, cuestionó públicamente a Álvarez mediante redes sociales.
“La postura contra la injerencia en Latinoamérica no es de un militante cualquiera”, escribió González, defendiendo la línea oficial del partido.
Rafael Correa intervino en la disputa con un mensaje irónico en X, evidenciando su desacuerdo con las declaraciones de los alcaldes.
El contexto se torna más complejo ante la próxima visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, programada para el 4 de septiembre.
Semanas atrás, el gobierno de Daniel Noboa clasificó oficialmente al Cártel de los Soles como grupo terrorista mediante el Decreto Ejecutivo 93.
Estados Unidos sostiene que esta organización opera a través de militares venezolanos que controlan rutas de narcotráfico hacia Centroamérica.
La crisis revela una fractura entre las necesidades de gestión local y la narrativa ideológica del correísmo frente al problema del narcotráfico.
Los alcaldes enfrentan presiones directas por la inseguridad en sus ciudades, mientras la dirigencia nacional mantiene una postura más ideológica.
El gobierno de Noboa ha logrado alinear a autoridades locales clave en su discurso sobre amenazas transnacionales del crimen organizado.
Según informes oficiales, el Cártel de los Soles mantiene vínculos operativos con bandas locales como Los Lobos y el Tren de Aragua.
Estas organizaciones criminales han establecido redes tanto dentro como fuera del sistema penitenciario ecuatoriano, según explicó el ministro Reimberg.
La disputa interna del correísmo refleja un debate más amplio sobre la respuesta regional al crimen organizado transnacional.
El respaldo de alcaldes correístas a la posición gubernamental marca un precedente en la política de seguridad ecuatoriana.
Esta división podría tener implicaciones significativas para la cohesión futura del movimiento político liderado por Rafael Correa.