La licitación de $2,3 billones para construir cuatro lotes de la Nueva Calle 13 quedó sin ofertas. Por esa razón, la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI) solicitó reestructurar el proceso antes de abrir una nueva convocatoria.
El pronunciamiento se conoció después de que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) informara la declaratoria de desierta. La decisión fue comunicada el pasado 31 de julio. Afectó los lotes 3, 4, 5 y 6 del corredor vial.
Algunas recomendaciones fueron incorporadas durante la convocatoria. Sin embargo, la CCI sostuvo que todavía existen retos técnicos, jurídicos, financieros y contractuales. Estos desafíos deben superarse para recuperar la confianza de las empresas. Solo así las obras podrán finalmente comenzar.
El gremio acogió la invitación del IDU para trabajar conjuntamente. La colaboración será con la Alcaldía Mayor de Bogotá en un nuevo proceso. No obstante, planteó que la siguiente convocatoria deberá partir de una revisión integral. Además, deberá ajustarse a las condiciones actuales del mercado.
La Nueva Calle 13 es considerada estratégica para la conectividad logística de Bogotá-Región. El proyecto beneficiaría a 1,6 millones de habitantes. Su contratación, sin embargo, deberá sortear las inquietudes que limitaron la participación empresarial. Estas inquietudes afectaron el proceso recién declarado desierto.
Para la CCI, el resultado de la convocatoria constituye una advertencia importante. Esta situación no puede reducirse a la falta de propuestas. “La ausencia de oferentes en un proceso de esta magnitud constituye una señal que debe conducir a devolver la confianza del mercado”, afirmó el gremio.
Esa confianza dependerá de una revisión de las condiciones técnicas, jurídicas y financieras. También será necesario revisar la distribución de responsabilidades entre las partes. La asignación de riesgos aparece como uno de los asuntos centrales. Este tema debe resolverse antes de reabrir la licitación.
La organización aclaró que la ausencia de propuestas no significa que las constructoras hayan perdido interés. “El tejido empresarial de la ciudad y el país está en la capacidad de materializar este proyecto”, señaló la CCI. El comunicado fue claro en este punto.
Posteriormente, agregó que “los empresarios del sector mantienen su interés genuino de participar” en la construcción del corredor. La posibilidad de atraerlos dependerá ahora de que los documentos contractuales incorporen condiciones favorables. Estas condiciones deben permitir una mayor concurrencia. También deben garantizar una competencia efectiva.
Las observaciones del sector no surgieron después de conocerse el resultado. Desde noviembre de 2025, la Cámara y sus empresas afiliadas participaron en espacios de diálogo. Estos espacios fueron promovidos por la Administración Distrital. Durante esos encuentros, presentaron recomendaciones sobre la estructuración del proyecto.
Entre los asuntos señalados estaban los plazos previstos para las diferentes etapas de los contratos. También mencionaron los presupuestos como un punto crítico. El gremio recalcó la necesidad de actualizar los precios de los insumos. Asimismo, pidió aplicar fórmulas de ajuste durante la ejecución de las obras.
Las recomendaciones también abarcaron la estimación de los costos indirectos. Incluyeron la forma de pago y el anticipo. En este último punto, la CCI pidió considerar la elevada proporción que tenían los valores globales. Estos valores estaban dentro de los contratos puestos a consideración del mercado.
Otro frente fue la distribución de riesgos. Particularmente, los relacionados con la gestión predial. El listado incluyó, además, la maduración del proyecto. También mencionó la coordinación entre entidades. Las garantías, sus retenciones y los mecanismos alternativos para resolver controversias contractuales completaron la lista.
El gremio solicitó revisar quién asumiría los sobrecostos administrativos ocasionados por una mayor permanencia en obra. Esta solicitud se hizo cuando los retrasos respondieran a circunstancias ajenas al contratista. Estas condiciones son fundamentales para favorecer el desarrollo exitoso de los proyectos.
Durante la licitación, el IDU atendió parte de las observaciones mediante adendas. Los cambios flexibilizaron el flujo de pagos. Además, elevaron relativamente el componente de Administración, Imprevistos y Utilidad (AIU). También incrementaron el porcentaje previsto para el anticipo.
Los presupuestos también fueron revisados para incorporar trabajos nocturnos. Igualmente, se aumentó el personal de obra. Pese a esos ajustes, ningún interesado entregó una propuesta para ejecutar los lotes. Esta situación llevó finalmente a declarar desierto el proceso de selección.
En febrero de 2026, la CCI y Fasecolda se reunieron con el alcalde mayor de Bogotá. También participaron el director del IDU y su equipo. Allí fueron analizadas las inquietudes de las aseguradoras y de los contratistas. Junto con eso, se estudiaron alternativas para fortalecer la contratación.
La conversación destacó la coordinación de la Alcaldía con entidades públicas y privadas. También resaltó la adopción de mecanismos alternativos de solución de controversias. El arbitraje fue incluido entre estos mecanismos. Además, se señaló la necesidad de adelantar adecuadamente los procedimientos sancionatorios. Estos procedimientos están previstos durante la gestión de los contratos.
El diálogo continuó en abril. En ese mes, la CCI realizó un encuentro técnico con el director general del IDU. También participaron empresas del sector. La jornada examinó los desafíos del proyecto. Asimismo, reiteró la conveniencia de introducir incentivos para ampliar la participación.
Tras quedar desierta la convocatoria, el gremio invitó al IDU a revisar las lecciones del proceso. Esta revisión debe hacerse antes de publicar nuevos pliegos. El objetivo es que la siguiente estructuración evalúe las observaciones presentadas. Estas observaciones provienen de los sectores asegurador y de infraestructura.
La CCI espera que los cambios respondan al contexto actual. También deben reflejar mejores prácticas nacionales e internacionales de contratación pública. La revisión deberá ir más allá de modificaciones puntuales. Debe abordar conjuntamente los factores que pudieron reducir el interés de potenciales proponentes.
“La experiencia demuestra que las mejores iniciativas de infraestructura se consolidan cuando la estructuración incorpora las observaciones técnicas de los distintos actores del sector”, sostuvo la organización. El gremio vinculó esa participación con la creación de condiciones contractuales capaces de generar confianza.
Según el gremio, una nueva estructura construida mediante diálogo técnico con el mercado puede fortalecer la confianza. Este fortalecimiento beneficiaría a los potenciales oferentes. También aumentaría la pluralidad de participantes. Además, mejoraría las posibilidades de éxito de una contratación considerada de alto impacto para Bogotá.
La Cámara manifestó su disposición para continuar trabajando con la Alcaldía. También ofreció aportar la experiencia de sus afiliados. El propósito será conseguir procesos “sólidos, competitivos y transparentes”. Estos procesos deben permitir materializar una obra necesaria para la movilidad. También es fundamental para la logística regional.
El desafío inmediato será convertir ese diálogo en cambios concretos. Estos cambios deben aplicarse sobre presupuestos, pagos, riesgos, garantías, controversias y gestión predial. Solo después de esa revisión podrá convocarse una nueva licitación. Esta licitación permitirá adjudicar los cuatro lotes pendientes de la Nueva Calle 13.