El dólar inició su cotización a la baja este 3 de septiembre. La divisa registró COP 3.150 en la apertura de mercados. Esto se traduce en una caída de COP 9 frente al cierre del miércoles.
La variación porcentual alcanzó el 0,28 %. Mientras tanto, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) permanece en COP 3.140,55. Daniel Londoño, country manager de Global66, señala un dato relevante. La divisa borró en una semana casi todo lo que había perdido en agosto.
No obstante, el dólar sigue estando en niveles bajos comparado con el arranque del año. La diferencia supera los COP 600 entre ambos períodos. En términos porcentuales, esto refleja una caída del 16,3 %. Si se tiene en cuenta el inicio de 2025, la caída alcanza el 22 %.
Diversas variables internacionales y locales explican este comportamiento. El CEO de Values AAA, Jeisson Valeguera, identifica los principales factores. Las expectativas sobre las tasas de la Reserva Federal ocupan un lugar central. También influye el comportamiento del petróleo en los mercados internacionales.
Los flujos de capital hacia Colombia juegan un papel determinante. Asimismo, el diferencial de las tasas de interés incide en el movimiento cambiario. Cada uno de estos elementos interactúa de manera compleja con los demás.
Lo que determine la Reserva Federal de Estados Unidos resulta clave para Colombia. Su impacto sobre los flujos de inversión es especialmente significativo. Si el emisor estadounidense mantiene las tasas de interés elevadas, los efectos serían importantes. Incluso un aumento de tasas podría cambiar el panorama completamente.
Los activos estadounidenses podrían resultar relativamente más atractivos para los inversionistas. También podría desincentivar la inversión en general a nivel global. Esto reduciría el flujo de capitales hacia mercados emergentes como Colombia. Una menor entrada de dólares al país generaría consecuencias inmediatas.
Tal escenario podría generar presiones al alza sobre la tasa de cambio. El miércoles, el Departamento de Comercio informó datos relevantes sobre la economía estadounidense. El gasto de consumo personal en Estados Unidos fue superior al esperado. La cifra alcanzó 3,7 % versus el 3,6 % proyectado.
Además, el ingreso de personal ocupado aumentó 0,4 %. Esta cifra también resultó ser superior al proyectado de 0,2 %. Estos datos llevaron al DXY a avanzar 0,24 % en la sesión. Los mercados interpretaron estas cifras como señales de fortaleza económica.
El precio del petróleo constituye otra variable fundamental para anticipar movimientos del dólar. Este combustible es uno de los principales productos de exportación de Colombia. Sus variaciones de precio tienen efectos directos sobre el ingreso de divisas al país.
Cuando el precio del crudo sube, aumentan los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras. Puede producirse entonces una mayor entrada de dólares al territorio nacional. Esto tiende a presionar a la baja la tasa de cambio. Cuando el precio cae, ocurre el efecto contrario de manera inmediata.
Disminuyen los ingresos por exportaciones en ese escenario adverso. Puede reducirse la oferta de dólares en el mercado local. Esto genera presiones al alza sobre el precio de la divisa. Londoño detalla que esta semana el barril de referencia Brent encadenó cuatro jornadas de caída.
El Brent es el que le importa a Colombia para sus exportaciones. Cerró el jueves por debajo de USD 87 por barril. Esto ocurrió después de que Irán y Omán acordaran el reparto de aguas. También acordaron el reparto de ingresos del Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, Teherán aclaró que la reapertura efectiva requiere más que ese entendimiento. Las tensiones geopolíticas en la región continúan siendo un factor de incertidumbre. Los mercados energéticos permanecen atentos a cualquier desarrollo en esta zona estratégica.
El comportamiento de la economía local también tiene un peso considerable. En esto se incluyen elementos como el comportamiento del déficit fiscal. El peso que tienen emergencias de gran escala como el terremoto es significativo. Este evento por sí solo demandará recursos superiores a los COP 30 billones.
Las políticas de Estado, como eventuales reformas tributarias, también influyen en las expectativas. Sobre esto último, las cuentas del gobierno de Abelardo de la Espriella son claras. Apuntan a una administración basada en el recorte y la austeridad. Esto de entrada deja de lado la imposición de nuevos impuestos.
Esta postura podría resultar atractiva para los inversionistas internacionales. De fondo se podría interpretar que el Estado seguiría financiando sus faltantes con deuda. Pero también deja la pregunta de cómo construir la “patria milagro”. Surge la duda sobre cómo lograrlo sin más aportes de los contribuyentes.
De forma paralela, está la lucha contra la inflación que libra el Banco de la República. Esta semana, el gerente del Emisor, Leonardo Villar, recordó la importancia de mantener una política monetaria adecuada. Esta debe permitir hacer frente a la inflación mediante diversas herramientas. Entre otras medidas, destacan las tasas de interés elevadas como instrumento principal.
No obstante, Villar señaló que las previsiones apuntan a un escenario favorable. La inflación comenzaría a moderarse en los próximos meses. Podría converger hacia la meta del 3 % en 2028. A medida que la inflación ceda, también habría espacio para ajustes.
Las tasas de interés comenzarían a bajar en ese contexto de moderación inflacionaria. Esto también es relevante para el comportamiento del dólar en el mediano plazo. Uno de los factores que ha incidido en su caída durante los últimos meses ha sido el llamado carry trade.
En términos generales, se trata de una estrategia financiera específica. Los inversionistas buscan financiarse en países donde las tasas de interés son relativamente bajas. Llevan esos recursos hacia mercados donde las tasas son más altas. El objetivo es obtener ganancias por ese diferencial de rendimientos.
Con este panorama claro, Balaguera considera que el billete verde podría experimentar una semana de alta volatilidad. Probablemente se moverá alrededor de un rango entre los COP 3.100 a los COP 3.200. “El rumbo dependerá especialmente de las señales de la Fed, el petróleo y el apetito global por activos emergentes”, explica.
Para Londoño, esta semana viene acompañada de varios eventos que marcarían el pulso del dólar. El informe completo del empleo en Estados Unidos es uno de los más esperados. Así como la última lectura de indicadores relevantes antes de la reunión de la Fed. Esta reunión está programada para la segunda semana de septiembre.
En lo local, el DANE entregará el reporte de inflación con corte a agosto. Este dato será fundamental para evaluar la trayectoria de los precios. También permitirá anticipar las decisiones del Banco de la República en materia de política monetaria.
“El escenario base es un rango entre COP 3.100 y COP 3.220, con el piso donde estaba el techo hace diez días y el riesgo cargado hacia arriba mientras la Fed siga sonando dura y el crudo siga cediendo”, concluye Londoño. Los analistas coinciden en que las próximas jornadas serán determinantes.
La confluencia de factores internacionales y locales mantiene la incertidumbre en los mercados. Los inversionistas permanecen atentos a cada señal de los bancos centrales. También monitorean de cerca la evolución de los precios del petróleo. Las decisiones de política fiscal del gobierno colombiano añaden otra capa de complejidad.
El contexto de reconstrucción tras el terremoto plantea desafíos fiscales importantes. La necesidad de recursos extraordinarios contrasta con la promesa de austeridad. Este equilibrio delicado será observado de cerca por los mercados financieros internacionales.
La convergencia esperada de la inflación hacia la meta del 3 % en 2028 ofrece un horizonte de estabilidad. Sin embargo, el camino hasta allí estará marcado por ajustes y volatilidad. Las tasas de interés seguirán siendo una herramienta clave en este proceso de normalización.
Los flujos de capital hacia Colombia dependerán de múltiples factores. La percepción de riesgo país juega un papel fundamental en estas decisiones. La estabilidad política y económica será evaluada constantemente por los inversionistas internacionales.
El diferencial de tasas entre Colombia y Estados Unidos seguirá siendo monitoreado. Cualquier cambio en las políticas de la Reserva Federal tendrá repercusiones inmediatas. Los mercados emergentes en general enfrentan este mismo desafío de manera constante.
La estrategia de carry trade podría modificarse según evolucionen las condiciones globales. Los inversionistas ajustarán sus posiciones según cambien los incentivos relativos. La búsqueda de rendimientos seguirá guiando estos movimientos de capital a nivel mundial.