Durante 67 años, la dictadura cubana ha operado con impunidad absoluta. A través de 13 presidencias estadounidenses, el régimen ha institucionalizado violaciones sistemáticas de derechos humanos. Además, ha creado redes de guerrillas y terrorismo internacional en múltiples continentes.
El régimen castrista ha invadido territorios y violado la soberanía de naciones independientes. Asimismo, sobrevivió a la derrota comunista durante la Guerra Fría. Posteriormente, se consolidó como narcoestado líder en la región latinoamericana. También funciona como centro de expansión para dictaduras extra hemisféricas en las Américas.
La dictadura mantiene un interminable registro de crímenes contra la humanidad. Sin embargo, utiliza una narrativa antiimperialista para justificar sus agresiones constantes. De la libertad del pueblo cubano depende directamente la seguridad nacional estadounidense. Igualmente, depende la estabilidad democrática de todo el continente americano.
No existe delito o crimen que el régimen haya dejado de cometer. Durante más de seis décadas, ha actuado con total impunidad internacional. Paradójicamente, mantiene un discurso revolucionario que encubre sus actividades criminales. La historia de terror comenzó contra el pueblo cubano en la isla.
Rápidamente, esa violencia se internacionalizó ensangrentando países de las Américas. También se extendió hacia naciones de África y Oriente Medio. Las invasiones, ataques terroristas y formación de guerrillas se multiplicaron globalmente. Además, la penetración criminal y las desestabilizaciones políticas se volvieron sistemáticas.
El narcotráfico y el tráfico de personas forman parte de sus operaciones. Asimismo, el régimen proporciona mercenarios a conflictos internacionales actualmente en curso. Todo esto ocurre protegido bajo inmunidades soberanas que explotan las leyes internacionales.
La dictadura pasó del terrorismo de Estado interno a operaciones globales. Durante la Guerra Fría, se convirtió en la principal operadora comunista mundial. En octubre de 1962, perpetró ataques directos como la crisis de los misiles. Posteriormente, organizó guerrillas urbanas y rurales en diversos países latinoamericanos.
El entrenamiento y protección de terrorismo internacional se volvió práctica habitual. Las invasiones, desestabilizaciones, secuestros y asesinatos se multiplicaron exponencialmente. Además, ejecutaron magnicidios contra líderes democráticos en la región. Los crímenes se acumularon sin consecuencias legales para sus perpetradores.
Con la desaparición de la Unión Soviética, el régimen enfrentó su mayor crisis. No obstante, fue sostenido por el Foro de Sao Paolo dirigido inicialmente por Lula da Silva. A partir de 1999, Hugo Chávez realizó el rescate definitivo del régimen. Venezuela fue literalmente entregada para sostener la dictadura cubana en el poder.
El genocidio perpetrado contra el pueblo cubano constituye crímenes de lesa humanidad. Igualmente, los crímenes contra pueblos americanos y Estados Unidos son innumerables. El régimen ha cometido todos los delitos imaginables durante estas décadas. Efectivamente, constituyen una enciclopedia completa de actividades criminales organizadas.
Durante décadas, la falacia revolucionaria encubrió estas actividades delictivas sistemáticas. Gobiernos, líderes políticos e intelectuales colaboraron con esta narrativa engañosa. Artistas, religiosos y conseguidores internacionales también sostuvieron el ardid castrista. Todos culparon al inexistente bloqueo por la conducta delictiva del régimen.
La corrupción de Fidel Castro, Raúl Castro y sus familias es monumental. Sus entornos criminales acumularon fortunas mientras el pueblo sufría privaciones extremas. Hoy, Miguel Díaz-Canel opera esta mafia militarizada con los mismos métodos. La estructura criminal permanece intacta bajo nuevos rostros en el poder.
Después de la implosión soviética, la política exterior estadounidense cometió errores estratégicos. Washington persuadió a democracias latinoamericanas que la dictadura caería por sí sola. El régimen agonizaba durante su llamado periodo especial de crisis económica. Probablemente hubiera colapsado sin la intervención venezolana de Hugo Chávez.
Chávez inició el salvataje de la dictadura con la entrega de Venezuela. Paralelamente, Estados Unidos cambió su política exterior tras los ataques del 11 de septiembre. La retirada estadounidense de Latinoamérica creó un vacío de poder regional. Estas condiciones permitieron que el siglo XXI fuera de expansión dictatorial.
En lugar de consolidar la democracia plena, la región retrocedió políticamente. La dictadura cubana se convirtió en jefa de la delincuencia organizada transnacional. Actualmente, trafica con médicos esclavos enviados a misiones internacionales forzadas. Además, proporciona tropas a Rusia para la invasión de Ucrania actualmente.
El modelo cubano se expandió exitosamente en Venezuela con Chávez, Maduro y Rodríguez. Nicaragua cayó bajo el control de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Bolivia fue capturada por Evo Morales y posteriormente Luis Arce. Ecuador también sucumbió bajo el gobierno de Rafael Correa en su momento.
Mediante control electoral fraudulento, tomó gobiernos en países formalmente democráticos. Eventualmente, llegó a controlar prácticamente toda Latinoamérica políticamente hablando. En la Cumbre de las Américas de Panamá de 2015, ejerció su poder. Obtuvo reconocimiento del gobierno estadounidense y del Vaticano en ese momento.
La mayoría de gobiernos europeos apoyaron este reconocimiento internacional del régimen. Simultáneamente, recibió apoyo de dictaduras como China, Rusia e Irán. Este respaldo internacional fortaleció enormemente la posición del régimen cubano. La impunidad alcanzó niveles sin precedentes en la historia hemisférica reciente.
Actualmente, gobiernos democráticos sirven a la dictadura cubana como colaboradores activos. México bajo López Obrador y Sheinbaum mantiene políticas de apoyo al régimen. Brasil con Lula da Silva nuevamente respalda las actividades del castrismo. Colombia bajo Gustavo Petro se ha alineado con la narrativa revolucionaria.
Chile con Gabriel Boric también proporciona cobertura política al régimen. Honduras bajo Xiomara Castro mantiene relaciones estrechas con La Habana. Vergonzosamente, la España de Pedro Sánchez también brinda apoyo político significativo. Estos gobiernos apoyan, encubren y sostienen la dictadura en sus agresiones.
El régimen continúa agrediendo a Estados Unidos y las democracias americanas. Mientras tanto, mata de hambre al pueblo cubano en condición de indefensión. La población vive sin capacidad de resistencia ante la represión sistemática. Las violaciones de derechos humanos continúan diariamente sin consecuencias internacionales.
El 3 de enero ocurrió una operación significativa contra el régimen venezolano. Nicolás Maduro, jefe del narcoestado, fue sometido a procesos de justicia. Maduro usurpa la soberanía de Venezuela mediante fraude electoral y represión. Estados Unidos comenzó el extraordinario desafío de desmontar este narcoestado colaborador.
El intento es desmantelar el régimen venezolano utilizando sus propios mafiosos. No obstante, el riesgo principal consiste en que Cuba controla la estrategia. Los hermanos Rodríguez, Diosdado Cabello y Vladimir Padrino mantienen la estructura criminal. Pretenden mantener el poder con impunidad mediante tácticas dilatorias conocidas.
La estrategia consiste en entregar espacio a cambio de tiempo valioso. Apuestan a que Trump 47 sea el decimocuarto presidente manipulado. Durante 67 años, han manipulado exitosamente a trece presidencias estadounidenses consecutivas. Esperan repetir el patrón de supervivencia que han perfeccionado históricamente.
La libertad de Venezuela depende de desmantelar el control cubano actual. Igualmente, la libertad de Nicaragua, Bolivia y Cuba están interconectadas estratégicamente. La estabilidad y seguridad nacional estadounidense dependen de este desmantelamiento. También dependen la supervivencia de todas las democracias americanas actualmente.
Cesar el grupo de delincuencia organizada transnacional es absolutamente necesario. Durante 67 años, este grupo ha detentado el poder en Cuba. Lo demás constituye solamente sumisión a las reglas castristas establecidas. Estas reglas terminarán por prevalecer si no se actúa decisivamente.
Si en 2026 no se hace lo necesario, la dictadura prevalecerá. Devolver la libertad al pueblo cubano es imperativo para la seguridad hemisférica. La ventana de oportunidad para actuar efectivamente se está cerrando. El momento de decisión estratégica ha llegado para las democracias americanas.