Cuba se sumerge nuevamente en la oscuridad: quinto apagón nacional masivo paraliza la isla
Un nuevo apagón general afecta a toda Cuba desde las 9:14 de la mañana de este miércoles, sumiendo al país en una crisis energética sin precedentes.
La causa inmediata del corte eléctrico fue una salida imprevista de la termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas. Esta instalación, considerada la más grande del país, dejó de funcionar abruptamente según confirmó Iván Hernández, secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba.
Los efectos del apagón son devastadores para la población que enfrenta temperaturas elevadas en pleno verano caribeño. Miles de familias ven cómo sus alimentos se deterioran en refrigeradores sin funcionamiento. La situación es especialmente crítica para niños pequeños, ancianos y personas encamadas.
“El malestar es inmenso”, describe Hernández a Infobae. “La gente no tiene qué comer y ahora mucho menos cómo cocinar porque la mayoría de las familias cubanas elaboran los alimentos a través de equipos eléctricos”, añade el dirigente sindical.
Este nuevo apagón nacional, el quinto en menos de dos años, revela la profunda crisis estructural que atraviesa el sistema eléctrico cubano. Las causas son múltiples y complejas: por un lado, la escasez crónica de divisas impide que el Estado adquiera el combustible necesario para mantener operativas las plantas generadoras.
Paralelamente, el deterioro técnico de las centrales termoeléctricas agrava la situación. La mayoría de estas instalaciones son consideradas obsoletas y requieren urgentes trabajos de modernización que el gobierno no puede financiar.
En las calles de La Habana y otras ciudades, los residentes intentan sobrellevar la situación de la mejor manera posible. Algunos vecinos se reúnen para jugar dominó, buscando distracción en medio de la crisis. Sin embargo, la tensión social aumenta con cada nuevo corte de energía.
La falta de electricidad afecta todos los aspectos de la vida cotidiana: desde la conservación de alimentos hasta el funcionamiento de hospitales y servicios esenciales. Los comercios cierran sus puertas, el transporte público se ve alterado y las actividades productivas se paralizan.
Este apagón masivo ocurre en un momento particularmente delicado para la economía cubana, que enfrenta múltiples desafíos: escasez de productos básicos, inflación y dificultades para obtener divisas extranjeras necesarias para importaciones esenciales.
La Unión Eléctrica, empresa estatal responsable del suministro eléctrico, no ha proporcionado estimaciones sobre cuándo podría restablecerse el servicio. La incertidumbre genera mayor ansiedad entre la población, que ya está acostumbrada a programas de racionamiento eléctrico regulares.
Los expertos señalan que sin inversiones significativas en infraestructura energética y sin acceso a recursos financieros internacionales, Cuba seguirá enfrentando estos apagones masivos que paralizan la isla y profundizan el malestar social.