Las exportaciones colombianas alcanzaron USD 4.233 millones en junio. Esto representa un crecimiento del 7 % frente al mismo mes del año anterior. Sin embargo, la Asociación Nacional de Comercio Exterior considera insuficiente este desempeño.
El presidente del gremio sostiene una posición clara sobre el tema. Las exportaciones colombianas se mantienen por debajo del promedio per cápita regional. Por lo tanto, el país no está explotando su verdadero potencial comercial.
Si Colombia alcanzara ese nivel promedio, las ventas externas superarían los USD 100.000 millones anuales. Actualmente, las exportaciones rondan los USD 50.000 millones. En consecuencia, existe una brecha significativa por cerrar.
“¿Por qué no nos ponemos como meta que, al término del gobierno de Abelardo de la Espriella, lleguemos a esos USD 100.000 millones?”, propone Díaz. Para ello, se requiere trabajar en una política industrial específica. Dicha política debe ser capaz de producir más bienes agrícolas y agroindustriales. Además, debe impulsar la manufactura nacional.
La regla es clara: se debe producir más para vender más. No obstante, eso no sería lo único necesario para alcanzar la meta. Desde Analdex se habla de la necesidad de diversificar la oferta exportadora. Cerca del 70 % de las ventas externas se concentran en minería. El resto se reparte principalmente entre agricultura y otros sectores limitados.
El tercer paso implica potenciar a las empresas con capacidad exportadora. Colombia tiene 9.000 empresas registradas como exportadoras actualmente. Sin embargo, tan solo 411 hacen el 91 % de las exportaciones totales.
“Son muy poquitas empresas. Tenemos que hacer que exportar sea rentable”, detalla Díaz. Esta concentración revela un problema estructural en el modelo exportador colombiano. Por consiguiente, se necesita ampliar la base de empresas que participan activamente.
Parte importante de esta situación tiene una explicación económica concreta. Para el productor colombiano resulta más rentable vender en el mercado local. Al exportar, tendría que enfrentarse a considerables costos en materia logística. Estos costos reducen drásticamente los márgenes de ganancia.
“Tenemos un costo logístico del 15,5 %, que es superior al que tienen otros países. La OCDE, en promedio, tiene un 8 %; estamos doblados. Entonces, necesitamos trabajar en transporte, almacenamiento, transporte multimodal, tren, río Magdalena. Necesitamos una aduana moderna y una coordinación entre las 21 entidades del Gobierno que participan de una operación de comercio exterior”, enfatiza el presidente de Analdex.
La duplicación de los costos logísticos frente al promedio de la OCDE representa un obstáculo fundamental. Por ello, la modernización de la infraestructura de transporte resulta prioritaria. Asimismo, la simplificación de trámites aduaneros podría generar ahorros significativos.
Tras la posesión de Abelardo de la Espriella como presidente de Colombia, se avecinan movimientos importantes. Parte de su gabinete sostendrá una reunión con representantes del Gobierno de Estados Unidos. El objetivo será negociar los aranceles que actualmente gravan las exportaciones colombianas.
La negociación será determinante para la competitividad del país en el mercado estadounidense. Luego del reciente aumento del arancel aplicado a Colombia, los productos nacionales perdieron ventaja. El arancel pasó del 10 % al 12,5 % recientemente.
En la práctica, esto significa que las empresas estadounidenses enfrentan mayores costos. Para ellas resulta más económico importar desde otros países que desde Colombia. Esta situación afecta a numerosas categorías de productos colombianos.
Ese primer acercamiento comercial sería clave para el sector exportador nacional. La expectativa es que ese arancel del 12,5 % se reduzca a 0 %. De lograrse, esto representaría un impulso significativo para las ventas externas.
El ministro designado de Comercio, Mauricio Gómez Amín, expresó su posición al respecto. “La prioridad es sentarnos con los Estados Unidos a negociar un acuerdo que nos permita llevar ese 30 % de nuestra oferta exportable, que llega a los Estados Unidos y que hoy tiene el arancel del 12,5 %, a cero”, señaló según informó el presidente de Analdex.
Actualmente, el 70 % de las exportaciones hacia Estados Unidos se encuentra libre de aranceles. Por lo tanto, el 30 % restante es el que requiere atención inmediata. Este porcentaje representa miles de millones de dólares en comercio bilateral.
Parte de lo que se prevé en esas conversaciones involucra demandas específicas. Estados Unidos podría exigir que Colombia emplee políticas contra el trabajo forzoso. Ese es el argumento por el cual se dio el reciente incremento arancelario.
El incremento del 2,5 % se justificó precisamente en preocupaciones sobre prácticas laborales. Por consiguiente, Colombia debe demostrar compromisos concretos en esta materia. De lo contrario, las negociaciones podrían estancarse.
Sobre esto, Díaz señala que el país debe sacar un decreto específico. Dicho decreto debe establecer que Colombia, como miembro suscrito a los acuerdos de la OIT, no permite ciertas prácticas. Específicamente, no se permitiría la importación de productos que provengan de países con trabajo forzoso.
“Es una política; hay que materializarla en un instrumento jurídico para mostrar, y poder sentarse a la mesa con los Estados Unidos, que aquí está el instrumento. Y veamos cómo bajamos ese arancel del 12,5 %”, concluyó el presidente de Analdex.
Esta estrategia busca demostrar el compromiso colombiano con estándares laborales internacionales. Al mismo tiempo, proporcionaría una herramienta de negociación concreta ante Estados Unidos. De esta manera, se facilitaría la reducción arancelaria.
La Organización Internacional del Trabajo establece normas claras sobre prácticas laborales aceptables. Colombia, como país suscriptor, debe alinear sus políticas con estos estándares. Por lo tanto, la emisión del decreto no representaría un cambio de posición. Más bien, constituiría una formalización de compromisos ya existentes.
El nuevo gobierno enfrenta así un desafío múltiple en materia de comercio exterior. Primero, debe negociar la reducción de aranceles con Estados Unidos. Segundo, debe implementar reformas estructurales para reducir costos logísticos. Tercero, debe impulsar políticas industriales que aumenten la producción exportable.
Además, la diversificación de la oferta exportadora requiere atención estratégica inmediata. La dependencia de minería y agricultura deja al país vulnerable ante fluctuaciones sectoriales. Por ello, desarrollar capacidades en manufactura y servicios resulta fundamental.
La ampliación de la base exportadora también demanda acciones específicas del gobierno. Las 411 empresas que concentran el 91 % de las exportaciones son insuficientes. Se necesitan incentivos para que más empresas consideren los mercados internacionales rentables.
Los costos laborales y la tasa de cambio también influyen en la competitividad exportadora. La tasa de cambio ha aumentado un 40 % en los últimos cuatro años. Los costos laborales aumentaron casi un 24 % solamente el último año.
Para una empresa exportadora, estos representan costos cercanos al 40 % adicional. Por consiguiente, contrarestar esta situación requiere mejor manejo macroeconómico. La tasa de cambio y la inflación deben estabilizarse para favorecer las exportaciones.
El camino hacia los USD 100.000 millones en exportaciones anuales es complejo. Requiere coordinación entre múltiples frentes de acción simultáneos. Sin embargo, el potencial del país justifica el esfuerzo necesario.
La modernización aduanera puede reducir tiempos y costos de manera significativa. Actualmente, 21 entidades gubernamentales participan en operaciones de comercio exterior. Esta fragmentación genera ineficiencias que deben corregirse mediante mejor coordinación interinstitucional.
El desarrollo de transporte multimodal representa otra oportunidad importante para reducir costos. El uso del río Magdalena podría abaratar significativamente el traslado de mercancías. Asimismo, la expansión de la red ferroviaria conectaría regiones productoras con puertos.
Los almacenamientos estratégicos cerca de puertos también podrían optimizar la cadena logística. Esto reduciría tiempos de espera y costos de almacenamiento para exportadores. Por lo tanto, la inversión en infraestructura logística debe priorizarse.
La política industrial propuesta debe identificar sectores con mayor potencial exportador. Luego, debe diseñar incentivos específicos para su desarrollo y expansión. Finalmente, debe garantizar que la producción cumpla estándares internacionales de calidad.
La agroindustria representa un sector particularmente prometedor para Colombia dado su clima. El país puede producir durante todo el año productos que otros países solo cultivan estacionalmente. Esta ventaja competitiva debe aprovecharse mediante inversión en tecnología y procesamiento.
La manufactura de valor agregado también ofrece oportunidades significativas de crecimiento exportador. Exportar productos procesados genera más empleo y valor que exportar materias primas. Por ello, las políticas deben incentivar la transformación industrial de recursos naturales.
El sector de servicios, aunque menos desarrollado en exportaciones, también tiene potencial. Los servicios tecnológicos, de consultoría y creativos pueden comercializarse internacionalmente sin costos logísticos físicos. Esto los convierte en una opción atractiva para diversificar las exportaciones.
La meta de duplicar las exportaciones en un período presidencial es ambiciosa. No obstante, con las políticas adecuadas y compromiso gubernamental, resulta alcanzable. El primer paso será demostrar resultados en las negociaciones con Estados Unidos.