Claudio Zuchovicki reflexionó sobre por qué hablar de dinero sigue siendo un tabú en Argentina. El economista destacó la importancia de construir salud financiera. Además, subrayó la necesidad de entender el propósito del dinero.

En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, el especialista analizó estos temas con profundidad. También señaló la relevancia de generar incentivos adecuados. Estos incentivos deben fomentar el esfuerzo y el crecimiento económico.

Zuchovicki es economista y analista financiero reconocido. Su trayectoria en el mercado de capitales es amplia. Además, posee capacidad para explicar la economía de manera clara.

Con más de 30 años de experiencia, se desempeña como presidente de Bolsas y Mercados Argentinos. Esta entidad nuclea a los principales actores del mercado bursátil del país. Previamente, ocupó roles clave en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Allí fue gerente de Desarrollo de Mercado de Capitales. También es docente en diversas universidades. Asimismo, es un referente en temas económicos.

Su participación en radio, televisión y medios gráficos es destacada. Se reconoce por su perfil didáctico. Igualmente, tiene influencia en el análisis de la coyuntura económica argentina.

Durante la entrevista, una pregunta abordó el tabú del dinero. “¿Por qué te parece que es tan difícil o tan tabú hoy hablar de plata?”, consultaron. Zuchovicki respondió con una reflexión profunda.

“Quizás la culpa. Quizás también hay un tema de educación religiosa, si querés, que es como que la plata está mal o… Pero vamos al revés. ¿Qué necesitás para que se dé para cumplir un proyecto? Salud financiera. En la planificación, el dinero es un medio. Es un medio, no es el fin. Hay que encontrarle el propósito a eso”, explicó.

El economista consideró que esta actitud es particularmente argentina. La experiencia que tienen los argentinos con el dinero influyó en esto. “Generó discriminación inversa el dinero, como que tiene guita, por algo la tiene. ¿A quién robó? ¿A quién estafó? No se premió el mérito en algún aspecto, pero creo que eso es más argentino que global”, agregó.

Zuchovicki recordó su propia generación. En la década del 90, las revistas mostraban casas de personas exitosas. Esto generaba aspiración en lugar de rechazo.

“Cuando yo quizás tenía tu edad, en la década del 90, tenías la revista y decía: ‘Conozca la casa de…’, ‘Mire tal cosa’ y me daban ganas. ¿Qué hizo? ¿Qué esfuerzo hizo? Me gustaría tener una casa. ¿Y qué hay que hacer? Tiene esta virtud, esta otra”, relató.

Sin embargo, la situación cambió con el tiempo. En las generaciones más jóvenes, la percepción del dinero se transformó negativamente. “En los últimos tiempos, en la generación que te tocó vivir a vos, la mayoría de los que obtuvo mucho dinero en Argentina y no es blanco”, señaló entre risas.

El especialista explicó que muchos asocian la riqueza con la corrupción. “Esto no es de tal político, tal prebendario, juez. Entonces, en ese contexto también hay un tabú de cómo fue la relación y de cómo el argentino obtuvo ese dinero”, afirmó.

Argentina castigó mucho el mérito durante mucho tiempo, según Zuchovicki. No era bien visto que alguien se esforzara y trabajara todo el día. Tampoco que empezara de abajo y construyera su patrimonio.

El mérito solo se aceptaba cuando había una habilidad excepcional. Por ejemplo, en el caso de Lionel Messi. “Como yo no voy a poder jugar nunca así, él se lo merece”, ejemplificó.

Pero con otros casos, la reacción era diferente. “Otro que arrancó conmigo y que lo vi progresar. ‘No, él porque seguramente tiene un contacto'”, describió.

El economista atribuyó esto a las experiencias negativas de los argentinos. Mencionó el mal trato al ahorrista y al que tuvo dinero. También recordó los castigos a quienes tuvieron propiedades.

“Al que ahorró, al que tiene una propiedad, lo castigaban, impuesto a la riqueza”, dijo. Además, señaló que el 50% de la economía argentina es informal.

“La mirada cultural es como el que le fue bien es por algo, y por algo malo, no por algo bueno, no porque se esforzó”, sintetizó.

No obstante, Zuchovicki planteó una perspectiva diferente con ejemplos internacionales. Si alguien crea valor para otros, merece ser remunerado. “Si Messi tiene lo que tiene y viene en un avión privado, se lo merece. Mirá cómo juega, cómo emociona”, argumentó.

Lo mismo aplica para artistas que emocionan a su público. También para emprendedores que crearon herramientas útiles. “Ese que va ahí es Bill Gates. Mirá. Y la verdad es que se lo merece. Yo uso PowerPoint. El tipo creó algo que me simplificó la vida”, expresó.

Zuchovicki también mencionó a Mark Zuckerberg. “Buenísimo. Gracias a WhatsApp llego a todos. Se lo merece. Vos tenés una mirada positiva de alguien que creó algo que a vos te beneficia”, afirmó.

El especialista enfatizó la importancia de tener incentivos correctos. Estos son fundamentales para el desarrollo económico. “Tener los incentivos correctos es fundamental. Pero el incentivo de remunerar, que si lo que vos hacés le llega a alguien, es una buena palabra”, explicó.

Zuchovicki planteó un ejemplo hipotético sobre la energía eléctrica. Si nadie paga por la luz, nadie tiene incentivos para producirla. “Si yo te digo a todos: ‘No paguen, no vamos a pagar por la luz. La luz es gratis para todos’. ¿Qué incentivo tiene alguien producir energía si no le van a pagar? Y un día se te corta la luz y decís: ‘Eh, se me cortó la luz'”, ilustró.

Para el economista, una buena educación incluye incentivos correctos. Estos deben generar ganas de esforzarse. “Para mí una buena educación es tener los incentivos correctos para que te den ganas de esforzarte”, concluyó sobre este punto.

La conversación luego se centró en las creencias limitantes. Estas bloquean el avance económico de las personas. El entrevistador preguntó cuáles son esas creencias.

Zuchovicki identificó tres principales. La primera es el acceso al crédito a largo plazo. “Empiezo por una que es el acceso al crédito a largo plazo. Siempre repito: el crédito es justicia social sino llega solo el que tiene guita”, respondió.

El crédito permite que se valore el esfuerzo de las personas. Sin él, solo los que tienen dinero pueden avanzar. “Nadie va a valorar tu esfuerzo. Si yo tengo crédito y puedo acceder con crédito, no hay diferencia de nombre”, explicó.

El economista enfatizó que el crédito moviliza socialmente. Permite que las personas inviertan en bienes durables. También facilita el ahorro en metros cuadrados.

Sin embargo, cuando algo parece inalcanzable, las personas gastan en otras cosas. “El punto es que tengas ganas de invertir en un bien durable, que tengas ganas de ahorrar en metros cuadrados, hoy te parece inalcanzable y como te parece inalcanzable, gastás en otra cosa”, señaló.

El incentivo debe ser que el ahorro a largo plazo sirva. Pero a las generaciones jóvenes se les enseñó mal. “¿Cómo nos distrajeron? A tu generación les enseñamos mal que consumir es ahorrar y consumir es consumir”, afirmó.

Zuchovicki dio ejemplos concretos de este consumismo. Cambiar de auto frecuentemente no es ahorrar. “Entonces, decís: ‘Me cambio el auto’. Perfecto, bárbaro, buenísimo. Más seguro, más patente. ¿Para qué? ¿Para lucir más? ¿No te conviene ahorrar?”, cuestionó.

Se enseñó a las personas a sacarse los pesos de encima. Esto llevó a acumular bienes innecesarios. “Entonces, te quedaban pesos. Entonces, tengo 17 pares de zapatillas porque uno tiene la V corta, el otro la tiene así, el otro es más así. Eso es consumismo”, describió.

El especialista diferenció entre consumo y ahorro verdadero. El consumo inmediato genera una pasión efímera. “Ese consumo, no sé cuánto te dura la pasión por el consumo inmediato”, reflexionó.

Por el contrario, ahorrar significa transformar el dinero en inversión productiva. Esta inversión debe pensarse a largo plazo. “Ahorrar es transformar tu plata en una inversión productiva a largo plazo”, definió.

Guardar dinero en una caja de seguridad no es suficiente. Tampoco ponerlo bajo el colchón. Ni siquiera dejarlo en un banco sin más.

“Agarro la plata y la guardo en una caja de seguridad, en un colchón o la pongo en un banco. Pero trasladarlo a una inversión que yo pueda pensar en comprar un departamento en cuotas o un auto en leasing, viene en cuotas”, explicó.

No importa si no es la vivienda definitiva. Lo importante es capitalizarse para el futuro. “Yo no sé si es el que vas a vivir en cinco años, pero te estás capitalizando. Alquilás y alquilás otra cosa, te vas capitalizando de cara al futuro”, agregó.

Zuchovicki propuso una pregunta interesante. Pidió a su interlocutora que imaginara de qué empresa le gustaría ser presidenta. La respuesta fue: “Apple, Amazon, Netflix”.

El economista entonces sugirió comprar acciones de esas empresas. “¿Por qué no comprar acciones de Apple, Amazon, Netflix, en las cuales vos consumís? Vos te identificás con esa marca. Entonces, eso es ahorrar a largo plazo”, propuso.

La entrevistadora planteó una objeción común. Muchas personas ven la distancia entre sus ingresos y sus metas. Esto les hace preferir el disfrute inmediato.

“A veces lo que pasa es que, cuando uno mira la distancia entre poder adquirir un bien y lo que realmente puede guardar para ahorrar todos los meses, piensa: ‘¿Me voy a pasar 50 años ahorrando o salir, disfrutar con mis amigos, vivir hoy y ver cómo resuelvo en el día a día, en lugar de destinar eso a algo que voy a ver muy lejos o que no sé si voy a llegar a ver?'”, expresó.

Zuchovicki respondió con un viejo dicho bursátil. “Bueno, hay un viejo dicho bursátil que dice: ‘El mejor momento de plantar un roble fue hace 20 años’. Si no lo hago, no lo voy a tener nunca al roble. En algún momento tengo que empezar”, contestó.

El economista reconoció que el planteo se hace en términos nominales. Propuso un ejemplo concreto con números. Supuso la posibilidad de ahorrar 100 dólares mensuales.

Si ese dinero se deja en la billetera o en la mesa de luz, se deprecia. “Si los pongo en la billetera o los dejo en la mesa de luz, se me va a depreciar”, advirtió.

Pero hay alternativas de inversión que generan rendimientos. Se puede hacer un plazo fijo o invertir en fondos. “Pero si hago un plazo fijo, un fondo de money market, un fondo de bonos, de acciones, después vamos viendo la complejidad, que me va a rendir más o menos, por decirte algo, hoy en la Argentina, en pesos, un 30% anual”, ejemplificó.

La clave está en la capitalización compuesta. Cada mes se agrega el ahorro nuevo más los intereses generados. “Esa capitalización, porque al otro mes yo le agrego lo nuevo más los intereses de lo que vengo, más los intereses, es el truco del interés compuesto”, explicó.

El tiempo hace que el crecimiento no sea lineal. En 20 años, el dinero se multiplica exponencialmente. “En el tiempo, en 20 años, no es lineal. Esa plata la multiplicás por 20, por 30. Esa capitalización es la que suma”, concluyó.

Durante el episodio, Zuchovicki profundizó en los hábitos que marcan diferencias. Estos hábitos son especialmente importantes a largo plazo. Muchas creencias actuales empujan al consumo inmediato en lugar de la planificación.

El especialista propuso invertir en activos que generen valor con el tiempo. También compartió aprendizajes de referentes como Warren Buffett. Puso el foco en el activo más importante: el tiempo.

Para Zuchovicki, actuar es una clave fundamental. La disciplina también resulta esencial para el crecimiento. Negociar es otra habilidad importante que destacó.

Pero sobre todo, vivir con autenticidad es crucial. Estas claves no solo sirven para crecer económicamente. También son fundamentales para construir una vida con sentido.

El economista subrayó que la salud financiera requiere planificación. Esta planificación debe incluir el ahorro sistemático. También debe considerar la inversión a largo plazo.

Los incentivos correctos son fundamentales para el desarrollo. Deben premiar el esfuerzo y la creación de valor. Cuando los incentivos están mal diseñados, se desincentiva el trabajo.

El acceso al crédito es un factor de justicia social. Permite que personas sin capital inicial puedan emprender. También facilita la movilidad social y económica.

La educación financiera es otro elemento clave que mencionó. Las generaciones jóvenes necesitan aprender sobre ahorro e inversión. Deben entender la diferencia entre consumo y capitalización.

El consumismo genera satisfacción momentánea pero no construye patrimonio. La inversión, aunque requiere paciencia, genera crecimiento sostenido. El interés compuesto es una herramienta poderosa para multiplicar el ahorro.

Zuchovicki enfatizó que el tiempo es el activo más valioso. Cuanto antes se comience a ahorrar, mayor será el beneficio. La capitalización compuesta requiere tiempo para mostrar su poder.

La identificación con empresas que uno usa puede guiar las inversiones. Si alguien consume productos de ciertas compañías, puede invertir en ellas. Esto combina el consumo consciente con la construcción de

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