El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán se encuentra “prácticamente al final del camino” en la guerra. Sin embargo, señaló que el conflicto no terminará de inmediato. Además, reiteró que Washington posee la capacidad de lanzar ataques contra Teherán. También mencionó otras zonas del país que podrían impedir su reconstrucción.
“Irán está prácticamente al final del camino, pero eso no significa que vayamos a terminar con él de inmediato”, afirmó Trump ante periodistas. El mandatario sostuvo que el conflicto presenta un resultado favorable para Estados Unidos. Por otro lado, agregó que “mucha gente dice que [la guerra] ya está ganada”.
Trump reiteró la advertencia de que Estados Unidos posee la capacidad de atacar infraestructura clave dentro de Irán. En consecuencia, declaró: “Podemos golpear zonas de Teherán y otros lugares que, si lo hacemos, les será casi imposible reconstruir su país”. Asimismo, el presidente añadió que no desean llegar a ese extremo.
El mandatario también señaló que las fuerzas estadounidenses podrían afectar servicios esenciales. “Podríamos desmontar su capacidad eléctrica en una hora”, insistió. Estas declaraciones reflejan la magnitud del poderío militar estadounidense en la región.
Las declaraciones del presidente se producen en medio de la guerra iniciada el 28 de febrero. Esa fecha marcó el lanzamiento de la operación Furia Épica. Según el Comando Central de Estados Unidos, las fuerzas estadounidenses atacaron más de 5.500 objetivos dentro de Irán. Por consiguiente, estos ataques se realizaron desde el inicio de la operación.
Entre los blancos figuran más de 60 barcos de guerra iraníes. También se atacaron buques dedicados a la colocación de minas en torno al estrecho de Ormuz. Cabe destacar que esta zona constituye una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo.
Trump también se refirió a la situación en ese estrecho marítimo. Irán cerró en gran medida esta vía al transporte mundial de crudo. Esta medida funcionó como represalia por los ataques estadounidenses e israelíes. “Los estrechos están en muy buenas condiciones”, declaró el mandatario. Aparentemente, se refería a Ormuz.
Horas antes, durante un mitin del Partido Republicano en Kentucky, Trump realizó declaraciones adicionales. El presidente sostuvo que la armada iraní sufrió pérdidas importantes durante los combates recientes. Además, afirmó ante sus seguidores que toda la armada iraní “desapareció”.
Trump señaló que las fuerzas armadas estadounidenses destruyeron 58 barcos iraníes en las últimas 72 horas. No obstante, en declaraciones previas durante la misma jornada mencionó la cifra de 60 embarcaciones. Esta discrepancia en los números no fue aclarada posteriormente.
En paralelo, el régimen de Irán lanzó ataques contra posiciones y activos en la región. Las fuerzas iraníes utilizaron misiles, drones y cohetes contra instalaciones con presencia estadounidense. Igualmente, atacaron cargueros en el Golfo.
Durante el intercambio con la prensa, Trump también abordó informaciones sobre una posible amenaza. Específicamente, se le preguntó por un informe que menciona un intento iraní. Este intento buscaba ejecutar un ataque en California. El mandatario respondió que las autoridades investigan el caso. Sin embargo, no ofreció más detalles.
“Están sucediendo muchas cosas y lo único que podemos hacer es tomarlas como vienen”, afirmó. El presidente también señaló que las autoridades de seguridad mantienen vigilancia. Esta vigilancia se enfoca en posibles células vinculadas a Irán dentro de Estados Unidos.
Trump afirmó que las fuerzas de seguridad tienen la vista puesta en “todas” las células. Estas células terroristas durmientes están relacionadas con Irán en el país. La preocupación por amenazas internas refleja la complejidad del conflicto.
Además, el mandatario reiteró su postura sobre el liderazgo iraní. Trump afirmó que Estados Unidos desea ver un cambio político en Teherán. También sostuvo que el país necesita un dirigente que “sepa lo que hace”. Este dirigente debería poder “construir un país”, según sus palabras.
En paralelo con las operaciones militares, la Casa Blanca anunció medidas destinadas a contener el impacto. Estas medidas buscan mitigar los efectos del conflicto en los mercados energéticos. Trump afirmó que su administración utilizará las reservas estratégicas de petróleo del país. Posteriormente, las repondrá.
“Rápidamente vamos a utilizar las reservas estratégicas y las vamos a llenar”, afirmó el mandatario. El presidente también señaló que su gobierno estudia la posibilidad de intervenir. Esta intervención se daría en los mercados de futuros del petróleo. El mecanismo buscaría mantener bajos los precios del crudo.
Antes de esas declaraciones, el Departamento de Energía de Estados Unidos informó sobre una medida importante. La entidad liberará 172 millones de barriles de petróleo de la reserva energética nacional. El objetivo es enfrentar el aumento de los precios del crudo. Este aumento fue provocado por la guerra en Oriente Medio. También influye la situación en el estrecho de Ormuz.
El anuncio estadounidense se sumó a la decisión adoptada por la Agencia Internacional de la Energía. La AIE acordó liberar gradualmente 400 millones de barriles de petróleo al mercado internacional. Además, la medida recibió el respaldo unánime de los 32 países miembros del organismo.
La AIE señaló que esta decisión representa la mayor liberación de reservas de petróleo en su historia. La agencia fue creada tras la crisis energética de 1973. Por otro lado, la liberación coordinada anterior ocurrió en 2022. Esa ocasión siguió a la invasión rusa de Ucrania.
Las Reservas Estratégicas de Petróleo de Estados Unidos constituyen el mayor almacenamiento de crudo de emergencia del país. Estas instalaciones se encuentran en cuatro ubicaciones en Texas y Luisiana. Asimismo, poseen una capacidad aproximada de 714 millones de barriles.
El gobierno estadounidense puede liberar petróleo de esas reservas para estabilizar el mercado energético. También puede reponerlas cuando los precios del crudo se encuentran en niveles bajos. Esta flexibilidad permite responder a diferentes situaciones del mercado.
La guerra ha generado impactos significativos en la infraestructura naval iraní. Los ataques estadounidenses se concentraron en objetivos militares y estratégicos. En particular, la destrucción de decenas de embarcaciones ha debilitado la capacidad naval de Irán.
El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán representa una respuesta estratégica. Esta vía marítima transporta aproximadamente un tercio del petróleo mundial que se mueve por mar. Por lo tanto, su bloqueo tiene repercusiones globales inmediatas.
Los mercados energéticos internacionales han reaccionado con volatilidad ante estos acontecimientos. Los precios del petróleo experimentaron aumentos significativos. En consecuencia, las economías dependientes del crudo importado enfrentan presiones inflacionarias.
La coordinación entre Estados Unidos y la AIE busca amortiguar estos efectos. La liberación masiva de reservas pretende estabilizar los precios. Sin embargo, la efectividad de esta medida dependerá de la duración del conflicto.
La operación Furia Épica ha demostrado la capacidad militar estadounidense en la región. Los más de 5.500 objetivos atacados incluyen instalaciones militares, navales y de infraestructura estratégica. Esta campaña representa una de las ofensivas más intensas en Oriente Medio.
Las declaraciones de Trump sobre la capacidad de desmantelar la red eléctrica iraní subrayan la vulnerabilidad de la infraestructura civil. Este tipo de ataques podría tener consecuencias humanitarias graves. No obstante, el presidente indicó que prefiere evitar ese escenario.
La postura estadounidense sobre el cambio de liderazgo en Irán refleja objetivos políticos de largo plazo. Washington busca no solo una victoria militar sino también una transformación del régimen iraní. Esta estrategia implica presión militar y económica sostenida.
La investigación sobre posibles células terroristas dentro de Estados Unidos añade otra dimensión al conflicto. Las autoridades de seguridad mantienen vigilancia sobre grupos que podrían actuar en represalia. Esta amenaza interna requiere coordinación entre agencias de inteligencia y seguridad.
El informe sobre un posible ataque en California genera preocupación sobre la capacidad de Irán. El régimen podría intentar llevar el conflicto al territorio estadounidense. Sin embargo, Trump no proporcionó detalles específicos sobre esta amenaza.
La respuesta iraní mediante misiles, drones y cohetes demuestra su capacidad de contraataque. A pesar de las pérdidas sufridas, el régimen mantiene capacidad ofensiva. Los ataques contra instalaciones estadounidenses y cargueros evidencian esta realidad.
La situación en el Golfo Pérsico permanece tensa. Las operaciones militares continúan en ambos lados. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación la escalada del conflicto.
La afirmación de Trump sobre que “mucha gente dice que [la guerra] ya está ganada” contrasta con su advertencia. El conflicto “no terminará de inmediato”, según sus propias palabras. Esta aparente contradicción refleja la complejidad de la situación militar.
La destrucción de la armada iraní representa un golpe significativo para el régimen. Sin embargo, Irán mantiene otras capacidades militares. Entre ellas figuran sus fuerzas terrestres, misiles balísticos y grupos proxy en la región.
La intervención en los mercados de futuros del petróleo constituye una medida poco convencional. Esta estrategia busca controlar las expectativas del mercado. No obstante, su implementación práctica presenta desafíos técnicos y legales.
El respaldo unánime de los 32 países miembros de la AIE demuestra preocupación global. La crisis energética afecta tanto a economías desarrolladas como emergentes. Por ello, la coordinación internacional resulta esencial.
La liberación de 172 millones de barriles por Estados Unidos representa una cantidad considerable. Esta cifra, sumada a los 400 millones de la AIE, totaliza 572 millones de barriles. Esta cantidad podría satisfacer la demanda global durante varias semanas.
La capacidad de 714 millones de barriles de las reservas estadounidenses permite intervenciones futuras. Sin embargo, el agotamiento excesivo de estas reservas podría limitar opciones posteriores. Por tanto, la administración debe equilibrar necesidades inmediatas y futuras.
El impacto del conflicto se extiende más allá de Oriente Medio. Las economías asiáticas, altamente dependientes del petróleo del Golfo, enfrentan desafíos particulares. Igualmente, Europa busca alternativas para asegurar su suministro energético.
La posición de Trump sobre llenar las reservas estratégicas después de utilizarlas plantea interrogantes. El momento y el precio al que se repondrán estas reservas afectarán el costo total. Esta estrategia requiere planificación cuidadosa y condiciones de mercado favorables.
Las operaciones militares en curso sugieren que el conflicto continuará durante un período indeterminado. A pesar de las declaraciones optimistas, la situación sobre el terreno permanece fluida. Los próximos días y semanas serán cruciales para determinar el curso del conflicto.