La mansión que fue testigo del amor y la ruptura entre Shakira y Gerard Piqué finalmente encuentra nuevo dueño. Después de tres años en el mercado inmobiliario, una de las tres residencias que conforman su exclusivo complejo en Barcelona se ha vendido por algo más de tres millones de euros.
La propiedad, ubicada en la prestigiosa urbanización Ciudad Diagonal de Esplugues de Llobregat, representa mucho más que simples metros cuadrados. Entre sus paredes, la pareja construyó su hogar desde 2012, cuando decidieron establecerse juntos tras conocerse durante el Mundial de Sudáfrica 2010.
La arquitecta Mireia Admetller diseñó este impresionante complejo residencial que abarca casi 4.000 metros cuadrados. La parte vendida corresponde a una vivienda de 700 metros cuadrados, mientras las otras dos residencias interconectadas continúan disponibles en el mercado.
El diseño arquitectónico refleja un estilo contemporáneo y minimalista, donde predominan los espacios abiertos y la luz natural. Los amplios ventanales bañan de claridad cada rincón de esta propiedad inscrita bajo la sociedad Inversiones BCN Two & Two SL, vinculada a Piqué.
La distribución interior incluye seis dormitorios y cinco baños, complementados con terrazas de pavimentos de madera. Un salón espacioso y una cocina moderna con isla central completan las áreas principales de convivencia.
Las instalaciones de lujo abundan en esta residencia: una piscina interior y otra exterior con cascada, un gimnasio completamente equipado, biblioteca y sala de cine. Además, cuenta con un estudio de grabación donde Shakira dio vida a varias de sus creaciones musicales.
Los espacios exteriores no se quedan atrás en cuanto a comodidades. Un campo de fútbol y una pista de pádel evidencian la pasión deportiva del ex futbolista del Barcelona. La accesibilidad también fue considerada, incluyendo ascensor y accesos adaptados para personas con movilidad reducida.
La negociación de venta estuvo marcada por desacuerdos entre los ex propietarios. Mientras Shakira insistía en mantener un precio cercano a los doce millones de euros, Piqué prefería realizar una rebaja significativa para acelerar la transacción.
Esta mansión también alberga memorias más oscuras. Según reportes mediáticos, fue en este mismo lugar donde la cantante colombiana comenzó a sospechar de la infidelidad de Piqué, transformando algunos espacios en recordatorios incómodos de su ruptura.
Todavía queda pendiente la venta de las otras dos viviendas principales del complejo, valoradas conjuntamente en más de once millones de euros. Su eventual venta marcará el final definitivo de este capítulo inmobiliario que comenzó como proyecto familiar y terminó simbolizando el fin de una relación mediática.
Los años de convivencia en esta propiedad fueron testigos de celebraciones familiares, cumpleaños y logros profesionales. Milan y Sasha, los hijos de la pareja, dieron sus primeros pasos en estos espacios que ahora pasarán a manos de nuevos propietarios.