La marca colombiana Saeta fabricó los uniformes de la Selección de Haití para el Mundial 2026. Este hito marcó la primera vez que la empresa vestía a un equipo mundialista. Sin embargo, el camino estuvo lleno de desafíos logísticos y operativos inesperados.
Sandra Milena Carrero lidera el área de Mercadeo y Ventas de Saeta en Colombia. Además, preside la empresa en Estados Unidos. Ella compartió con Portafolio los retos que enfrentaron durante este proceso. También habló sobre los aprendizajes que dejó esta experiencia única.
La clasificación de Haití al torneo fue completamente inesperada para todos. “A pesar de que es algo que tú sueñas que pase, es algo que, de alguna forma, pensábamos que no se iba a dar. Porque no es fácil llegar al Mundial”, relata Carrero. La sorpresa alimentó la alegría, pero también complicó la preparación anticipada.
La clasificación dependió no solo de los resultados de Haití. También influyeron los resultados del partido entre Honduras y Costa Rica. “Todo se le dio al equipo. O sea, ese milagro que se necesitaba que pasara se dio y el equipo clasifica”, cuenta la directiva.
La participación de la selección caribeña fue breve en el torneo. Haití enfrentó un grupo complicado con Escocia, Brasil y Marruecos. Esta difícil combinación impidió su paso a la siguiente ronda. No obstante, el Mundial puso los ojos del mundo sobre la selección. También destacó el uniforme diseñado por la marca colombiana.
Vestir a una selección mundialista va mucho más allá de los beneficios comerciales. Para Saeta representó todo un reto logístico sin precedentes. La experiencia puso a prueba la eficiencia de la empresa. También desafió su capacidad de recursividad ante situaciones imprevistas.
Los fanáticos haitianos comenzaron a pedir un cambio de diseño inmediatamente. “Ya dejó de ser un producto que algunos lo querían, a pasar a que todo el país quería la camiseta. Esto hace que muchas personas revisen en detalle la camiseta actual y haya quejas”, explica Carrero.
En principio, no estaba programado un cambio de camiseta para esa fecha. Las indumentarias se diseñaban para durar dos años completos. Normalmente se cambiaban con cada edición de la Copa Oro. Sin embargo, a pedido de la población haitiana, comenzaron a trabajar contrarreloj.
El nuevo diseño debía presentarse antes de que acabara el 2025. Esta exigencia venía de la reglamentación de la FIFA. El problema era que el fin de año representa un periodo de pausa. Esta pausa es común para la industria textil en Colombia, según explica Carrero.
“Entonces tuvimos que correr con este diseño, y además en diciembre en nuestro país se tiene como costumbre cerrar las plantas. No todos, por supuesto, pero muchos cerramos plantas y damos vacaciones colectivas”, relata la ejecutiva. Los proveedores también cierran sus operaciones en esas fechas.
Saeta trabaja con aliados como Lafayette y Protela desde hace años. Estas empresas también cierran para dar vacaciones colectivas a sus empleados. Por lo tanto, el margen de tiempo era extremadamente ajustado. Cumplir con la fabricación parecía casi imposible en esas condiciones.
El 18 de noviembre se enfrentaron a una realidad preocupante. No iban a tener los insumos necesarios en enero. Estos insumos eran esenciales para fabricar las camisetas del Mundial. Cuando hablaron con todos los proveedores para hacer los pedidos, recibieron malas noticias.
“Eso nosotros no vamos a poder entregarlo antes de diciembre, seguramente las cantidades que ahora ustedes están pidiendo estarán listas para febrero o marzo”, les dijeron los proveedores. Esta situación obligó a la empresa a tomar decisiones creativas y rápidas.
La Selección de Haití solo se había clasificado al Mundial en una ocasión anterior. Esto ocurrió hace 52 años en la Copa del Mundo de Alemania Federal en 1974. Por eso, Saeta no tenía estimados de cuántas camisetas se necesitarían.
“Cuando tú patrocinas un país como la selección Colombia y ya eres la marca que viene patrocinándola en los últimos cuatro mundiales, tú tienes una historia de cómo la gente ha venido comprando la camiseta. Y tú puedes hacer unas estadísticas y proyecciones. Pero aquí nosotros en Haití, la última vez que estuvo en un mundial fue en 1974”, explica Carrero.
La empresa tomó una decisión audaz considerando la situación con los proveedores. Se produciría con base en todo lo que pudieran obtener de ellos. No se realizarían estimaciones ni proyecciones complejas. Literalmente, se produjo todo lo que fue posible con los recursos disponibles.
Lafayette les informó cuántos metros de tela podía entregar. Esa cantidad alcanzaba para un número específico de camisetas. “Pues eso se cumplió. Pero nosotros en mayo ya estábamos agotados, la camiseta se agotó en mayo”, cuenta la directiva.
A pesar de verse limitados por la cantidad de material disponible, cumplir fue un triunfo. Fabricar todas las camisetas posibles representó un logro importante para la marca. Esto considerando las características de producción en Colombia. En el país no se acostumbra producir en cantidades tan grandes.
Muchas marcas internacionales producen en Pakistán, China o India. Saeta recibió ofertas de todos estos países para fabricar la camiseta. “Pero nosotros al final decidimos, a pesar de que recibimos muchas ofertas de todos estos países para fabricar la camiseta, dijimos pues lo queremos hacer en Colombia”, relató Carrero.
La ejecutiva destacó el apoyo recibido de varias empresas en el país. Existió una solidaridad especial por tratarse de una marca colombiana. Esta marca estaba vistiendo a un equipo mundialista por primera vez. Ese sentimiento de orgullo nacional facilitó la colaboración entre empresas.
Nuevas complicaciones surgieron en el camino mundialista de Saeta. Estas vinieron de exigencias específicas de la FIFA. “Hacemos el lanzamiento de la camiseta, se incrementan las ventas en ese instante. Luego tenemos dos amistosos, pero la Fifa después de que ya nos ha aprobado una camiseta, nos hace una recomendación y dice que debemos cambiar o debemos quitar de la camiseta un gráfico”, cuenta Carrero.
Los motivos de los cambios solicitados tenían que ver con restricciones específicas. La FIFA prohíbe la inclusión de mensajes políticos en los uniformes. Sin embargo, la marca argumentó que no se trataba de un mensaje político. En realidad, era un mensaje histórico importante para la identidad haitiana.
“Fueron dos veces, la gente solo sabe de uno, pero fueron en realidad dos veces las veces que nos hicieron cambiar la camiseta. Hasta que salió la última cuando en un momento ya ellos dicen, ‘Quiten todo’. Y nos tocó quitar todo”, explica la ejecutiva.
Paradójicamente, el hecho sirvió para recibir apoyo de la población. La controversia llamó la atención a nivel internacional sobre el diseño. “En vez de que fuera negativo, en realidad terminó siendo positivo, porque eran muchas personas que ni siquiera eran de Haití que querían la camiseta y eso hizo que se agotara pronto”, señaló Carrero.
El primer amistoso previo al Mundial se jugó contra Nueva Zelanda. Este partido se realizó el martes 2 de junio. Resultó en una victoria contundente de Haití por cuatro a cero. Este resultado aumentó aún más el deseo por la camiseta. Los haitianos querían celebrar el triunfo con la indumentaria oficial.
En la segunda tanda que lanzó Saeta al público, no se cambió el gráfico. La FIFA había exigido retirar ese elemento, pero la gente lo pedía insistentemente. Únicamente se modificó el material del logo por falta de disponibilidad. El resto del diseño permaneció intacto según las preferencias populares.
“Nos tocó cambiar el material de ese logo y al final el equipo salió con ese material. La segunda tanda que se hizo hace dos o tres semanas, que salió a la venta otra vez, se hizo con ese material. Pero es el único cambio, de resto ha salido con todo el gráfico inicial porque la misma gente la llama así, quiero comprar la camiseta de Haití, pero con la Batalla de Vertières. Entonces, la verdad no hemos tenido la necesidad de hacer la otra porque la gente no está interesada en comprar la otra”, cuenta Carrero.
El único inventario de camisetas sin el gráfico de la batalla fue especial. Estas se fabricaron específicamente para la venta en las tiendas de la FIFA. Se produjeron en una cantidad menor que las otras versiones. Fueron las únicas que salieron a la venta como las usaron los jugadores. Estas camisetas se utilizaron durante los partidos oficiales del torneo.
Pese a las dificultades y los retos técnicos que representó la producción, hubo descubrimientos positivos. La empresa confirmó su capacidad para extender su distribución internacionalmente. Llegaron a una gran cantidad de países en el mundo. Esta expansión fue uno de los mayores logros del proyecto.
“Esta camiseta llegó a todas partes. Nosotros tenemos la distribución a través de otra empresa en Estados Unidos, y desde Estados Unidos se mandó a Rusia”, explica Carrero. La demanda internacional superó todas las expectativas iniciales de la compañía.
La experiencia del Mundial 2026 dejó lecciones valiosas para Saeta. La empresa demostró su capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas. También confirmó que la producción nacional puede competir internacionalmente. El apoyo entre empresas colombianas fue fundamental para el éxito.
El agotamiento temprano de las camisetas demostró el interés del público. La controversia con la FIFA generó más atención mediática. Esta atención se tradujo en mayor demanda por el producto. Las redes de distribución se expandieron a mercados completamente nuevos.
La marca colombiana ahora tiene experiencia en eventos de magnitud mundial. Esta experiencia será valiosa para futuras oportunidades similares. La capacidad logística de la empresa quedó probada bajo presión. Los procesos de producción se optimizaron durante el desafío.
La solidaridad de los proveedores colombianos fue esencial para cumplir los plazos. Lafayette y Protela ajustaron sus calendarios para apoyar el proyecto. Esta colaboración demuestra la fortaleza de la industria textil nacional. También muestra el orgullo que genera ver una marca colombiana en el escenario mundial.
La decisión de producir en Colombia, a pesar de las ofertas internacionales, fue estratégica. Mantener la producción local permitió mayor control de calidad. También facilitó la comunicación directa con los proveedores. Los ajustes de último momento fueron más manejables por la cercanía.
El diseño de la camiseta se convirtió en un símbolo de identidad. La referencia a la Batalla de Vertières resonó profundamente con los haitianos. Esta batalla representa un momento crucial en la historia de Haití. La independencia del país se consolidó tras esta victoria histórica.
La población haitiana se identificó fuertemente con el mensaje histórico del uniforme. Esta conexión emocional impulsó las ventas más allá de las proyecciones. Personas que normalmente no compraban camisetas deportivas querían esta. El diseño trascendió el ámbito deportivo para convertirse en símbolo cultural.
Incluso personas de otras nacionalidades mostraron interés en adquirir la camiseta. La historia detrás del diseño captó la atención internacional. Los medios de comunicación cubrieron la controversia con la FIFA. Esta cobertura generó publicidad invaluable para la marca y para Haití.
La victoria contundente contra Nueva Zelanda en el amistoso fue importante. Este resultado aumentó la confianza de los aficionados haitianos. La selección demostró que podía competir a nivel internacional. El entusiasmo se reflejó en un incremento inmediato de las ventas.
Los dos amistosos previos al Mundial sirvieron como prueba para los uniformes. Los jugadores pudieron evaluar la comodidad y funcionalidad de las prendas. Los ajustes finales se realizaron basándose en esta retroalimentación. La calidad del producto quedó validada en condiciones reales de juego.
La presencia de Haití en el Mundial, aunque breve, fue significativa. El equipo enfrentó rivales de gran calibre en su grupo. Brasil es históricamente una potencia del fútbol mundial. Marruecos ha mostrado un crecimiento impresionante en torneos recientes. Escocia también representa un desafío considerable para cualquier selección.
A pesar de no avanzar a la siguiente ronda, la experiencia fue valiosa. Los jugadores haitianos compitieron en el escenario más importante del fútbol. La exposición mediática benefició al desarrollo del deporte en el país. Las futuras generaciones tendrán este referente de participación mundialista.
Para Saeta, el balance del Mundial 2026 es mayormente positivo. Los desafíos logísticos se superaron exitosamente gracias al trabajo en equipo. La capacidad de producción de la empresa quedó demostrada ante el mundo. Las redes de distribución se expandieron a mercados previamente inexplorados.
La experiencia adquirida en este proceso será invaluable para futuros proyectos. La empresa ahora conoce los requisitos y exigencias de la FIFA. Los procesos de aprobación de diseños están más claros. Las relaciones con proveedores se fortalecieron durante el desafío.
La internacionalización de Saeta recibió un impulso significativo con este proyecto. La marca colombiana demostró que puede competir con gigantes internacionales. La calidad de los productos fabricados en Colombia quedó validada. El orgullo nacional se refleja en el apoyo a empresas locales.
Los retos para crecer ahora son diferentes para la compañía. La experiencia del Mundial abrió puertas a nuevas oportunidades comerciales. Otros países y equipos podrían estar interesados en trabajar con Saeta. La marca debe capitalizar esta exposición para consolidar su presencia internacional.
La capacidad de respuesta rápida ante cambios será crucial para futuros proyectos. Las exigencias de organismos internacionales pueden surgir en cualquier momento. La flexibilidad demostrada durante este proceso es un activo importante. Los equipos de diseño y producción demostraron su profesionalismo.
La relación con la Federación Haitiana de Fútbol se fortaleció durante el proceso. Esta alianza podría extenderse más allá del Mundial 2026. Futuros torneos y competiciones representan oportunidades de continuidad. La confianza mutua construida durante este desafío es valiosa.
El apoyo de la diáspora haitiana en Estados Unidos fue fundamental. Esta comunidad mostró gran entusiasmo por la camiseta y la participación mundialista. Las ventas en territorio estadounidense superaron las expectativas iniciales. Este mercado representa una oportunidad continua para la marca.
La distribución desde Estados Unidos hacia otros países funcionó efectivamente. Rusia fue uno de