El exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo propone crear impuestos transitorios para financiar la reconstrucción. Estos tributos estarían vinculados exclusivamente con la emergencia del terremoto del 10 de agosto. La iniciativa busca evitar incorporar estos gravámenes a una reforma tributaria general.

Restrepo estuvo al frente de la reconstrucción del Eje Cafetero tras el terremoto de 1999. Ahora plantea utilizar la emergencia económica como mecanismo legal. Su propuesta se enmarca en lo que denomina un ‘Plan Marshall criollo’. Según sus cálculos, la reconstrucción requeriría entre $20 y $40 billones. Esta cifra equivale a uno o dos puntos del PIB.

El presidente Abelardo De La Espriella estimó el costo de los daños en unos $30 billones. Esta cantidad se encuentra dentro del rango calculado por el exministro. El Gobierno calcula que será necesario intervenir 460 municipios en 15 departamentos. Por tanto, el alcance territorial supera al del terremoto de Armenia.

Restrepo plantea recurrir al artículo 215 de la Constitución. Este permite declarar la emergencia económica. Así, se podrían establecer tributos dirigidos exclusivamente a financiar las necesidades generadas por el sismo. Su propuesta busca que estos impuestos tengan carácter temporal. Además, estarían vinculados directamente con las obras de recuperación.

“No sé si este es el momento realmente de mantener esa idea de poner una reforma tributaria a partir de septiembre. Yo creo que sería más lógico utilizar las facultades del 215 y establecer tributos específicamente orientados a la reconstrucción de la zona afectada”, señaló Restrepo. La alternativa permitiría concentrar el esfuerzo fiscal en una emergencia. El costo todavía se encuentra en evaluación.

El Ministerio de Hacienda tenía prevista una reforma tributaria general para septiembre. Sin embargo, el exministro considera más apropiado posponer esa iniciativa. En su lugar, propone enfocarse en tributos específicos para la emergencia. De esta manera, los recursos quedarían claramente destinados a la reconstrucción.

El exministro recordó la experiencia del Eje Cafetero. Durante esa reconstrucción, entre 80 y 85 por ciento de los recursos provinieron del Presupuesto Nacional. Mientras tanto, el 15 por ciento restante llegó de organismos multilaterales. Para la emergencia actual, conseguir hasta $40 billones representa una tarea exigente. No obstante, Restrepo considera que es posible.

El presupuesto proyectado para 2027 asciende a $540 billones. Este contexto permite dimensionar el esfuerzo requerido. Por consiguiente, la inversión en reconstrucción representaría una porción significativa del presupuesto nacional. Sin embargo, no resultaría imposible de alcanzar.

Además de los impuestos temporales, Restrepo plantea reducir gastos no prioritarios. También propone realizar ajustes tributarios adicionales. Asimismo, sugiere alcanzar acuerdos con los acreedores para aplazar algunos pagos de deuda. Otra opción sería reorganizar ciertas obligaciones financieras.

El exministro considera necesario involucrar al sector privado. Propone utilizar mecanismos como obras por impuestos. Este esquema permite que las empresas destinen recursos de sus obligaciones tributarias a proyectos específicos. De esta forma, podrían financiar infraestructura y reconstrucción en las zonas afectadas.

Restrepo también propuso incluir los costos de la emergencia en el Plan de Desarrollo 2026-2030. El documento debe redactarse durante este semestre. Posteriormente, debe quedar aprobado mediante ley por el Congreso en noviembre. Para el exministro, la magnitud de la inversión amerita un capítulo especial. Este debería formar parte del plan cuatrienal de inversiones.

Las necesidades incluyen vivienda urbana y rural. También comprenden mobiliario urbano, hospitales y establecimientos educativos. Por ello, la planificación debe ser integral. Además, debe contemplar todas las dimensiones de la reconstrucción.

La propuesta está ligada al concepto de ‘Plan Marshall criollo’. El nombre hace referencia al Programa de Recuperación Europea. Estados Unidos lanzó este programa en 1948. Su objetivo fue apoyar la reconstrucción de Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial. Ese programa destinó unos US$13.000 millones durante cuatro años.

Para Restrepo, esa experiencia sirve como referencia. Permite pensar una estrategia nacional de reconstrucción. Naturalmente, deben guardarse las proporciones. Sin embargo, los principios fundamentales pueden adaptarse al contexto colombiano.

La experiencia del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero es relevante. El Forec funcionó con un “gran cerebro central planeador”. Además, tuvo una ejecución descentralizada mediante 38 gerencias regionales. Entre los resultados está el trabajo de Antioquia Presente. Esta entidad realizó 80.000 reconstrucciones de vivienda. También construyó 40.000 unidades nuevas durante el proceso de recuperación.

Restrepo sostiene que el Gobierno debe revisar esa experiencia. Esto debe hacerse antes de definir la institucionalidad que administrará la reconstrucción actual. Según recordó, un informe del Banco Mundial calificó positivamente esa labor. La recuperación del Eje Cafetero fue una de las más eficaces. El organismo la comparó con otros desastres naturales en los que había participado.

Sin embargo, el exministro considera que la dimensión territorial del nuevo desastre exige adaptaciones. Es necesario fortalecer la coordinación entre las distintas fuentes de recursos. También se requiere actualizar los mecanismos de gestión.

Restrepo advirtió que la financiación no será el único desafío. Colombia necesitará una entidad especial. Esta debe tener una gerencia de perfil empresarial. Además, debe contar con capacidad para administrar el proceso con transparencia. También debe coordinar la cooperación internacional. Finalmente, debe proteger los recursos frente a la corrupción.

Sobre la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el exministro hizo observaciones. Señaló que será necesario evaluar si debe ser saneada completamente. Otra opción sería crear una nueva organización. Esta conduciría el proceso de reconstrucción desde cero.

A la par del esfuerzo fiscal, Restrepo ve una oportunidad para la economía. La inversión requerida demandará una gran cantidad de mano de obra. También necesitará materiales de construcción e ingeniería. Por tanto, podría impulsar sectores productivos. Además, generaría empleo en diferentes regiones.

“Va a ser tal la cantidad de mano de obra que se va a requerir, va a ser tal la cantidad de materiales de construcción, que puede ser un estartazo al crecimiento económico del país”, afirmó el exministro. Esta perspectiva ofrece un ángulo positivo. La reconstrucción, aunque nacida de la tragedia, puede dinamizar la economía.

El sector bancario ya anunció medidas de apoyo. Estas incluyen alivios financieros, condonación de intereses y otras facilidades. Varias empresas también se han comprometido. Bavaria, por ejemplo, anunció una inversión de $12.000 millones. Este monto permitirá reconstruir 3.500 negocios afectados por el terremoto.

Otras compañías aportarán $220.000 millones para la reconstrucción del Valle del Cauca. Estas iniciativas del sector privado complementan los esfuerzos gubernamentales. Sin embargo, no sustituyen la necesidad de recursos públicos significativos.

Desde el Congreso también surgen propuestas. Algunos legisladores plantean exención de IVA en las zonas afectadas. También sugieren eliminar peajes temporalmente. Estas medidas buscarían facilitar el proceso de recuperación. Además, aliviarían la carga económica sobre las comunidades afectadas.

El terremoto abrió un hueco temporal de $624.000 millones en la caja del Gobierno. Esto se debe al aplazamiento de impuestos en las zonas afectadas. Por consiguiente, la situación fiscal se complica. Esta realidad hace aún más necesaria una estrategia clara de financiación.

La DIAN invitó a siete millones de declarantes a donar para atender las zonas afectadas. Esta iniciativa busca movilizar recursos adicionales. Sin embargo, las donaciones voluntarias no serán suficientes. Por ello, la propuesta de impuestos transitorios cobra mayor relevancia.

Los afectados por el sismo podrán acceder a orientación jurídica gratuita y virtual. Esta medida busca proteger sus derechos. También pretende facilitar los trámites relacionados con la reconstrucción. Estas iniciativas complementan los esfuerzos de recuperación material.

La propuesta de Restrepo plantea desafíos políticos y técnicos. Implementar impuestos transitorios requiere voluntad política. También necesita un diseño técnico sólido. Además, debe garantizarse que los recursos lleguen efectivamente a su destino.

La transparencia será fundamental para el éxito de cualquier esquema de financiación. Los colombianos necesitan confiar en que sus aportes serán bien utilizados. Por tanto, los mecanismos de control deben ser robustos. También deben ser visibles para la ciudadanía.

La coordinación con organismos multilaterales será igualmente importante. Estos pueden aportar no solo recursos financieros. También ofrecen experiencia técnica en procesos de reconstrucción. Además, su participación puede fortalecer la confianza internacional.

El plazo para aprobar el Plan de Desarrollo en noviembre añade urgencia. Las decisiones sobre la institucionalidad y el financiamiento deben tomarse pronto. De lo contrario, se perderían oportunidades valiosas. También se retrasaría innecesariamente la reconstrucción.

La magnitud del desastre requiere respuestas proporcionales. Los 460 municipios afectados en 15 departamentos representan un desafío sin precedentes. Por tanto, las soluciones deben ser igualmente ambiciosas. También deben ser realistas y ejecutables.

La experiencia del Forec ofrece lecciones valiosas. Sin embargo, no puede simplemente replicarse. Las circunstancias actuales son diferentes. Además, el país ha cambiado significativamente desde 1999. Por ello, las adaptaciones serán necesarias.

El debate sobre la reforma tributaria de septiembre cobra nueva dimensión. Algunos consideran que debe posponerse completamente. Otros sugieren que podría incluir elementos relacionados con la reconstrucción. Esta discusión se desarrollará en las próximas semanas.

La propuesta de Restrepo ofrece una alternativa clara. Los impuestos transitorios tendrían un propósito específico. Además, su carácter temporal los haría más aceptables políticamente. Finalmente, permitirían movilizar recursos sin comprometer la sostenibilidad fiscal a largo plazo.

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