El debate sobre el Regiotram del Norte mantiene enfrentadas a tres instancias del poder público. Por un lado, la Alcaldía de Bogotá insiste en que persisten problemas sin resolver. Por otro, la Gobernación de Cundinamarca asegura que solo queda un punto pendiente. Mientras tanto, el presidente Gustavo Petro afirma haber rescatado el proyecto con dinero nacional.
Miguel Silva Moyano, secretario general de la Alcaldía, confirmó que Bogotá no ha firmado ningún acuerdo formal. Además, señaló que el Distrito ha participado en mesas técnicas convocadas por el estructurador. Sin embargo, explicó que aún existen observaciones sin resolver completamente.
“El gobierno Petro tiró a la caneca la posibilidad de corregir faltantes al excluir a Bogotá del Conpes 4190”, declaró Silva Moyano en Caracol Radio. Esta afirmación evidencia la tensión entre las entidades involucradas. Asimismo, refleja las diferencias sobre la financiación del proyecto.
El gobernador Jorge Emilio Rey respondió a través de su cuenta de X. Según Rey, nadie ha propuesto firmar un acuerdo en este momento del proceso. Tampoco existe esa figura jurídica para la etapa actual del Regiotram del Norte. De hecho, lo que existe es un informe de relatoría elaborado por la IFC.
La IFC es el brazo técnico del Banco Mundial. Este organismo documenta las conversaciones entre Bogotá, Cundinamarca y el Ministerio de Transporte. El informe señala que varias dudas ya fueron resueltas entre las partes. Entre ellas, el tratamiento de zonas bajo puentes y el aprovechamiento del espacio público.
También se resolvieron aspectos sobre la integración del tren con TransMilenio. Igualmente, se acordaron puntos relacionados con las líneas del Metro. Además, se definieron criterios sobre los pasos peatonales en el trazado del proyecto.
No obstante, persiste una diferencia conceptual en un punto específico del recorrido. Este punto se ha convertido en el principal obstáculo para avanzar. Concretamente, se trata de cinco puentes vehiculares en Lagos de Torca.
“Una de las inquietudes más grandes tiene que ver con que en la estructuración no se tuvo en cuenta el Plan de Ordenamiento Zonal del Norte (Lagos de Torca)”, explicó Silva Moyano. El secretario agregó que allí siguen faltando cinco puentes vehiculares. También mencionó como alternativa la elevación del tren en esas intersecciones.
Silva Moyano planteó la necesidad de un convenio aparte entre Cundinamarca y Bogotá. Este acuerdo permitiría mitigar los aspectos que aún generan desacuerdo. Además, facilitaría resolver el problema de infraestructura en Lagos de Torca.
Por su parte, Rey sostuvo que esos puentes no fueron incluidos inicialmente. La razón es que en las 123 mesas realizadas previamente con Bogotá no habían sido solicitados. Además, argumentó que el desarrollo inmobiliario de Lagos de Torca debería aportarlos.
Lagos de Torca es el desarrollo inmobiliario más grande del país. Por tanto, según la Gobernación, debería contribuir mediante cargas urbanísticas. Estas cargas son obligaciones que asumen los desarrolladores para infraestructura pública.
El gobernador añadió que Bogotá propuso asignar recursos para construir esas obras. Esta asignación podría hacerse de forma directa o mediante convenio. La Empresa Férrea Regional sería la encargada de ejecutar las obras bajo esta modalidad.
Mientras tanto, el presidente Petro defendió la financiación del proyecto. También respaldó el modelo férreo frente a la ampliación vial de la autopista norte. “El proyecto regiotram del norte está terminando sus estudios, logré aprobarle vigencias futuras y está completamente financiado”, escribió.
El mandatario atribuyó la ausencia del Distrito en una reunión clave al desacuerdo actual. Esta reunión era fundamental para aprobar los recursos necesarios. Sin embargo, Bogotá no asistió al encuentro programado.
“Dado que el distrito no asistió a la reunión del último día de plazo para aprobar las vigencias futuras, logré financiar la parte que abandonaba de cofinanciación el Distrito con recursos nacionales y salvé el proyecto”, añadió Petro. Esta declaración generó nuevas controversias entre las partes involucradas.
El presidente insistió en que “el proyecto es exclusivamente de la Nación y el Departamento de Cundinamarca”. No obstante, aclaró que Bogotá “puede entrar a cofinanciar y aportar”. Esta posibilidad sigue abierta según las autoridades nacionales y departamentales.
Rey señaló que Bogotá no logró concurrir antes de la Ley de Garantías. Esta ley restringe la contratación y compromisos presupuestales en períodos electorales. Por tanto, no pudo aportar los $2,3 billones que finalmente asumió la Nación.
Para el gobernador, ese margen sigue disponible si el Distrito decide participar. Específicamente, podría destinar una parte de ese aporte a resolver el punto pendiente. Lagos de Torca sería el destino de esos recursos adicionales.
El cruce de versiones se dio luego de un cuestionamiento del exalcalde Enrique Peñalosa. Peñalosa cuestionó en redes la supuesta firma de un acuerdo entre las entidades. Posteriormente, tras el pronunciamiento de Silva Moyano, el exmandatario rectificó.
Peñalosa dijo sentirse “complacido de haber estado equivocado” sobre la firma del acuerdo. Además, pidió estudiar a fondo el proyecto y sus alternativas. Según el exalcalde, esto debe hacerse antes de comprometer recursos públicos.
El Regiotram de Occidente promete mover a 130.000 pasajeros diarios entre Bogotá y la Sabana. Este sistema de transporte conectaría varios municipios de Cundinamarca con la capital. Asimismo, reduciría los tiempos de desplazamiento de miles de personas.
El proyecto tiene un costo total de $17,36 billones según cifras oficiales. La Nación asumirá el 81,6% de esta inversión. Por tanto, se trata de uno de los proyectos de infraestructura más importantes del país.
Las mesas técnicas han permitido avanzar en múltiples aspectos del proyecto. Sin embargo, la falta de acuerdo sobre Lagos de Torca mantiene en suspenso la participación de Bogotá. Este punto específico del trazado requiere una solución técnica y financiera.
La integración del tren con el sistema de transporte existente es fundamental. TransMilenio, las líneas del Metro y los pasos peatonales deben articularse adecuadamente. Esta integración garantizará la eficiencia del sistema y beneficiará a los usuarios.
El Plan de Ordenamiento Zonal del Norte contempla un desarrollo urbano importante. Lagos de Torca representa una expansión significativa de la ciudad hacia el norte. Por ello, la infraestructura vial y de transporte debe planearse cuidadosamente.
Los cinco puentes vehiculares solicitados por Bogotá responden a esta planeación. Estas obras garantizarían la movilidad vehicular en la zona. Además, permitirían que el tren opere sin generar congestión adicional.
La elevación del tren en esas intersecciones es una alternativa técnica. Esta solución evitaría cruces a nivel que afectarían el tráfico vehicular. Sin embargo, implicaría costos adicionales no contemplados en la estructuración inicial.
La Empresa Férrea Regional es la entidad encargada de ejecutar el proyecto. Esta empresa fue creada específicamente para desarrollar sistemas férreos regionales. Además, tiene la capacidad técnica y administrativa para manejar obras de esta magnitud.
Las vigencias futuras aprobadas garantizan la financiación del proyecto a largo plazo. Este mecanismo permite comprometer recursos de presupuestos futuros. Por tanto, da estabilidad financiera a proyectos de infraestructura que toman varios años.
La Ley de Garantías limitó la posibilidad de que Bogotá participara inicialmente. Esta norma busca evitar que gobiernos salientes comprometan recursos en períodos electorales. No obstante, ahora existe la posibilidad de que el Distrito se sume posteriormente.
El debate también refleja diferencias políticas entre las administraciones involucradas. Estas diferencias han dificultado la coordinación necesaria para proyectos regionales. Sin embargo, las partes reconocen la importancia del Regiotram para la movilidad.
El proyecto férreo representa una alternativa a la ampliación vial tradicional. Según sus defensores, es más sostenible y eficiente a largo plazo. Además, reduce el impacto ambiental comparado con la construcción de nuevas autopistas.
La autopista norte enfrenta problemas de congestión crecientes. Miles de vehículos transitan diariamente entre Bogotá y los municipios del norte. Por ello, un sistema de transporte masivo férreo aliviaría esta presión.
Los municipios de la Sabana también se beneficiarían del proyecto. Chía, Cajicá, Zipaquirá y otros tendrían conexión directa con Bogotá. Esto mejoraría la calidad de vida de sus habitantes y potenciaría el desarrollo regional.
El estructurador del proyecto ha trabajado en resolver las observaciones técnicas. Las 123 mesas realizadas demuestran el esfuerzo de coordinación interinstitucional. A pesar de ello, persisten diferencias que requieren decisiones políticas.
El Banco Mundial, a través de la IFC, ha acompañado el proceso. Esta entidad aporta experiencia internacional en proyectos de transporte. Además, su participación da credibilidad técnica a la estructuración realizada.
Las cargas urbanísticas son un mecanismo común en desarrollos inmobiliarios. Los constructores deben aportar infraestructura proporcional al impacto de sus proyectos. En el caso de Lagos de Torca, esto incluiría vías y puentes.
La discusión sobre quién debe financiar estos puentes es central. Bogotá considera que deben estar en el proyecto del Regiotram. La Gobernación argumenta que corresponden al desarrollo inmobiliario. Mientras tanto, el proyecto espera una definición clara.
La participación ciudadana también es importante en este tipo de proyectos. Los habitantes de las zonas afectadas deben conocer los planes. Además, sus aportes pueden enriquecer las soluciones técnicas propuestas.
El cronograma del proyecto depende de resolver estos temas pendientes. Los estudios están terminando según declaraciones oficiales. Sin embargo, la ejecución requiere acuerdos firmes entre todas las partes.
La experiencia de otros proyectos de transporte en Bogotá es relevante. El Metro de Bogotá enfrentó demoras por cambios en su diseño. Por ello, las autoridades buscan evitar repetir esos errores en el Regiotram.
TransMilenio ha sido el sistema de transporte masivo principal de la ciudad. No obstante, enfrenta problemas de sobrecupo y congestión. El Regiotram complementaría este sistema y ampliaría la cobertura regional.
La integración tarifaria entre sistemas es otro aspecto crucial. Los usuarios deben poder hacer transbordos sin pagar múltiples tarifas. Esta integración ya funciona parcialmente entre TransMilenio y el sistema de buses.
El impacto ambiental del proyecto también ha sido evaluado. Los trenes eléctricos reducen emisiones comparados con vehículos particulares. Además, promueven un modelo de desarrollo urbano más sostenible.
Las zonas bajo puentes requieren tratamiento especial en proyectos urbanos. Pueden convertirse en espacios públicos o generar problemas de seguridad. Por ello, su diseño debe contemplarse desde la planeación inicial.
Los pasos peatonales son fundamentales para la seguridad de los usuarios. El tren debe integrarse al tejido urbano sin crear barreras. Además, debe facilitar el acceso de peatones y ciclistas.