El embajador de Colombia en Venezuela, Jorge Jaller, trazó una ambiciosa ruta comercial. Su objetivo es recuperar un intercambio bilateral de US$7.000 millones. Además, busca que esta relación aporte un punto porcentual al PIB colombiano.
El presidente Abelardo De La Espriella encomendó a sus embajadores una misión clara. Deben construir la llamada “Patria Milagro”. Esta iniciativa busca fortalecer las relaciones comerciales con países de la región. Asimismo, pretende generar confianza entre las naciones vecinas.
Jaller describió la relación binacional como un “océano azul” de oportunidades. Según el diplomático, existen posibilidades infinitas de crecimiento conjunto. “Tenemos una oportunidad infinita de construir la mejor esquina de Suramérica”, afirmó.
El embajador destacó varios sectores con alto potencial de desarrollo. Entre ellos mencionó la agroindustria, el turismo y la agricultura. También identificó oportunidades en minería y energía. Por lo tanto, la estrategia no se limita a un solo renglón económico.
La meta de US$7.000 millones no es una cifra arbitraria. En el pasado, ambos países alcanzaron un intercambio de US$7.200 millones. “Si ya lo hicimos, por qué no podemos soñar con volverlo a hacer”, planteó Jaller. De esta manera, el diplomático fundamenta su optimismo en precedentes históricos.
Actualmente existe un potencial exportador significativo por regiones colombianas. El Valle del Cauca podría vender US$862,7 millones a Venezuela. Por su parte, Antioquia tiene capacidad para exportar US$749,6 millones. Mientras tanto, Atlántico podría alcanzar US$257 millones. Finalmente, Risaralda cuenta con un potencial de US$101 millones.
El sector minero energético representa otra área de interés estratégico. Venezuela necesita recuperar su infraestructura petrolera deteriorada. Esta reconstrucción requiere inversiones cercanas a los US$100.000 millones. Consecuentemente, Colombia puede competir en servicios especializados y bienes de capital.
La producción petrolera venezolana actualmente ronda 1,02 millones de barriles diarios. Sin embargo, se proyecta aumentarla entre 1,2 y 1,5 millones. Este incremento elevaría la demanda de servicios entre 15% y 20%. Por ende, las empresas colombianas encontrarían nuevas oportunidades de negocio.
Jaller enfatizó que las oportunidades benefician a ambas naciones. “Las relaciones que no son ecuánimes, no son sostenibles”, advirtió. Además, subrayó las ventajas naturales de esta asociación. Ambos países comparten 83 millones de habitantes en total.
El idioma, la cultura y la gastronomía son elementos comunes. Incluso operan en el mismo horario. “¿Cómo no vamos a estar juntos?”, cuestionó el embajador. De esta forma, minimizó la frontera de 2.219 kilómetros. Más bien, la presentó como un elemento de unión.
El tejido productivo venezolano mantiene capacidades importantes. El sector privado está dispuesto a invertir en nuevos proyectos. De hecho, el 68% de los empresarios planea realizar inversiones. Adicionalmente, esperan un crecimiento empresarial de 13,6%.
La capacidad instalada en Venezuela presenta cifras reveladoras. La industria utiliza apenas el 48,4% de su potencial. Mientras tanto, el 51,6% permanece ocioso. Por consiguiente, existe un amplio margen para aumentar la producción.
Varios sectores muestran alta disposición para invertir. El farmacéutico lidera con 67% de empresas interesadas. Le sigue maquinaria y equipo eléctrico con 61%. Posteriormente, alimentos registra 53% y bebidas alcanza 50%. El sector automotor marca 47%, mientras el químico llega a 33%.
Estas cifras revelan oportunidades concretas para la cooperación empresarial. Los empresarios de ambos países pueden conectar sus capacidades. De esta manera, construirían crecimiento mutuo y sostenible.
Respecto a la influencia de Estados Unidos en Venezuela, Jaller adoptó una postura diplomática. “Soy muy respetuoso de las relaciones de cada país”, declaró. Además, explicó que su tarea es generar confianza sin vetos. Igualmente, busca abordar los temas con transparencia absoluta.
El embajador insistió en que cada país maneja sus relaciones internacionales. “La relación de Colombia con cada país, depende de nosotros”, afirmó. Por lo tanto, Colombia abordará todos los asuntos con respeto y seriedad.
El sector agropecuario presenta posibilidades especialmente prometedoras. Ambos países comparten territorio, geografía y clima similares. También se encuentran en el mismo trópico. Incluso padecen las mismas enfermedades endémicas.
Estas similitudes facilitan la cooperación en innovación y tecnología. El inventario bovino ilustra claramente el potencial existente. Venezuela cuenta con 6 millones de cabezas de ganado. En contraste, Colombia maneja 32 millones.
Esta diferencia abre oportunidades para mejorar la genética bovina venezolana. También permite desarrollar proyectos conjuntos en el sector ganadero. No obstante, Jaller insistió en que esto requiere trabajo conjunto. Tanto empresarios venezolanos como colombianos deben participar activamente.
El embajador hizo un llamado directo a la opinión pública. Les pidió ser críticos y exigentes con su gestión. “Los resultados se los vamos a entregar con firmeza”, prometió. Asimismo, reiteró su compromiso personal con las metas establecidas.
“Me comprometo a lograr, en medio de esta relación bilateral, subir el punto del PIB”, declaró Jaller. Específicamente, busca alcanzar los US$7.000 millones en cuatro años. Además, recordó que estas cifras ya se lograron anteriormente.
La estrategia del nuevo gobierno colombiano no se basa en ideologías. Tampoco se trata de juzgar si algo es bueno o malo. En cambio, el enfoque es pragmático y orientado a resultados. “Las cosas buenas hay que conservarlas”, señaló el embajador.
Este gobierno estudiará cada oportunidad sin importar su origen político. La diversidad del pensamiento debe convertirse en semilla de innovación. Por consiguiente, se evaluarán las zonas binacionales creadas anteriormente.
El turismo emerge como otro sector con gran potencial de desarrollo. Las conexiones culturales facilitan el flujo de visitantes. Además, la infraestructura turística puede beneficiarse de inversiones conjuntas. De esta manera, ambos países podrían fortalecer sus economías locales.
Los servicios representan un área donde Colombia puede competir efectivamente. La experiencia colombiana en diversos sectores es reconocida regionalmente. Por ende, las empresas colombianas pueden ofrecer conocimientos especializados. Estos servicios serían valiosos para la recuperación económica venezolana.
Los productos químicos constituyen otro renglón con oportunidades comerciales. La industria química colombiana ha desarrollado capacidades importantes. Mientras tanto, Venezuela necesita insumos para su recuperación industrial. Consecuentemente, existe complementariedad natural entre ambas economías.
El embajador Jaller enfatizó la importancia de construir consensos. Los acuerdos deben beneficiar equitativamente a ambas naciones. Solamente así la relación será sostenible a largo plazo. Por lo tanto, la transparencia y la honestidad guían las negociaciones.
La posición geográfica de ambos países ofrece ventajas estratégicas. Juntos podrían convertirse en un polo de desarrollo sudamericano. Esta “esquina de Suramérica” tendría capacidades únicas. Además, serviría como puente comercial para la región.
Las cifras actuales del comercio bilateral están muy por debajo del potencial. Sin embargo, el nuevo enfoque diplomático busca cambiar esta realidad. Las reuniones entre empresarios de ambos países se están multiplicando. Igualmente, se están identificando proyectos específicos de cooperación.
La recuperación de la relación comercial requiere paciencia y trabajo constante. No obstante, los fundamentos para el éxito están presentes. Ambos países necesitan crecimiento económico y generación de empleo. Por consiguiente, la cooperación bilateral responde a intereses mutuos.
El compromiso del embajador Jaller es entregar resultados medibles. Las métricas están claramente definidas: US$7.000 millones en intercambio comercial. También se busca aportar un punto porcentual al PIB colombiano. Estas metas proporcionan claridad y permiten evaluar el progreso.
La estrategia incluye trabajar sin tabús ni restricciones artificiales. Todos los temas están sobre la mesa para discusión. Esta apertura facilita encontrar soluciones creativas a los desafíos. Además, genera confianza entre los actores involucrados.
Los próximos cuatro años serán determinantes para esta relación binacional. El gobierno colombiano apuesta por la integración económica regional. Venezuela representa un socio natural por múltiples razones. Por lo tanto, recuperar los niveles históricos de comercio es prioritario.