El jeque Hamad bin Jalifa al Thani falleció este domingo por la mañana. Así lo informó el Amiri Diwan, la sede del poder catarí, mediante una publicación en X. Sin embargo, las autoridades no han revelado la causa de su muerte.

Este líder transformó a Catar en una potencia económica mundial. Durante su mandato, el pequeño emirato pasó de ser un país desconocido a convertirse en referente global. Además, su legado marcó profundamente la política de Oriente Medio.

Hamad derrocó a su padre en un golpe de Estado incruento en 1995. Posteriormente, gobernó durante 18 años antes de ceder el poder pacíficamente. En 2013, su hijo, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, asumió el liderazgo del país.

Durante ese período, Catar experimentó una transformación económica sin precedentes. El país envió su primer cargamento de gas natural licuado en 1996. Posteriormente, se convirtió en el mayor exportador mundial de GNL. Hamad aprovechó estas riquezas para conseguir influencia global y prosperidad para sus ciudadanos.

La embajada de Estados Unidos en Catar expresó sus condolencias públicamente. “Lamentamos la gran pérdida del Emir Padre, cuyo liderazgo visionario dio forma al Catar moderno”, declaró. Asimismo, destacó que transformó el país en un socio global fundamental para Estados Unidos.

Hamad nació en 1952 en el seno de la familia gobernante catarí. Estudió en la Real Academia Militar de Sandhurst, en el Reino Unido. Posteriormente, se incorporó a las Fuerzas Armadas de Catar en 1971. En 1977 fue nombrado heredero aparente del emirato.

Progresivamente, Hamad asumió responsabilidades en la gestión de los asuntos cotidianos del país. Entre ellas destacó la supervisión de la producción de petróleo y gas natural. Estas funciones le permitieron conocer a fondo la economía nacional.

En 1995, el jeque Khalifa intentó recuperar parte de los poderes de su hijo. Hamad aprovechó la oportunidad para hacerse con el poder mientras su padre visitaba Suiza. Ordenó que tanques y personal militar rodearan el Amiri Diwan, según documenta Allen Fromherz. Los contragolpes impulsados por Khalifa fracasaron.

Hamad asumió el poder a los 44 años de edad. Desde el principio fue considerado una influencia modernizadora. Tanto en la región del Golfo como dentro de Catar, su visión representaba un cambio.

El joven emir intentó introducir algunas reformas democráticas limitadas en el país. Organizó las primeras elecciones municipales de Catar en 1999. Además, aprobó una constitución que fue ratificada en 2004. Sin embargo, las promesas de celebrar elecciones legislativas más amplias aún no se han cumplido.

Bajo el reinado de Hamad, la economía de Catar se multiplicó por más de veinte. Alcanzó los 199.000 millones de dólares en 2013, según datos del Banco Mundial. Esta expansión económica no tiene paralelo en la región.

A medida que el dinero fluía hacia el país, Hamad comenzó a invertir estratégicamente. Creó la Autoridad de Inversiones de Catar (QIA) en 2005. El fondo operó bajo la supervisión del jeque Hamad Bin Jassim Bin Jaber Al Thani. Este asesor de confianza, conocido como HBJ, dirigió inversiones nacionales e internacionales.

La QIA invirtió especialmente en sectores ajenos a la industria de los hidrocarburos. Aprovechó la agitación de los mercados provocada por la crisis financiera mundial. Consecuentemente, adquirió participaciones en algunas de las mayores empresas del mundo.

Entre estas inversiones destacó la compra de acciones del banco británico Barclays Plc. También adquirió participaciones en Volkswagen AG. En 2010, el fondo compró los emblemáticos grandes almacenes Harrods de Londres.

Dentro de las fronteras de Catar, los proyectos de construcción transformaron la capital. Doha pasó de ser una pequeña localidad a un resplandeciente centro cosmopolita. Aunque de menor tamaño que la vecina Dubái, la transformación fue notable.

Hamad y su esposa, la jequesa Moza bint Nasser Al Misnad, apostaron por la educación. Invitaron a universidades estadounidenses a establecer campus en el emirato. Entre ellas se encontraban Georgetown, Texas A&M y Carnegie Mellon. Esta iniciativa buscaba diversificar la economía y formar a la población local.

En 2010, Catar se convirtió en el primer país de Oriente Medio en organizar un Mundial. Le concedieron el derecho a albergar la Copa del Mundo de fútbol de 2022. Este evento deportivo consolidó la presencia internacional del pequeño emirato.

La decisión de Hamad de conceder un préstamo de 500 millones de dólares fue trascendental. Este financiamiento permitió apoyar a Al Jazeera en 1996. La cadena de noticias con sede en Doha generó polémica casi desde sus inicios.

Al Jazeera fue uno de los primeros programas en lengua árabe en criticar políticas internas. Cuestionó las decisiones de los países vecinos abiertamente. Sin embargo, informa de forma moderada sobre los asuntos locales cataríes.

Las políticas geopolíticas del gobernante le enfrentaron en ocasiones a sus propios aliados. Invitó a Estados Unidos a establecer la mayor base aérea estadounidense de la región. Simultáneamente, mantenía relaciones cordiales con Irán.

Permitió a Israel mantener una oficina comercial hasta la guerra de Gaza de 2009. Al mismo tiempo, mantenía estrechos vínculos con el movimiento palestino Hamás. Esta política de equilibrios caracterizó su gestión internacional.

Cuando estallaron las revueltas en todo el mundo árabe en 2011, Hamad respondió rápidamente. Respaldó los movimientos de protesta en varios países. Catar apoyó los levantamientos en Siria de manera decidida. Además, envió aviones de combate para luchar contra las fuerzas de Muamar el Gadafi en Libia.

Catar concedió un préstamo de 8.000 millones de dólares a Egipto. Este financiamiento respaldó al primer Gobierno islamista del país. Mohamed Mursi encabezó esta administración tras el derrocamiento del presidente Hosni Mubarak en 2011.

La creciente influencia del país no siempre fue bien recibida regionalmente. Contribuyó a agravar las divisiones en su propia zona geográfica. Manifestantes en Libia y Egipto quemaron banderas cataríes públicamente. Estaban indignados por el respaldo del jeque Hamad a los movimientos islamistas.

El ejército egipcio derrocó a Mursi apenas unos días después de la abdicación de Hamad. Los esfuerzos de Catar por apoyar a los grupos rebeldes en Siria fracasaron. El Estado Islámico y el ejército sirio de Bashar al-Ásad se afianzaron en el poder.

El apoyo de Hamad a estos movimientos sentó las bases para disputas diplomáticas posteriores. Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto se enfrentaron a Catar. Estas tensiones han llegado a definir el reinado de Tamim, hijo de Hamad.

Una disputa de 2014 se resolvió al cabo de ocho meses. Sin embargo, el cuarteto suspendió las relaciones comerciales y diplomáticas con Catar en 2017. Este bloqueo duró más de tres años. Finalmente, las relaciones se normalizaron en 2021.

El legado de Hamad bin Jalifa al Thani permanece visible en cada rincón de Catar. Transformó un pequeño emirato desértico en una potencia económica y diplomática. Su visión modernizadora cambió el rostro de Oriente Medio. Además, estableció a Catar como actor relevante en la política internacional.

La muerte del jeque Hamad marca el fin de una era en la historia catarí. Su hijo Tamim continúa el camino trazado por su padre. No obstante, enfrenta desafíos diferentes en un contexto regional más complejo. La herencia de Hamad seguirá influyendo en las decisiones del emirato durante décadas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Wingo transportó 1.6 millones de pasajeros y alcanzó 7% del mercado aéreo colombiano

La aerolínea Wingo registró un crecimiento significativo en el primer semestre de 2025, transportando 1.682.000 pasajeros y aumentando su participación en el mercado colombiano.

Ecopetrol aparta a Ricardo Roa hasta después de elecciones

La junta directiva de Ecopetrol envió a Ricardo Roa de vacaciones y licencia no remunerada hasta el 28 de junio, tras elecciones presidenciales.

Mastercard lanza tarjeta de lujo en Colombia mientras riqueza global crece 81%

Mastercard presenta en Bogotá su tarjeta World Legends Colombia 2026 con Bancolombia, mientras datos de Oxfam revelan que la riqueza de multimillonarios creció 81% desde 2020.