En la mañana del jueves, el auditorio del Edificio Murillo Toro se llenó de emoción. Además, los aplausos resonaron en cada rincón del recinto. Este edificio alberga la sede del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Cuarenta personas recibieron su certificación en competencias digitales ese día. La mayoría de ellas eran adultos mayores.

Los certificados llegaron tras culminar los cursos del Centro de Experiencia TIC. Este espacio fue pensado para acercar a cualquier ciudadano al mundo tecnológico. Asimismo, busca eliminar el miedo que muchos sienten frente a las herramientas digitales. Durante 2025, este centro formó a más de cien personas. La formación abarcó desde lo más básico hasta temas avanzados.

Los participantes aprendieron a encender un computador desde cero. También descubrieron cómo usar el correo electrónico correctamente. Las videollamadas dejaron de ser un misterio para ellos. Por otro lado, navegaron con seguridad por internet. Incluso realizaron compras en línea sin temor. La banca virtual se convirtió en una herramienta accesible para su día a día.

Alba Monrroy fue una de las estudiantes del programa. Ella compartió su experiencia en diálogo con CiberPaz. “Lo primero que aprendí fue a utilizar el computador porque se me había olvidado. No había tenido la oportunidad de seguir sistemas. Es una gran oportunidad que se nos abrió para las personas que estábamos en el anonimato de los afanes del mundo”, contó.

Las clases no se limitaron a conocimientos básicos. Por el contrario, incluyeron el manejo de programas como Word. Excel también formó parte del currículo de aprendizaje. PowerPoint se sumó a las herramientas enseñadas. Además, los estudiantes aprendieron edición básica de fotos. Los videos también entraron en el proceso de formación.

El uso de funciones avanzadas en el celular representó otro logro importante. En etapas más recientes, los participantes exploraron la inteligencia artificial. Gemini fue una de las herramientas presentadas. ChatGPT también formó parte del aprendizaje tecnológico. Copilot se sumó a las opciones disponibles. Asimismo, recibieron talleres especializados sobre ciberseguridad.

Hilia Marlem Sánchez fue otra de las estudiantes certificadas. Ella aseguró que el centro se convirtió en más que un lugar de aprendizaje. “El Centro de Experiencia TIC no se convirtió solo en un lugar de aprendizaje para mí, sino en un hogar. Allí encontré compañeros que me enseñaron, con su ejemplo, que todo es posible; que las metas no tienen fecha de vencimiento y que la edad es solo un adjetivo más en la historia de cada uno. Nunca es tarde para aprender”, expresó.

Cada sesión combinó diferentes elementos pedagógicos. La paciencia fue fundamental en el proceso de enseñanza. La práctica constante permitió afianzar los conocimientos. La confianza creció sesión tras sesión. Según MinTIC, los adultos mayores encontraron en este espacio algo especial. Fue una oportunidad para superar temores frente a las nuevas tecnologías.

El entorno amigable facilitó el proceso de aprendizaje. Asimismo, el ambiente participativo estimuló la interacción entre estudiantes. Los conocimientos se actualizaron de manera progresiva. El objetivo principal ha sido incluir a los adultos mayores en la conversación digital. También busca romper las barreras generacionales existentes. Demuestra que nunca es tarde para adquirir nuevas habilidades.

David Cárdenas es docente del Centro de Experiencia TIC. Él expresó su visión sobre el programa. “Esto no es únicamente un curso; es devolverles autonomía. Es una forma de decirles a las personas mayores que sí se puede, que sí cuentan, que sí importan. Es una invitación a reencontrarse con el mundo a través de la tecnología”, señaló.

La formación contó con el apoyo de CiberPaz. Este programa pertenece al Ministerio TIC. Promueve el uso seguro de la tecnología. También fomenta un uso responsable de las herramientas digitales. El uso consciente es otro de sus pilares fundamentales.

A través de talleres especializados, la iniciativa avanza en sus objetivos. El acompañamiento personalizado marca la diferencia en el aprendizaje. Los contenidos educativos se adaptan a las necesidades de cada grupo. La iniciativa busca cerrar las brechas digitales existentes. Además, trabaja en la prevención de riesgos en línea.

La inclusión de poblaciones vulnerables es prioritaria para el programa. Las personas mayores representan uno de los grupos objetivo. Las mujeres también reciben atención especial. Los niños forman parte de la población beneficiada. Las comunidades rurales no quedan excluidas del proceso.

El entorno digital se vuelve cada vez más accesible para estos grupos. La transformación digital alcanza a quienes antes estaban alejados de ella. Las competencias TIC se distribuyen de manera más equitativa. La alfabetización digital deja de ser un privilegio exclusivo.

El programa demuestra que la inclusión digital es posible. Asimismo, evidencia que las habilidades digitales pueden adquirirse a cualquier edad. La formación tecnológica se convierte en un derecho accesible. Por otro lado, la inteligencia artificial deja de ser intimidante.

Los adultos mayores ahora navegan con seguridad por internet. Realizan trámites bancarios desde sus hogares. Se comunican con sus familias mediante videollamadas. Crean documentos en procesadores de texto. Elaboran presentaciones para compartir sus experiencias.

La autonomía recuperada transforma sus vidas cotidianas. Ya no dependen exclusivamente de terceros para tareas digitales. La confianza en sí mismos aumenta notablemente. El mundo tecnológico se abre ante ellos con nuevas posibilidades.

Los temores iniciales se disipan con cada clase. Las dudas encuentran respuestas en un ambiente comprensivo. Los errores se convierten en oportunidades de aprendizaje. Cada pequeño logro se celebra colectivamente.

El Edificio Murillo Toro fue testigo de una ceremonia emotiva. Las familias acompañaron a los graduados en su momento especial. Los docentes compartieron la alegría de sus estudiantes. Los funcionarios del MinTIC reconocieron el esfuerzo realizado.

Los certificados entregados representan mucho más que un papel. Simbolizan la superación de barreras personales y sociales. Reflejan el compromiso con el aprendizaje continuo. Demuestran que la edad no limita las capacidades.

El Centro de Experiencia TIC continuará abriendo sus puertas. Nuevos grupos de estudiantes llegarán en busca de conocimiento. Las herramientas digitales seguirán evolucionando. Los programas de formación se adaptarán a estas evoluciones.

La brecha digital se reduce con cada persona formada. La exclusión tecnológica pierde terreno gradualmente. La sociedad avanza hacia una mayor equidad digital. Las oportunidades se distribuyen de manera más justa.

Los adultos mayores certificados se convierten en multiplicadores del conocimiento. Compartirán lo aprendido con amigos y familiares. Inspirarán a otros a dar el primer paso. Demostrarán con su ejemplo que el cambio es posible.

La tecnología deja de ser una amenaza para convertirse en aliada. Las herramientas digitales facilitan la vida diaria. La comunicación se fortalece a través de medios electrónicos. El acceso a información se vuelve más democrático.

El programa del MinTIC sienta un precedente importante. Otras instituciones pueden replicar este modelo exitoso. La inversión en educación digital genera frutos tangibles. Los beneficios trascienden lo individual para impactar lo social.

La ciberseguridad aprendida protege a los usuarios vulnerables. Los estafadores encuentran víctimas menos ingenuas. Las compras en línea se realizan con mayor precaución. La información personal se resguarda adecuadamente.

Los estudiantes ahora distinguen sitios web confiables de los peligrosos. Identifican correos fraudulentos con mayor facilidad. Protegen sus contraseñas siguiendo mejores prácticas. Actualizan sus dispositivos para mantener la seguridad.

El conocimiento adquirido trasciende el ámbito personal. Impacta positivamente en las familias de los graduados. Mejora la calidad de vida de comunidades enteras. Contribuye al desarrollo social y económico del país.

Las historias de Alba y Hilia representan a muchas otras. Cada graduado tiene su propia narrativa de superación. Todos comparten el orgullo de haber alcanzado una meta. Ninguno se rinde ante los desafíos tecnológicos.

El auditorio del Edificio Murillo Toro seguirá siendo escenario de graduaciones. Más adultos mayores recibirán sus certificaciones próximamente. Las sonrisas y lágrimas de emoción se repetirán. Los aplausos resonarán nuevamente en sus paredes.

La transformación digital colombiana incluye a todos sus ciudadanos. No deja a nadie atrás por razones de edad. Reconoce el valor de cada persona. Ofrece oportunidades para quienes deseen aprovecharlas.

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