El Museo de Arte Moderno de Bogotá rompió el silencio tras un mes de cuestionamientos. La institución publicó un comunicado en su página web el viernes 27 de febrero. En él abordó las denuncias de exfuncionarios por presunto maltrato laboral. También respondió a las acusaciones sobre una presunta crisis financiera. Además, se refirió al reclamo de más de 170 artistas. Estos profesionales exigían explicaciones sobre la salida de Eugenio Viola. Viola ocupaba los cargos de curador jefe y director artístico del museo.
La situación financiera del MAMBO había generado preocupación en el sector cultural. Varios exfuncionarios compartieron testimonios sobre la falta de recursos. Aseguraban que el museo no recibía fondos suficientes para su sostenimiento. Mencionaban la escasez de donaciones como un problema central. También señalaban presuntos malos resultados en la última Gala MAMBO. Este evento representa una de las fuentes más importantes de financiación.
El comunicado oficial declaró que la situación financiera del museo es estable. Según la institución, avanza hacia un proceso de fortalecimiento. Este busca consolidar su sostenibilidad administrativa y financiera a largo plazo. El documento reconoció que el MAMBO enfrenta desafíos similares a otros museos. Estos incluyen cambios en las dinámicas filantrópicas y en las fuentes públicas. También mencionó transformaciones en los modelos de sostenibilidad cultural contemporáneos.
La institución explicó cómo funciona su esquema de financiación actual. El museo se mantiene gracias a recursos de la Nación. También recibe aportes del Distrito de Bogotá. Las becas y donaciones forman parte del presupuesto. Además, genera ingresos propios mediante la taquilla y la tienda. El alquiler de espacios y eventos contribuye a la sostenibilidad. La Gala MAMBO figura entre estas fuentes de recursos. Sin embargo, estos ingresos pueden variar año a año.
El comunicado no mencionó los resultados específicos de la última Gala MAMBO. Esta omisión llamó la atención de varios observadores del sector. No obstante, anunció la constitución de MAMBO PARA SIEMPRE. Se trata de un fondo de reserva que se construirá progresivamente. Este mecanismo permitirá fortalecer la estabilidad institucional en el tiempo. Otras instituciones como las universidades utilizan esta estrategia. Funciona como una forma de inversión a largo plazo. Su objetivo es garantizar sostenibilidad a pesar de las fluctuaciones del mercado.
La desvinculación de Eugenio Viola generó una ola de críticas contra el museo. Su salida se anunció el pasado 6 de febrero mediante un comunicado. La publicación apareció en las redes sociales de la institución. Más de 170 miembros del sector cultural firmaron una carta abierta. El documento se dirigía a la junta directiva del MAMBO. Los firmantes se quejaron de la falta de razones de fondo. También reclamaron por el cierre de la sección de comentarios. Esta medida permanece vigente hasta la fecha.
Viola habló con este diario el mismo día del anuncio de su salida. Afirmó que su desvinculación podría relacionarse con denuncias que presentó ante la junta. Estas denuncias versaban sobre presunto maltrato laboral. Él las puso en consideración de la junta directiva desde septiembre de 2025. El curador criticó el hermetismo con el que se manejaba la situación. Declaró que esto no promueve el debate. También señaló una contradicción fuerte entre lo que el museo representa. Igualmente cuestionó cómo se está gestionando la institución.
El museo declaró que la finalización de la etapa de Viola ocurrió tras conversaciones. Estas se sostuvieron entre él y la Junta Directiva. Versaron sobre aspectos relacionados con estructura operativa. También abordaron la asignación de recursos del área curatorial. Según la institución, evaluaron distintos escenarios sin alcanzar un acuerdo. Por ello, decidieron dar por terminado el vínculo contractual. La decisión se tomó conforme a lo establecido en el contrato.
Viola respondió al nuevo comunicado del MAMBO con críticas adicionales. Para él, el museo sigue sin dar respuestas de fondo en varios frentes. Con respecto a las conversaciones sobre estructura operativa, expresó falta de claridad. Afirmó que se lamentó por el deterioro del clima laboral. También mencionó cambios en el enfoque y naturaleza del rol de curaduría. Varios de estos cambios ocurrieron en detrimento del objetivo principal. Este objetivo es la ejecución del programa expositivo.
El curador explicó que los cambios representaron cargas laborales adicionales. También generaron reprocesos que afectan el flujo natural de trabajo. Sobre las conversaciones acerca de la asignación de recursos al área curatorial, declaró no entender. Simplemente afirmó que no comprendía a qué se refería el comunicado.
Con respecto a las denuncias de presunto maltrato laboral, Viola ofreció una explicación. Afirmó que la falta de denuncias formales se debe al miedo. Según él, la gente tiene temor de hablar. Agregó que el museo evita por completo las cuestiones que ha planteado. Mencionó que han actuado así desde el principio. También señaló que ignoran todas las denuncias recibidas. Aunque estas sean anónimas, ya son varias.
Viola se mantuvo firme en su posición sobre las razones de su salida. Defendió que su desvinculación estuvo directamente relacionada con una comunicación. Esta la envió a la junta a finales de septiembre. En ella se refería al deterioro de las condiciones laborales. Según Viola, esta comunicación nunca fue realmente atendida. Solo se realizó una sesión de coaching en la finca de un miembro. Esta fue la única respuesta a su preocupación.
Las denuncias de maltrato laboral constituyen uno de los puntos más álgidos. Varios testimonios de exfuncionarios señalan a la directora Martha Ortiz Gómez. La acusan de malos tratos hacia ellos y sus compañeros. Muchos decidieron no revelar su identidad por temor a represalias. Sin embargo, coincidieron en describir un ambiente laboral hostil. Este ambiente se habría instaurado desde la llegada de Ortiz a la dirección.
Varios exfuncionarios afirmaron que decidieron renunciar debido a esta situación. Describieron episodios de presión excesiva y falta de respeto. También mencionaron comunicaciones inadecuadas y desvalorización de su trabajo. Algunos relataron situaciones de humillación frente a otros colegas. Otros señalaron la imposición de cargas laborales desproporcionadas.
El museo respondió a estas acusaciones con cautela. Afirmó que no cuenta con evidencias formales que determinen maltrato laboral. La institución aseguró tomar con seriedad cualquier inquietud que pueda surgir. Declaró disponer de canales internos para la recepción de denuncias. También mencionó contar con protocolos actualizados para gestionar situaciones de convivencia laboral.
Esta respuesta no satisfizo a quienes han denunciado la situación. Varios observadores señalaron que la ausencia de denuncias formales no significa inexistencia. El temor a represalias puede inhibir a los trabajadores. Además, la confianza en los canales internos puede estar comprometida. Especialmente cuando las denuncias señalan a la dirección misma.
El comunicado del MAMBO también afirmó que seguiría con las puertas abiertas. La institución continuará ofreciendo nuevas exposiciones al público. Además, informó que ya se encuentra en proceso de definición. Busca nombrar un nuevo curador para reemplazar a Viola.
Este comunicado representa uno de los pocos pronunciamientos oficiales del museo. La directora Martha Ortiz Gómez también respondió un cuestionario enviado por este diario. Sin embargo, en ambos casos han quedado preguntas pendientes. Estas se refieren a temas puntuales como los resultados de la Gala MAMBO. También permanecen dudas sobre la salida de 19 funcionarios en menos de un año.
La presentación de resultados de esta gestión genera interrogantes adicionales. Varios observadores señalan que muchos logros parecen producto de procesos anteriores. Estos habrían comenzado mucho antes de la actual administración. Por tanto, cuestionar la atribución de estos éxitos resulta pertinente.
La falta de transparencia en la comunicación institucional preocupa al sector cultural. El cierre de los comentarios en las publicaciones impide el diálogo. Esta medida contradice los principios de apertura que debe promover un museo. Las instituciones culturales tienen la responsabilidad de fomentar el debate. También deben rendir cuentas a la comunidad que las sostiene.
Los más de 170 firmantes de la carta abierta representan voces significativas. Entre ellos se encuentran artistas, curadores, críticos y gestores culturales. Su reclamo no solo se refiere a la salida de Viola. También cuestiona los procesos de toma de decisiones en el museo. Exigen mayor claridad sobre la dirección que tomará la institución.
La crisis del MAMBO refleja tensiones más amplias en el sector cultural. Los museos enfrentan desafíos crecientes de sostenibilidad financiera. Al mismo tiempo, deben mantener su misión educativa y artística. La profesionalización de la gestión no debe comprometer el ambiente laboral. Tampoco puede sacrificar la calidad del programa curatorial.
El equilibrio entre eficiencia administrativa y excelencia artística resulta complejo. Las instituciones culturales no son empresas convencionales. Su valor no se mide únicamente en términos económicos. El impacto cultural, la innovación artística y la formación de públicos son esenciales. Estos aspectos requieren condiciones laborales adecuadas para los profesionales.
La situación del MAMBO también plantea preguntas sobre gobernanza institucional. Las juntas directivas tienen la responsabilidad de supervisar la gestión. Deben garantizar que las decisiones se tomen con transparencia. También deben asegurar que existan mecanismos efectivos de rendición de cuentas. La falta de respuestas claras puede erosionar la confianza pública.
El sector cultural colombiano observa con atención la evolución de esta crisis. El MAMBO es una institución emblemática con décadas de trayectoria. Su importancia trasciende las fronteras nacionales. Por ello, la forma en que resuelva estos conflictos marcará precedentes. Otras instituciones pueden enfrentar situaciones similares en el futuro.
La transparencia y el diálogo son fundamentales para superar esta crisis. El museo debe proporcionar información detallada sobre su situación financiera. También necesita explicar claramente las razones detrás de decisiones de personal. Las denuncias de maltrato laboral requieren investigación independiente y seria. Los canales internos pueden no ser suficientes cuando la dirección está cuestionada.
La comunidad artística espera que el MAMBO tome medidas concretas. Estas deben ir más allá de comunicados generales. Se requieren acciones específicas que demuestren compromiso con la transparencia. También se necesitan garantías de que se respetarán los derechos laborales. La institución debe recuperar la confianza de artistas, trabajadores y público.
Con este panorama, parece que el museo aún no ha terminado. Las explicaciones necesarias siguen pendientes. La crisis del MAMBO continúa siendo un tema de preocupación. El sector cultural aguarda respuestas más completas y satisfactorias. La reputación de una institución tan importante está en juego.