La Feria del Libro de Bogotá (Filbo) es un evento que transforma a Corferias en el epicentro de la literatura. Sin embargo, para las librerías independientes, esta temporada es una de las más desafiantes del año. Andrea Jaramillo, fundadora de La Verbena Libros, describe esta época como de sentimientos encontrados. Por un lado, la ciudad celebra la lectura, lo cual es motivo de alegría. Pero, por otro lado, las cifras de ventas reflejan una realidad menos optimista. Durante la Filbo, la clientela se concentra en un solo lugar, dejando a las librerías independientes en un segundo plano.
Jaramillo señala que varios factores contribuyen a esta situación. La competencia con grandes editoriales, que ofrecen promociones irresistibles, es uno de los principales problemas. Además, la atención de los distribuidores se centra en Corferias, ralentizando el trabajo con las librerías. El impacto no se limita a los días de la feria, sino que se extiende a las semanas siguientes, ya que los clientes sienten que han comprado suficientes libros. Según Jaramillo, las ventas pueden disminuir entre un 20% y un 30% en abril y mayo.
Santiago Díaz, de la librería Prólogo, comparte esta preocupación. Durante la Filbo, el volumen de títulos que se mueve es considerable. Muchas personas aprovechan para abastecerse de libros que les durarán varios meses. Sin embargo, no todas las librerías independientes experimentan el mismo impacto. La Dacha, especializada en literatura rusa y eslava, no ha sentido una amenaza significativa por la Filbo. Sebastián Aldana, cofundador de La Dacha, atribuye esto a la novedad de la librería y a su enfoque en un nicho específico. No obstante, reconoce que su caso podría ser excepcional.
Álvaro Castillo, de San Librario, también ofrece una perspectiva diferente. Su librería se especializa en libros de segunda mano, por lo que la competencia con las editoriales no es un problema. Sin embargo, la concentración de la clientela en la feria sí afecta sus ventas. La mayoría del público lector se dirige a Corferias, dejando a las librerías como San Librario con menos visitantes.
En un intento por mitigar estos efectos, se han implementado esfuerzos para descentralizar la Filbo. La iniciativa Filbo Ciudad, promovida por la Cámara Colombiana del Libro, busca expandir el evento a otros espacios de la ciudad. Se organizan charlas, presentaciones de libros y encuentros en diferentes lugares. Aunque los libreros consideran que esta es una buena idea, creen que aún es insuficiente. Santiago Díaz opina que, aunque haya eventos fuera de Corferias, la mayoría de las personas prefieren quedarse en el recinto ferial.
A pesar de los desafíos, las librerías independientes ven en la Filbo una oportunidad para diversificar y reforzar su agenda cultural. La Verbena está organizando una feria de autores autopublicados. Prólogo ofrecerá un conversatorio con la autora María del Mar Ramón. La Dacha continuará con su club de lectura y sus noches de “Pido la palabra”. San Librario seguirá enfocándose en su misión de conectar libros con lectores.
La llegada de la Filbo es un momento agridulce para las librerías independientes. No obstante, estas librerías son un pilar fundamental en la promoción de la lectura. Sebastián Aldana destaca la importancia de articular más la Filbo con la ciudad. La Filbo es una celebración de la literatura, pero también es un recordatorio de los desafíos que enfrentan las librerías independientes. Estas semanas son cruciales para la industria editorial, y el llamado es a reconocer y apoyar a estos espacios culturales que enriquecen la vida literaria de la ciudad.