El ejército israelí emitió el jueves una “advertencia urgente” a los residentes de los suburbios del sur de Beirut. Estos barrios, conocidos como el Dahiyeh, son considerados el principal bastión de Hezbollah. La orden llegó ante la inminencia de nuevos ataques contra el grupo.
El portavoz militar en árabe, coronel Avichay Adraee, ordenó la evacuación inmediata de varios barrios. Entre ellos figuran Bourj el-Barajneh y Hadath hacia el este. Los residentes deben dirigirse al monte Líbano por la carretera Beirut-Damasco. Asimismo, los habitantes de Haret Hreik y Shiyyah deben moverse hacia el norte. La ruta indicada es rumbo a Trípoli por la carretera Beirut-Trípoli. También pueden desplazarse hacia el este a través de la autopista de Metn.
“Salven sus vidas y evacúen sus hogares de inmediato”, instó Adraee. El portavoz advirtió que cualquier desplazamiento hacia el sur podría poner en riesgo la vida de los civiles. “Les notificaremos cuando sea seguro regresar a sus hogares”, agregó.
Horas después, cientos de miles de personas comenzaron a abandonar la zona en masa. Periodistas de AFP informaron sobre el éxodo masivo. Residentes dispararon al aire para urgir a sus vecinos a salir cuanto antes. Sin embargo, enormes atascos de tránsito se formaron en los accesos a los suburbios. Muchos no pudieron evacuar con rapidez debido a la congestión vehicular.
La advertencia se produce en un día en que Israel ya había lanzado ataques en las primeras horas. Los bombardeos se dirigieron contra los suburbios del sur de la capital. Imágenes de televisión mostraron columnas de humo elevándose sobre la zona. Según el Ministerio de Salud libanés, los ataques del jueves dejaron al menos ocho muertos en todo el país.
El Dahiyeh es el núcleo político y militar de Hezbollah en Líbano. Ha sido blanco recurrente de la aviación israelí desde que el grupo arrastró al país al conflicto regional. Esto ocurrió el lunes, cuando lanzó misiles y drones contra Israel por primera vez en más de un año. Israel respondió con bombardeos sobre el sur del Líbano y los suburbios de Beirut.
Hasta el momento, más de 83.000 personas han sido desplazadas dentro del Líbano. Al menos 38.000 personas, en su mayoría sirios, han cruzado hacia Siria. La agencia de refugiados de la ONU proporcionó estas cifras. El desplazamiento masivo refleja la gravedad de la situación humanitaria en la región.
El Dahiyeh fue también escenario de dos ataques israelíes simultáneos el miércoles por la noche. En esos incidentes, drones impactaron vehículos y causaron tres muertos y seis heridos. El ejército israelí dijo haber golpeado a un miembro de Hezbollah. No obstante, no dio más detalles sobre la operación.
Más al norte, un ataque en el campamento de refugiados palestinos de Beddawi tuvo lugar cerca de Trípoli. El bombardeo mató a un alto funcionario de Hamas y a su esposa. Este incidente amplía el alcance geográfico de las operaciones militares israelíes en territorio libanés.
La evacuación del Dahiyeh se enmarca en una escalada más amplia de las operaciones militares. Israel también renovó el jueves su llamado a evacuar cientos de kilómetros cuadrados del sur del Líbano. Las ciudades de Tiro y Bint Jbeil están incluidas en esta orden de evacuación. El ejército confirmó que tropas de tres divisiones operan dentro del territorio libanés. Estas incluyen unidades de infantería, blindados e ingeniería.
En el Monte Dov, fuerzas de la Brigada “Montaña” (810) avanzan con objetivos específicos. El propósito declarado es desmantelar infraestructura de Hezbollah. También buscan impedir su refuerzo más allá de la frontera. Las operaciones terrestres complementan los ataques aéreos en una estrategia coordinada.
El conflicto en Líbano se desarrolla en paralelo a una guerra más amplia. Desde el sábado, Israel y Estados Unidos enfrentan a Irán. Esta confrontación ha causado la muerte de más de 1.000 personas en territorio iraní. Más de 70 han muerto en Líbano. Alrededor de una docena de israelíes también han perdido la vida.
Las operaciones militares israelíes muestran una intensificación significativa. Los ataques aéreos se combinan con incursiones terrestres en territorio libanés. El objetivo declarado es neutralizar la capacidad operativa de Hezbollah. Sin embargo, el costo humanitario continúa aumentando con cada día de hostilidades.
La situación en los suburbios del sur de Beirut refleja la complejidad del conflicto. Estas áreas densamente pobladas albergan tanto a civiles como a infraestructura militar de Hezbollah. La evacuación masiva busca minimizar las bajas civiles. No obstante, el desplazamiento forzado genera una crisis humanitaria adicional.
Las autoridades libanesas enfrentan desafíos enormes para gestionar la crisis. Los servicios de emergencia están sobrepasados. Los hospitales reciben un flujo constante de heridos. Las rutas de evacuación congestionadas dificultan tanto la huida de civiles como el acceso de servicios de emergencia.
La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos. La escalada militar amenaza con desestabilizar aún más la región. Los llamados a la moderación han tenido poco efecto práctico. Mientras tanto, la población civil paga el precio más alto del conflicto.
Las operaciones israelíes en territorio libanés representan una expansión significativa del conflicto. Las tres divisiones desplegadas indican una campaña militar de considerable envergadura. Los objetivos incluyen no solo ataques puntuales sino operaciones de control territorial. Esta estrategia sugiere que las hostilidades podrían prolongarse.
La respuesta de Hezbollah ha sido limitada desde el inicio de esta nueva fase del conflicto. El lanzamiento inicial de misiles y drones provocó la respuesta israelí. Desde entonces, la capacidad del grupo para responder parece haber disminuido. Los ataques israelíes han apuntado sistemáticamente a su infraestructura militar y de mando.
El desplazamiento de población hacia Siria añade otra dimensión al conflicto. Los refugiados sirios que habían encontrado refugio en Líbano ahora regresan a su país. Este movimiento inverso de población crea desafíos adicionales para las autoridades sirias. También complica los esfuerzos humanitarios en la región.
Las imágenes de columnas de humo sobre Beirut evocan conflictos anteriores. La ciudad ha sufrido repetidamente las consecuencias de enfrentamientos regionales. Los suburbios del sur, en particular, han sido escenario recurrente de violencia. La población civil ha desarrollado mecanismos de supervivencia basados en experiencias pasadas.
Los ataques con drones contra vehículos representan una táctica específica de las operaciones israelíes. Estos ataques selectivos buscan eliminar objetivos individuales. Sin embargo, frecuentemente causan bajas entre civiles cercanos. El equilibrio entre precisión militar y protección civil permanece como tema de debate.
El campamento de refugiados de Beddawi ha estado fuera del foco principal del conflicto hasta ahora. El ataque que mató al funcionario de Hamas amplía el alcance geográfico de las operaciones. También sugiere que Israel está aprovechando la situación para atacar múltiples objetivos. La coordinación entre diferentes frentes indica una estrategia militar comprehensiva.
Las ciudades de Tiro y Bint Jbeil tienen importancia estratégica en el sur del Líbano. Ambas han sido históricamente áreas de influencia de Hezbollah. La orden de evacuación de estas ciudades sugiere operaciones militares de gran escala. Los residentes enfrentan decisiones difíciles entre permanecer o abandonar sus hogares.
La Brigada “Montaña” opera en terreno montañoso complejo. El Monte Dov presenta desafíos logísticos y tácticos significativos. Las operaciones en esta área requieren unidades especializadas. El objetivo de impedir el refuerzo de Hezbollah implica control de rutas de suministro. También requiere establecer posiciones defensivas en terreno elevado.
La cifra de más de 1.000 muertos en Irán indica la intensidad del conflicto más amplio. Los ataques coordinados entre Israel y Estados Unidos han tenido impacto significativo. La capacidad militar iraní ha sido seriamente afectada. Sin embargo, el régimen iraní mantiene su retórica desafiante.
Los servicios de salud en Líbano operan bajo presión extrema. Los hospitales carecen de suministros suficientes para atender la afluencia de heridos. El personal médico trabaja turnos extendidos. La infraestructura sanitaria, ya debilitada por crisis económicas previas, enfrenta nuevos desafíos.
Las rutas de evacuación designadas por el ejército israelí buscan canalizar el flujo de civiles. La carretera Beirut-Damasco es una arteria principal. La autopista de Metn ofrece una ruta alternativa. Sin embargo, la capacidad de estas vías es limitada. Los atascos resultantes crean situaciones de peligro adicionales.
La promesa de notificar cuando sea seguro regresar deja a los evacuados en incertidumbre. No hay indicación clara de cuánto durará la operación militar. Las familias desplazadas enfrentan la perspectiva de semanas o meses fuera de sus hogares. La falta de planes claros para alojamiento temporal agrava la crisis humanitaria.