La Fiscalía Metropolitana Sur de Santiago formalizó este lunes en ausencia a dos ciudadanos venezolanos. Ambos son miembros de una extensa red criminal. Esta organización lavó alrededor de USD 85 millones para el Tren de Aragua en Chile.
El objetivo de la formalización es dar curso al proceso de extradición desde Estados Unidos. Los imputados permanecen detenidos en territorio estadounidense gracias a una alerta internacional. Las autoridades chilenas ahora buscan traerlos de vuelta para enfrentar la justicia.
El primero de los formalizados es Marcos de Jesús Reyes Acosta. Este ciudadano venezolano era dueño de una empresa “fachada” llamada BexGroup. La compañía servía como pantalla para operaciones ilícitas de lavado de dinero.
El segundo imputado es Willasander Tejedor Ruiz. Las autoridades lo identifican como el “palo blanco” de Reyes Acosta. Este término se utiliza para designar a colaboradores cercanos en estructuras criminales.
En total, ambos lograron desviar a Colombia unos $17.270 millones de pesos chilenos. Esta cifra equivale aproximadamente a USD 19 millones. El dinero fue transferido mediante criptomonedas para dificultar su rastreo.
El tribunal de garantía dio lugar a la primera parte de este proceso. Así lo señaló el fiscal Milibor Bugueño. El tribunal acreditó los antecedentes fundantes para la participación de los imputados.
Además, la instancia judicial reconoció la existencia de los delitos. También confirmó la necesidad de solicitar la extradición de los acusados. Estos pasos son fundamentales para avanzar en el proceso judicial.
El persecutor detalló que al imputado Marcos de Jesús Reyes ya se le habían congelado USD 300 mil. Esta suma estaba en moneda digital. El congelamiento de activos es una medida preventiva común en casos de lavado.
“Para nosotros como Fiscalía es bastante importante esta etapa”, afirmó Bugueño. El fiscal agregó que buscan seguir con las siguientes etapas. El objetivo final es extraditar al imputado para que asuma responsabilidad.
La investigación que llevó a estos procesamientos se conoce como “Operación Tokio”. Esta operación permitió desbaratar una extensa red criminal. La organización lavó alrededor de USD 85 millones para el Tren de Aragua.
En junio del año pasado, el Juzgado de Garantía de San Miguel en Santiago realizó una audiencia. Pasó a control a 17 acusados por la llamada “Operación Tokio”. Catorce de ellos quedaron en prisión preventiva.
Tres personas recibieron arresto domiciliario. Entre ellos se encontraba una mujer de 80 años. Todos los imputados son de nacionalidad venezolana.
Entre quienes quedaron tras las rejas se cuentan dos ejecutivos bancarios. José Carlos Pérez Asencio es uno de ellos. Rossana Magdalena Blanco Blanco es la segunda ejecutiva bancaria detenida.
También fue detenida Bárbara Hernández, conocida con el alias “Barbie”. Las autoridades la señalan como miembro de la primera línea operativa. Esta mujer resultó ser clave para abrir la investigación.
El descuido de “Barbie” permitió desmantelar toda la estructura criminal. Su error condujo a la investigación contra la red de lavado de dinero. A veces, un pequeño desliz puede derribar organizaciones complejas.
El grupo funcionaba como una verdadera “productora de eventos”. Extorsionaban a dueños de locales nocturnos en Santiago. Posteriormente realizaban fiestas en esos recintos bajo su control.
Durante estos eventos vendían drogas y prostituían mujeres. Las ganancias de esos ilícitos iban a uno de los líderes. Este líder era Carlos “Bobby” Gómez.
Gómez está vinculado al crimen del exmilitar venezolano Ronald Ojeda en Santiago. Actualmente se encuentra en prisión en Colombia. Espera su extradición a Chile para enfrentar múltiples cargos.
La caída de la banda comenzó tras una megafiesta organizada por esta facción. El evento terminó con la muerte de cinco personas a balazos. La tragedia ocurrió en una parcela de la comuna santiaguina de Lampa en 2024.
“Barbie” estuvo presente durante el quíntuple homicidio. Sin embargo, al escapar del sitio del suceso, dejó caer su teléfono celular. Este descuido fue el inicio del fin para la organización.
Los peritajes de la PDI al dispositivo electrónico revelaron información crucial. Encontraron registros de extorsiones a discotecas. También hallaron chats con líderes de la organización en Venezuela.
El teléfono contenía nexos directos con la red criminal. Había contactos con el ejecutivo bancario José Carlos Pérez Asensio. También encontraron mensajes relacionados con Carlos “Bobby” Gómez.
Debido a estos hallazgos, la Policía Nacional colombiana actuó coordinadamente con detectives chilenos. Allanaron la cárcel en Bogotá donde permanece tras las rejas “Bobby” Gómez. El operativo buscaba evidencia adicional contra la red.
Gómez fue formalizado en ausencia por la justicia chilena. Enfrenta cargos por asociación criminal. También está acusado de tráfico de drogas y doble secuestro con homicidio.
El fiscal regional metropolitano de la Fiscalía Sur, Héctor Barros, explicó el modus operandi. Las ganancias de la banda eran ingresadas al sistema bancario formal. Utilizaban dos empresas “fachada” para este propósito.
Una de ellas era BexGroup, propiedad de Marcos de Jesús Reyes Acosta. Estas compañías eran creadas “con seis días de anticipación”. Compartían el mismo domicilio y servicios informáticos como giro comercial.
De un día para otro aparecían con cero pesos de rentabilidad. Sin embargo, a los seis o siete meses, aparecían con $3 mil o $4 mil millones de pesos. Este cambio abrupto es un indicador clásico de lavado de dinero.
Gracias a estas empresas, el dinero llegaba a otras transnacionales. El objetivo era mezclar el dinero a través de criptoactivos. Esta estrategia dificultaba determinar el destino final de los fondos.
Las criptomonedas ofrecen cierto grado de anonimato. Por ello, son atractivas para organizaciones criminales. Sin embargo, las autoridades han desarrollado técnicas para rastrear estas transacciones.
Rossana Magdalena Blanco Blanco, de nacionalidad venezolana, tenía un rol específico. Cobraba las “vacunas” a los dueños de los locales. Estas “vacunas” eran pagos de extorsión exigidos por la organización.
La facción del Tren de Aragua para la que trabajaba desvió USD 85 millones a Colombia. Esta suma representa una operación de lavado de dinero de gran envergadura. Es una de las más significativas detectadas en Chile.
La “Operación Tokio” representa un golpe importante contra el crimen organizado. Demuestra la capacidad de las autoridades chilenas para desmantelar redes complejas. También evidencia la colaboración internacional en la lucha contra el crimen.
El Tren de Aragua es una organización criminal venezolana. Ha expandido sus operaciones a varios países de América Latina. Chile se ha convertido en uno de sus territorios de operación.
La organización se dedica a múltiples actividades ilícitas. Entre ellas se encuentran el tráfico de drogas, la extorsión y el lavado de dinero. También se involucra en trata de personas y homicidios.
El uso de empresas fachada es una táctica común en el lavado de dinero. Estas compañías aparentan realizar actividades legítimas. Sin embargo, su verdadero propósito es integrar fondos ilícitos al sistema financiero.
Los ejecutivos bancarios detenidos facilitaron estas operaciones. Su participación era crucial para el funcionamiento de la red. Tenían acceso privilegiado al sistema financiero formal.
La detención de estos profesionales bancarios envía un mensaje claro. Las autoridades no solo persiguen a los líderes criminales. También responsabilizan a quienes facilitan sus operaciones desde posiciones aparentemente respetables.
El proceso de extradición desde Estados Unidos puede ser complejo. Requiere la coordinación entre sistemas judiciales de diferentes países. También debe cumplir con tratados internacionales y garantías procesales.
Sin embargo, la formalización en ausencia permite avanzar con el proceso. No es necesario esperar la presencia física de los imputados. Esto agiliza los trámites judiciales y mantiene vivo el caso.
La congelación de activos en criptomonedas representa un desafío técnico. Requiere conocimientos especializados en tecnología blockchain. También necesita coordinación con plataformas de intercambio de criptoactivos.
Los USD 300 mil congelados a Marcos de Jesús Reyes son solo una parte. Probablemente existen más activos ocultos en diferentes plataformas. La investigación continúa para identificar y recuperar estos fondos.
El caso ilustra cómo el crimen organizado se adapta a nuevas tecnologías. Las criptomonedas ofrecen ventajas para el lavado de dinero. Permiten transferencias rápidas y dificultan el rastreo de fondos.
No obstante, las autoridades también han evolucionado. Desarrollan capacidades forenses especializadas en criptoactivos. Establecen colaboraciones con empresas tecnológicas y plataformas de intercambio.
La muerte de cinco personas en la fiesta de Lampa fue un punto de inflexión. Atrajo atención mediática y policial hacia la organización. A veces, la violencia excesiva termina exponiendo a grupos criminales.
El teléfono celular de “Barbie” contenía años de información comprometedora. Mensajes, contactos, registros financieros y planes operativos. Este tipo de evidencia digital es invaluable para las investigaciones.
Los dispositivos móviles se han convertido en minas de oro para los investigadores. Contienen comunicaciones, ubicaciones, fotografías y documentos. La gente suele guardar información sensible sin medidas de seguridad adecuadas.
La presencia de una mujer de 80 años entre los detenidos llama la atención. Su rol en la organización no está completamente detallado. Podría ser familiar de algún miembro o prestanombres para propiedades o cuentas.
El arresto domiciliario en su caso probablemente considera su edad avanzada. El sistema judicial debe balancear la seguridad pública con consideraciones humanitarias. La edad y la salud son factores relevantes.
La coordinación entre la Policía Nacional colombiana y la PDI chilena fue fundamental. El crimen organizado opera transnacionalmente. Por tanto, la respuesta de las autoridades también debe serlo.
El allanamiento a la cárcel donde está “Bobby” Gómez buscaba evidencia adicional. Incluso tras las rejas, los líderes criminales pueden mantener comunicaciones. Controlan operaciones y ordenan acciones desde prisión.
La formalización de “Bobby” Gómez en ausencia por múltiples delitos es significativa. Asociación criminal, tráfico de drogas, doble secuestro con homicidio. Estos cargos reflejan la gravedad de sus acciones.
El vínculo con el crimen del exmilitar venezolano Ronald Ojeda agrega otra dimensión. Este caso tuvo gran repercusión en Chile. Involucró a un refugiado político asesinado en territorio chileno.
La extorsión a locales nocturnos es una táctica clásica del crimen organizado. Ofrece ingresos constantes y predecibles. También establece control territorial sobre áreas específicas.
Las “vacunas” o pagos de protección son un eufemismo. En realidad, son amenazas de violencia si no se paga. Los comerciantes quedan atrapados entre cumplir o arriesgar su seguridad.
La prostitución y venta de drogas en los locales genera ingresos adicionales. Una vez controlado el establecimiento, la organización lo explota completamente. Los dueños legítimos pierden control sobre sus propios negocios.
Este modelo de negocio criminal es sostenible mientras no atraiga demasiada atención. La violencia excesiva, como el quíntuple homicidio, rompe este equilibrio. Obliga a las autoridades a actuar con mayor determinación.
El lavado de USD 85 millones es una operación de gran escala. Requiere sofisticación, contactos bancarios y conocimiento técnico. No es algo que grupos criminales improvisados puedan lograr.
La participación de ejecutivos bancarios explica esta capacidad. Conocen los procedimientos, límites y controles del sistema financiero. Pueden diseñar estrategias para evadir detección.
Sin embargo, su participación también crea vulnerabilidades. Dejan rastros documentales dentro del sistema que conocen. Una vez iniciada la investigación, estos rastros conducen a evidencia sólida.
La creación de empresas con seis días de anticipación sugiere planificación. No son operaciones espontáneas sino estrategias deliberadas. Alguien con conocimiento legal y contable estructura estas compañías.
El mismo domicilio para ambas empresas fachada es un error. Facilita establecer conexiones entre ellas. Los investigadores buscan este tipo de patrones para identificar redes.
El giro comercial de “servicios informáticos” es genérico. Permite justificar transacciones diversas sin levantar sospechas inmediatas. Muchas empresas fachada utilizan descripciones amplias y vagas.
El salto de cero pesos a miles de millones en pocos meses es una señal roja. Ningún negocio legítimo crece tan abruptamente. Los sistemas de detección bancaria deberían identificar estas anomalías.
La pregunta es por qué no se detectó antes. Podría indicar fallas en los controles bancarios. También sugiere que los ejecutivos bancarios cómplices sabotearon alertas.
El destino final del dinero en Colombia conecta con la estructura del Tren de Aragua. Esta organización tiene presencia en varios países sudamericanos. Opera como una red transnacional con jerarquías y territorios.
Los USD 19 millones desviados por los dos venezolanos formalizados representan una porción significativa. Sin embargo, son solo parte de los USD 85 millones totales lavados. Existen más participantes en esta red.
La investigación probablemente continuará expandiéndose. Cada detenido proporciona información sobre otros miembros. Los registros financieros revelan conexiones adicionales.
El uso de criptomonedas para enviar ganancias a Colombia es estratégico. Evita el sistema bancario tradicional y sus controles. Las transferencias son casi instantáneas y difíciles de rastrear.
No obstante, las criptomonedas dejan registros en la blockchain. Con herramientas adecuadas, los investigadores pueden seguir el flujo de fondos. Identificar las billeteras receptoras y sus titulares es posible.
La colaboración internacional será crucial para recuperar estos activos. Colombia, Chile y potencialmente otros países deben coordinar esfuerzos. También necesitan cooperación