El dólar inició las negociaciones de este martes en COP 3.050. Esta cifra representa una caída de COP 5 frente al cierre del lunes. El lunes, la divisa estadounidense había cerrado en COP 3.057. Sin embargo, el valor de apertura muestra un incremento en comparación con el registrado el viernes pasado.
La Tasa Representativa del Mercado (TRM) rige las transacciones de este 25 de agosto. Dicha tasa se ubica en COP 3.056,51. Por otra parte, el dólar se mantiene entre los COP 3.000 y 3.100. Esta franja muestra una relativa estabilidad en el comportamiento de la moneda estadounidense.
En el último mes, el dólar acumula una caída de 4,29 %. Esta tendencia lo mantiene cada vez más cerca de la barrera de los COP 3.000. Rodrigo Lama, director de negocios de Global66, analiza este fenómeno. Según Lama, este comportamiento se ha visto reflejado en otras monedas emergentes. No obstante, el caso colombiano tiene un acento particular que lo diferencia.
Una de las variables detrás de la fortaleza del peso es el llamado carry trade. Este mecanismo funciona de manera específica. Los inversionistas piden prestado dinero donde las tasas de interés son bajas. Posteriormente, invierten ese capital donde las tasas son más altas. De esta forma, ganan con la diferencia entre ambas tasas.
Las tasas del Banco de la República todavía se encuentran en 12 %. Por consiguiente, Colombia sigue siendo un destino atractivo para esos capitales. Esta situación eleva la demanda de pesos. Además, presiona la tasa de cambio a la baja de manera significativa.
Ese mismo factor ha mantenido su peso incluso después del terremoto reciente. El sismo dejó pérdidas estimadas en COP 30 billones. Una primera lectura haría pensar que la incertidumbre generada empujaría al dólar hacia arriba. Sin embargo, eso no se ha visto en los días posteriores al desastre.
Expertos consultados explican que el Gobierno probablemente financiará buena parte de esos gastos. La financiación se realizaría mediante deuda y no con un aumento de impuestos. Para los inversionistas, esto podría traducirse en más oportunidades de inversión. En consecuencia, podría generar una mayor entrada de dólares al país.
El precio del petróleo es clave para las exportaciones colombianas. También está en el radar de la cotización del dólar. El crudo cayó este lunes tras dos semanas de avances. El Brent se ubicaba cerca de USD 93 por barril. Mientras tanto, el WTI se encontraba cerca de USD 86.
El mercado espera que Scott Bessent revele detalles importantes en las próximas horas. Bessent es el secretario del Tesoro de Estados Unidos. Los detalles corresponden al plan para aislar económicamente a Irán. En un artículo de opinión publicado en Financial Times, Bessent calificó la iniciativa. La describió como “la mayor ofensiva financiera en la historia contra un país”.
Bessent advirtió: “Los facilitadores de Irán compran y transportan su petróleo. Harían bien en considerar las consecuencias de seguir sosteniéndolo”. Esta declaración genera incertidumbre en los mercados petroleros. Asimismo, podría tener impactos directos sobre las economías exportadoras de crudo.
A esto se suma la política monetaria en Estados Unidos. Lama considera que la inflación en ese país se está moderando de forma gradual. Al mismo tiempo, el consumo empieza a dar señales de debilidad. Esto apunta a que la Reserva Federal difícilmente suba las tasas en septiembre.
Tasas más altas en Estados Unidos tienden a reducir los incentivos. Específicamente, afectan algunos flujos de inversión internacional hacia economías emergentes como la colombiana. Esto genera presiones al alza sobre el dólar. El escenario contrario, en cambio, tiende a favorecer al peso colombiano.
No todos los análisis coinciden en que la tendencia bajista se mantenga. Davivienda advierte sobre diversos factores que podrían cambiar el panorama. A pesar de que el peso colombiano acumula una apreciación del 20 % en lo corrido de 2026, la tasa de cambio enfrenta fuerzas importantes. Estas fuerzas presionarán su cotización al alza.
“Factores como la decisión del Banco de la República de mantener inalterada su tasa de interés actuarán como determinantes alcistas”, explica la entidad. También menciona el reciente retroceso en los precios del petróleo. Igualmente, señala la menor incidencia de la incertidumbre política local. Todos estos elementos actuarán como determinantes alcistas para el precio del dólar.
A esto se suma el programa que anunció el Banco de la República. La institución busca acumular hasta USD 4.000 millones en reservas internacionales. Este proceso se desarrollará durante los próximos dos años. Si bien no busca modificar la tasa de cambio, sí podría limitar caídas fuertes. Específicamente, podría evitar descensos pronunciados del dólar.
Sobre el carry trade, Davivienda coincide en que el amplio diferencial de tasas de interés mantiene el atractivo. Colombia continúa siendo favorable para la entrada de flujos de inversión. Esto podría generar presiones bajistas sobre la tasa de cambio en el corto plazo.
Sin embargo, Davivienda advierte que los menores precios del petróleo impactarán de manera adversa. Específicamente, afectarán los términos de intercambio del país. “Esta dinámica favorecerá la convergencia de la tasa de cambio hacia sus fundamentales macroeconómicos”, puntualiza la entidad. Por esta razón, reiteran su proyección para el cierre de año en COP 3.530.
El comportamiento del dólar en Colombia responde a múltiples variables. Las tasas de interés locales juegan un papel fundamental en esta ecuación. También influyen las decisiones de política monetaria en Estados Unidos. Adicionalmente, los precios del petróleo continúan siendo un factor determinante.
La estrategia del carry trade mantiene su relevancia en el mercado cambiario colombiano. Los inversionistas continúan aprovechando el diferencial de tasas de interés. Esta situación genera flujos de capital hacia el país. Posteriormente, estos flujos presionan la apreciación del peso frente al dólar.
El terremoto reciente no ha generado el impacto esperado sobre la divisa estadounidense. La forma de financiación de la reconstrucción explica en parte este comportamiento. La emisión de deuda podría atraer más capital extranjero al país. Esto contrasta con el escenario de un aumento de impuestos.
Las tensiones geopolíticas en torno a Irán añaden incertidumbre al mercado petrolero global. El plan estadounidense para aislar económicamente a ese país podría afectar la oferta mundial. Colombia, como exportador de petróleo, estaría expuesta a estas dinámicas internacionales. Los precios del crudo influyen directamente en los ingresos por exportaciones del país.
La proyección de Davivienda para el cierre de año contrasta con la tendencia reciente. La entidad prevé una tasa de cambio de COP 3.530. Esto implicaría una depreciación significativa desde los niveles actuales. Los fundamentales macroeconómicos del país respaldarían este movimiento, según el análisis de la entidad.
El programa de acumulación de reservas del Banco de la República introduce otro elemento al análisis. La compra de USD 4.000 millones en dos años representa una demanda adicional de dólares. Aunque la entidad señala que no busca influir en la tasa de cambio, la operación tendrá efectos sobre el mercado. Esta demanda podría poner un piso al precio de la divisa estadounidense.
La inflación en Estados Unidos continúa siendo un factor a monitorear. Su moderación gradual reduce la presión sobre la Reserva Federal para subir tasas. Esto mantiene condiciones favorables para los flujos hacia mercados emergentes. Colombia se beneficia de este contexto mientras mantenga tasas de interés atractivas.
El consumo en Estados Unidos muestra señales de debilidad. Esta situación refuerza las expectativas de una pausa en el ciclo de alzas de tasas. Para Colombia, esto significa que el diferencial de tasas podría mantenerse favorable. En consecuencia, el carry trade seguiría siendo atractivo para los inversionistas internacionales.
La decisión del Banco de la República de mantener inalterada su tasa de interés tiene implicaciones. Por un lado, mantiene el atractivo para el carry trade. Por otro, podría interpretarse como una señal de que el ciclo de recortes ha concluido. Esta percepción podría influir en las expectativas de los agentes del mercado.
Los términos de intercambio del país dependen en gran medida del precio del petróleo. La reciente caída del crudo después de dos semanas de avances genera preocupación. Si esta tendencia se mantiene, podría deteriorar la balanza comercial colombiana. Esto ejercería presión al alza sobre la tasa de cambio.
La incertidumbre política local ha disminuido según el análisis de Davivienda. Esta menor incertidumbre reduce uno de los factores que presionaban la apreciación del peso. Sin embargo, otros elementos políticos y sociales podrían surgir. El panorama político colombiano mantiene elementos de volatilidad que podrían reactivarse.
La apreciación del 20 % del peso en lo corrido de 2026 es significativa. Este movimiento ha beneficiado a importadores y a quienes tienen deudas en dólares. No obstante, ha afectado la competitividad de los exportadores colombianos. El sector exportador no petrolero enfrenta mayores desafíos con un peso fortalecido.
La barrera psicológica de los COP 3.000 por dólar está cada vez más cerca. Romper este nivel tendría implicaciones simbólicas importantes para el mercado. También podría desencadenar movimientos técnicos de traders que operan con niveles predefinidos. Sin embargo, los fundamentales económicos deberían guiar el comportamiento de mediano y largo plazo.
La entrada de flujos de inversión al país depende de múltiples factores. Las tasas de interés son solo uno de ellos. La estabilidad política, el crecimiento económico y las perspectivas fiscales también importan. Colombia debe mantener condiciones favorables en todos estos frentes para atraer capital extranjero.
El mercado cambiario colombiano muestra una relativa estabilidad en la franja de COP 3.000 a 3.100. Esta estabilidad contrasta con períodos anteriores de mayor volatilidad. Los agentes del mercado parecen haber encontrado un rango de equilibrio temporal. No obstante, eventos externos podrían romper rápidamente este equilibrio.
Las proyecciones para el cierre de año varían entre diferentes analistas. Mientras algunos ven posibilidades de que el dólar continúe cayendo, otros anticipan una reversión. Davivienda se posiciona claramente en el segundo grupo con su proyección de COP 3.530. El tiempo dirá cuál de estos escenarios se materializa en los próximos meses.