La tragedia en el hotel Portobelo de San Andrés: muerte por fosfina revela graves fallas en protocolos de fumigación
Un penetrante y extraño olor en una habitación del hotel Portobelo en San Andrés fue el primer indicio de una tragedia inevitable. La familia bogotana conformada por Tito Nelson Martínez Hernández, Viviana Andrea Canro Zuluaga y su hijo Kevin Matías perdieron la vida tras inhalar fosfina, un gas altamente tóxico.
Medicina Legal confirmó mediante un informe de necropsia que la causa de muerte fue anoxia, una condición caracterizada por la ausencia total de oxígeno en tejidos, órganos y cerebro. Esta situación se distingue de la hipoxia, donde el oxígeno está presente pero en niveles insuficientes.
La investigadora Rosalina González, ingeniera química, explicó a Noticias Caracol que la fosfina es un gas incoloro más pesado que el aire. “Por su letalidad, requiere procesos de utilización muy específicos”, enfatizó la experta al describir los riesgos del compuesto.
Los protocolos de seguridad para el uso de fosfina son extremadamente rigurosos. Las áreas tratadas deben permanecer completamente aisladas durante uno o dos días, seguido de una ventilación exhaustiva. Sin embargo, estos procedimientos aparentemente no se siguieron en el hotel.
La familia había solicitado un cambio de habitación debido al fuerte olor, pero la administración del hotel rechazó la petición argumentando alta ocupación. Esta decisión resultaría fatal para los tres ocupantes de la habitación.
Según la Agencia para Sustancias Tóxicas de Estados Unidos, la fosfina puede tener un olor similar al ajo o pescado en descomposición. En concentraciones elevadas, paradójicamente, puede volverse inolora, lo que aumenta su peligrosidad.
La exposición al gas provoca síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos y dificultad respiratoria. En casos graves, puede causar daño a órganos vitales, bronquitis, edemas pulmonares, convulsiones y muerte.
El hotel Portobelo responsabilizó a la empresa de fumigación Livingston & Company E.U. por el uso no autorizado de fosfina. En un comunicado, el establecimiento afirmó que la compañía reportó el uso de productos diferentes a los encontrados por Medicina Legal.
La letalidad de la fosfina depende tanto de su naturaleza como del tiempo de exposición. Una sola pastilla puede liberar 1.000 miligramos del gas. En espacios cerrados, concentraciones de 400 mg por litro pueden ser letales en apenas media hora.
Las autoridades buscan actualmente a los responsables de la empresa de fumigación. La investigación judicial pretende esclarecer las circunstancias exactas que llevaron a la liberación de este gas letal en un entorno habitado.
El caso ha generado preocupación sobre los protocolos de fumigación en establecimientos hoteleros. Los expertos coinciden en que el uso de fosfina en lugares con circulación constante de personas representa una grave violación a las normas de seguridad.
La firma de abogados que representa a las familias de las víctimas ha señalado que los resultados de Medicina Legal confirman la responsabilidad penal, administrativa y civil tanto de empleados como de las empresas involucradas en este trágico suceso.