La tensión se palpa en el Trópico de Cochabamba. Los dirigentes cocaleros han intensificado las medidas de protección. El ex presidente Evo Morales se encuentra en el centro de una creciente preocupación.
El gobierno del presidente Rodrigo Paz anunció el retorno de la DEA. La Administración de Control de Drogas regresa a Bolivia. Este organismo estadounidense había sido expulsado en 2008 durante la presidencia de Morales.
Aquilardo Caricari es dirigente cocalero y allegado a Morales. Confirmó que “hemos activado la alerta máxima en la región”. El secretario general de la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarios de Bolivia habló con la agencia AFP.
La guardia campesina originalmente contaba con al menos 2.000 personas. Ahora ha alcanzado los 7.000 integrantes. Este incremento responde al temor de una posible detención. También existe preocupación por una eventual extradición.
El ex mandatario gobernó Bolivia entre 2006 y 2019. Desde hace más de un año enfrenta una orden de detención. Esta orden está vinculada a un caso de trata de una menor. Morales ha rechazado esta acusación en varias ocasiones.
Un helicóptero con presencia de funcionarios de la DEA sobrevoló la región cocalera. Este hecho ocurrió el 8 de enero. La aeronave generó preocupación en los simpatizantes de Morales.
Desde ese día, Morales no participó en actos públicos. Tampoco realizó declaraciones en medios de comunicación. Sus allegados manifestaron que se encuentra “a resguardo” fuera de Lauca Eñe. Además, afirmaron que padece dengue.
La ausencia del ex presidente se ha vuelto notoria. Por segunda semana consecutiva no participó en su programa dominical de radio. La emisora Kawsachun Coca constató este hecho. Tradicionalmente conducía este programa desde el Trópico de Cochabamba.
Durante los últimos años, Morales condujo cada domingo su programa radial. Lo hacía desde la zona cocalera. Utilizaba la emisora vinculada a las federaciones de productores de hoja de coca. Lidera estas federaciones desde hace más de treinta años.
El Trópico de Cochabamba constituye el principal bastión sindical de Morales. También representa su principal bastión político. Sus seguidores han instalado una vigilia permanente en este territorio. Se encuentran atrincherados con palos y piedras para impedir su detención.
Según Caricari, existe preocupación entre los seguidores de Morales. Temen que la policía proceda a su detención. También les preocupa el posible apoyo de agentes de la DEA. El dirigente expresó temores adicionales sobre las consecuencias.
Los simpatizantes temen que una vez arrestado sea involucrado en otras causas. Estas podrían estar relacionadas con narcotráfico o terrorismo. Posteriormente podría ser extraditado a Estados Unidos.
Bolivia es el tercer productor mundial de cocaína según datos de la ONU. Colombia y Perú le preceden en esta clasificación. En los últimos años, tres altos mandos policiales antinarcóticos fueron encarcelados.
Estos mandos pertenecían al periodo de Morales. Fueron encarcelados por delitos de narcotráfico. Dos de ellos fueron extraditados a Estados Unidos. El caso más reciente corresponde al coronel Maximiliano Dávila.
Dávila fue extraditado en 2024. Enfrentaba la acusación de participar en la exportación de cocaína. La cantidad involucrada alcanzaba una tonelada.
El presidente Rodrigo Paz le pidió a Morales que abandone el Chapare. Esta petición ocurrió el 27 de noviembre de 2025. Paz le solicitó que se traslade a La Paz. La condición era mantener un diálogo sobre los reclamos de los cocaleros.
Durante un acto público celebrado en Cochabamba, Paz afirmó algo contundente. “Que venga a La Paz. Lo atenderá un ministro, lo recibirá la instancia que corresponda”. Sin embargo, agregó: “pero que no haga de esto política”.
Medios presentes en el evento recogieron estas declaraciones. El mandatario señaló que actualmente Morales tiene el rol de dirigente. Le recomendó “humildad” y “volver a lo terrenal”.
La incertidumbre respecto a la ubicación actual de Morales continúa. La ausencia de su tradicional programa dominical de radio alimenta las especulaciones. Mientras tanto, el despliegue de seguridad en el Trópico se mantiene.
Los cocaleros permanecen en alerta máxima. La región se ha convertido en un territorio fuertemente vigilado. Las 7.000 personas que conforman la guardia campesina mantienen su posición.
El retorno de la DEA marca un punto de inflexión. Este organismo había estado ausente de Bolivia durante casi dos décadas. Su regreso coincide con un momento de alta tensión política.
La relación entre el gobierno actual y Morales se encuentra deteriorada. Las diferencias políticas se han profundizado. El diálogo parece cada vez más distante.
La situación sanitaria de Morales también genera interrogantes. Sus allegados mencionaron que padece dengue. Sin embargo, no se han proporcionado detalles médicos adicionales.
La vigilia permanente en el Trópico de Cochabamba continúa. Los seguidores de Morales mantienen su determinación. Están dispuestos a impedir cualquier intento de detención.
Las federaciones de productores de hoja de coca respaldan firmemente a Morales. Esta relación se ha forjado a lo largo de décadas. El ex presidente sigue siendo su líder indiscutible.
La presencia de la DEA añade una dimensión internacional al conflicto. Estados Unidos vuelve a tener presencia en la lucha antinarcóticos en Bolivia. Esta situación genera suspicacias entre los seguidores de Morales.
Los temores sobre una posible extradición no son infundados. Los antecedentes de otros mandos policiales lo demuestran. Varios fueron enviados a Estados Unidos para enfrentar cargos.
El caso de trata de una menor pesa sobre Morales. Esta acusación ha sido rechazada sistemáticamente por el ex presidente. Sin embargo, la orden de detención permanece vigente.
La estrategia de mantenerse “a resguardo” podría prolongarse. No hay indicios de que Morales planee entregarse. Sus seguidores tampoco muestran intención de permitir su captura.
El gobierno de Paz enfrenta un desafío complejo. Debe hacer cumplir la ley sin generar una confrontación mayor. La región cocalera representa un territorio políticamente sensible.
Las 7.000 personas que conforman la guardia campesina representan una fuerza considerable. Están organizadas y determinadas. Cualquier intento de detención podría derivar en violencia.
La ausencia de Morales en espacios públicos genera múltiples interpretaciones. Algunos consideran que es una medida de precaución justificada. Otros la ven como una admisión implícita de vulnerabilidad.
La radio ha sido tradicionalmente un medio importante para Morales. A través de ella mantenía contacto directo con sus bases. Su ausencia de este espacio resulta significativa.
La zona cocalera permanece en vilo. Cada movimiento es observado con atención. La presencia de cualquier autoridad genera alarma inmediata.
Los palos y piedras con los que se han atrincherado los seguidores son simbólicos. Representan la determinación de defender a su líder. También evidencian la precariedad de sus recursos frente al Estado.
El contexto internacional añade complejidad al escenario. La DEA representa el interés de Estados Unidos en la región. Su presencia no es meramente técnica sino también política.
Bolivia atraviesa un momento de definiciones importantes. El caso Morales concentra atención nacional e internacional. Las próximas semanas podrían ser decisivas.