La ejecución del Presupuesto General de la Nación experimentó una aceleración significativa durante junio. Según información del Portal de Transparencia Económica del Ministerio de Hacienda, las obligaciones presupuestales alcanzaron el 39,6 por ciento. Este porcentaje no incluye el servicio de la deuda pública.
El avance representa un incremento de 8,3 puntos porcentuales respecto a mayo. Durante ese mes, la ejecución se ubicaba en 31,3 por ciento. Además, supera en dos puntos el registro de junio del año anterior. En aquel momento, el indicador llegaba a 37,2 por ciento.
La cifra también resulta superior al promedio histórico para ese mes. Entre 2000 y 2025, el promedio de ejecución en junio fue de 38,9 por ciento. Por lo tanto, el desempeño actual se sitúa por encima de la tendencia observada.
Este nivel de ejecución se encuentra entre los más altos registrados. Al menos en los últimos ocho años, pocas veces se había alcanzado semejante porcentaje. Solo en 2022 el Gobierno logró un nivel superior con 40,1 por ciento.
En 2025, la ejecución presupuestal llegaba a 37,2 por ciento en junio. Un año antes, en 2024, el indicador se ubicaba en 36,6 por ciento. Durante 2023, alcanzó el 38 por ciento al cierre del primer semestre. Tanto en 2021 como en 2019, el porcentaje fue de 38,1 por ciento.
Sin embargo, detrás de este resultado agregado existen diferencias marcadas entre entidades. Algunas carteras ya han comprometido cerca de la mitad de sus recursos disponibles. Otras, en cambio, mantienen niveles de ejecución considerablemente bajos a mitad de año.
Uno de los casos más llamativos corresponde a la Presidencia de la República. Para este año, la entidad dispone de un presupuesto cercano a 9,5 billones de pesos. Esta cifra representa casi tres veces el monto del año anterior.
No obstante, a junio solo había comprometido 421.700 millones de pesos. Esto equivale al 4,4 por ciento del total asignado. Se trata de la ejecución más baja entre todas las entidades del Gobierno.
El contraste resulta aún mayor al revisar la evolución de años anteriores. En junio de 2025, la Presidencia había ejecutado el 12,8 por ciento. Durante 2024, el porcentaje alcanzaba el 9,8 por ciento en el mismo periodo. En 2023, llegaba al 11,2 por ciento de sus recursos comprometidos.
Es decir, aunque el presupuesto aumentó de forma considerable, el ritmo disminuyó. La velocidad de ejecución cayó frente a los últimos años de manera notoria. Este comportamiento llama la atención de analistas y observadores del gasto público.
Otro sector que continúa mostrando un bajo desempeño es Transporte. Esta cartera cuenta con una de las mayores capacidades de inversión pública. Además, resulta responsable de buena parte de los proyectos de infraestructura del país.
El sector ha comprometido el 15,6 por ciento de un presupuesto de 17,7 billones. Esto representa alrededor de 2,7 billones de pesos en obligaciones contraídas. Aunque el monto obligado supera ligeramente el del año pasado, el porcentaje cayó.
En junio de 2025, Transporte había ejecutado el 17,6 por ciento de sus recursos. Durante 2024, el indicador llegaba al 23,1 por ciento en ese mismo mes. Por lo tanto, la tendencia muestra un deterioro progresivo en la velocidad del gasto.
El comportamiento de Ciencia, Tecnología e Innovación también refleja un retroceso importante. La ejecución cayó de 35,8 por ciento en junio de 2025 a 27,6 por ciento. Al mismo tiempo, el presupuesto se redujo de 299.800 millones a 228.000 millones.
La entidad combina así una reducción de recursos con menor ritmo de gasto. Esta situación genera preocupación sobre la capacidad de impulsar proyectos de desarrollo científico. Además, plantea interrogantes sobre las prioridades del Gobierno en esta área estratégica.
Ambiente y Desarrollo Sostenible también perdió velocidad en su ejecución presupuestal. El indicador descendió de 38,7 por ciento a 31 por ciento entre junio de 2025 y 2026. Esto ocurrió pese a mantener un presupuesto cercano a 1,7 billones de pesos.
En contraste, otras entidades muestran una aceleración importante en sus compromisos de gasto. El Ministerio del Deporte registra uno de los mayores cambios dentro del Gobierno. La ejecución pasó de 18,6 por ciento en junio de 2025 a 54,2 por ciento.
Este avance resulta aún más significativo considerando que el presupuesto se redujo. Pasó de 464.000 millones a 412.000 millones de pesos disponibles. Es decir, con menos recursos disponibles ha ejecutado una mayor proporción del gasto.
Agricultura también exhibe un cambio relevante en su desempeño presupuestal este año. Aunque su presupuesto cayó de 5,2 billones a 4,1 billones de pesos, la ejecución aumentó. Pasó de 18,7 por ciento a 30,9 por ciento en el periodo analizado.
A junio, el sector ya había comprometido cerca de 1,2 billones de pesos. Esta cifra supera los 960.200 millones registrados en el mismo periodo del año anterior. Por lo tanto, demuestra una mayor eficiencia en el uso de recursos disponibles.
Planeación Nacional duplicó sus obligaciones presupuestales en comparación con años anteriores. La entidad pasó de ejecutar apenas el 10 por ciento en junio de 2023. En 2024 alcanzó el 25,1 por ciento, luego 24,6 por ciento en 2025.
Este año, la ejecución llegó al 33,2 por ciento al cierre del primer semestre. Además, el presupuesto aumentó de 1,2 billones a 1,7 billones de pesos. Las obligaciones prácticamente se duplicaron, pasando de 314.100 millones a 592.200 millones de pesos.
El sector de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones está a mitad de camino. El ministerio comprometió el 49,1 por ciento de sus recursos disponibles para este año. Esta cifra supera ampliamente el 33,4 por ciento registrado un año atrás.
También resulta muy superior al 26,4 por ciento observado durante 2024 en junio. Aunque su presupuesto disminuyó de 2,7 billones a 2,2 billones de pesos, la ejecución avanza. El uso del bolsillo presupuestal mantiene un ritmo considerado adecuado por los analistas.
Otro caso que sobresale es el de la Registraduría Nacional del Estado Civil. La entidad pasó de ejecutar apenas el 10,7 por ciento en junio del año pasado. Este año, el porcentaje alcanzó el 30 por ciento de sus recursos totales.
Ese avance coincide con un aumento considerable del presupuesto por las elecciones presidenciales. El monto pasó de 4,5 billones a 7,08 billones de pesos asignados. De estos, ya se han comprometido alrededor de 2,1 billones en diversas actividades.
Comercio, Industria y Turismo también acelera el ritmo de ejecución de sus recursos. Su indicador llegó al 34,8 por ciento al finalizar el primer semestre. Esto representa ocho puntos porcentuales por encima del registro de junio de 2025.
El ranking de ejecución presupuestal está liderado por Deporte con 54,2 por ciento. Le sigue el Congreso de la República con 52 por ciento de sus recursos. Educación ocupa el tercer lugar con 49,9 por ciento de ejecución en junio.
Minas y Energía se ubica en cuarto lugar con 49,4 por ciento comprometido. Tecnologías de la Información y las Comunicaciones completa el top cinco con 49,1 por ciento. Estas entidades demuestran mayor capacidad de gestión y compromiso de recursos públicos.
Sin embargo, medir únicamente el porcentaje puede resultar engañoso en ciertos casos. Las carteras que concentran la mayor parte del presupuesto nacional muestran comportamientos distintos. Por lo tanto, es necesario analizar también los montos absolutos comprometidos por entidad.
Educación administra este año 88,2 billones de pesos, el presupuesto más alto de todos. Ya ha obligado cerca de 44 billones, equivalente al 49,9 por ciento de recursos. Esto la convierte en la cartera con mayor volumen de gasto comprometido.
Salud le sigue con 78,8 billones de pesos asignados para el año en curso. Su ejecución alcanza el 45,3 por ciento, es decir, cerca de 35,7 billones comprometidos. Defensa registra un presupuesto de 65,8 billones de pesos para sus operaciones.
El sector Defensa ha obligado 27,7 billones de pesos hasta junio de este año. Esto corresponde al 42,1 por ciento de sus recursos totales disponibles. Por lo tanto, estas tres carteras concentran la mayor parte del gasto público nacional.
En contraste, otras entidades con presupuestos igualmente elevados avanzan a ritmo menor. Trabajo cuenta con 56,7 billones de pesos y ha ejecutado el 34,6 por ciento. Hacienda, con 32,8 billones asignados, alcanza apenas el 26,8 por ciento de ejecución.
Transporte, por su parte, administra 17,7 billones de pesos de presupuesto este año. Continúa entre las carteras con menor ejecución, alcanzando solo el 15,6 por ciento. Esta situación genera preocupación sobre el avance de proyectos de infraestructura prioritarios.
La comparación muestra que un mayor presupuesto no garantiza mayor ritmo de ejecución. Incluso entre entidades con recursos similares existen diferencias de más de veinte puntos. La velocidad con la que se comprometen los recursos públicos varía significativamente.
Algunas entidades aceleraron su ejecución pese a contar con presupuestos más ajustados. Es el caso de Agricultura, Deporte, Comercio y TIC, que mejoraron frente al año. Esto ocurrió aun cuando disponen de menos recursos o incrementos modestos en apropiaciones.
Otras, en cambio, combinaron mayores presupuestos con un deterioro en la ejecución efectiva. Presidencia, Transporte, Ambiente y Ciencia aparecen entre los casos más notorios de este fenómeno. Registran porcentajes inferiores a los del año pasado pese a mantener o aumentar recursos.
En términos agregados, el Gobierno llega al segundo semestre con un avance superior. Este resultado supera lo observado en la mayoría de los últimos años fiscales. Además, se encuentra claramente por encima del promedio histórico para este periodo del año.
No obstante, la fotografía por sectores muestra que la velocidad del gasto sigue siendo heterogénea. Existen brechas importantes entre entidades que requieren atención y ajustes de gestión. La eficiencia en el uso de recursos públicos continúa siendo un desafío importante.
Los analistas económicos señalan que la ejecución presupuestal refleja la capacidad de gestión gubernamental. Un ritmo adecuado permite materializar proyectos y políticas públicas de manera oportuna. Por el contrario, la baja ejecución puede indicar problemas de planeación o gestión.
Algunos expertos consideran que ciertos sectores requieren fortalecimiento institucional para mejorar su desempeño. La capacidad técnica y administrativa resulta fundamental para comprometer recursos de manera eficiente. Además, la coordinación interinstitucional juega un papel crucial en la ejecución del gasto.
El comportamiento diferenciado entre entidades también refleja prioridades de política pública del Gobierno. Aquellas áreas con mayor ejecución podrían estar recibiendo mayor atención política y administrativa. Por el contrario, los sectores rezagados podrían enfrentar obstáculos burocráticos o falta de decisión.
La ejecución presupuestal tiene implicaciones directas sobre la economía y el bienestar ciudadano. Un gasto público oportuno y eficiente puede impulsar el crecimiento económico en diversos sectores. Además, permite la provisión de servicios públicos esenciales para la población vulnerable.
En el caso de Transporte, la baja ejecución preocupa por su impacto en infraestructura. El país requiere inversiones significativas en vías, puentes y sistemas de transporte masivo. Los retrasos en la ejecución pueden afectar la competitividad económica y la calidad de vida.
Por su parte, el rezago en Ciencia, Tecnología e Innovación genera inquietud sobre el futuro. La inversión en estas áreas resulta fundamental para el desarrollo de largo plazo. La reducción de recursos y la baja ejecución podrían afectar la capacidad de innovación.
El desempeño destacado de Educación resulta positivo considerando la importancia del sector. Con el presupuesto más alto y una ejecución cercana al 50 por ciento, demuestra capacidad. Esto permite avanzar en programas de cobertura, calidad y bienestar estudiantil durante el año.
Salud también mantiene un ritmo de ejecución aceptable con más del 45 por ciento comprometido. Este sector enfrenta desafíos permanentes de atención a la población y sostenibilidad del sistema. Una ejecución adecuada resulta crucial para garantizar el acceso a servicios de salud.
El caso de la Registraduría se explica por el contexto electoral del año en curso. Las elecciones presidenciales demandan recursos significativos para garantizar procesos democráticos transparentes. Por lo tanto, el aumento presupuestal y la mayor ejecución responden a necesidades específicas.
Deporte lidera el ranking porcentual con una gestión que llama la atención positivamente. A pesar de contar con un presupuesto menor que el año anterior, ejecutó más. Esta eficiencia sugiere una mejor planeación y capacidad de gestión en el ministerio.
El Congreso de la República mantiene también una ejecución alta con 52 por ciento comprometido. Esto responde al funcionamiento regular de la rama legislativa y sus necesidades operativas. Los recursos se destinan principalmente a funcionamiento y actividades propias de la actividad parlamentaria.
Minas y Energía, con casi la mitad de su presupuesto ejecutado, muestra dinamismo importante. Este sector resulta estratégico para la economía nacional por su impacto en ingresos. La adecuada ejecución permite avanzar en regulación, fiscalización y proyectos del sector energético.
Los próximos meses serán cruciales para mantener o mejorar el ritmo de ejecución observado. Tradicionalmente, el segundo