Culmina histórica misión de paz uruguaya en el Congo marcada por tensiones y pérdidas
Un contingente de 226 cascos azules uruguayos regresó finalmente a su país tras una extensa y compleja misión de paz en la República Democrática del Congo que se prolongó por 19 meses.
La misión, que originalmente debería haber durado menos tiempo, se vio afectada por diversos acontecimientos que pusieron a prueba al personal militar uruguayo. Los enfrentamientos con el grupo rebelde M23 generaron situaciones de alto riesgo para los efectivos.
Durante su permanencia en territorio congoleño, el contingente sufrió la dolorosa pérdida de dos de sus integrantes. Uno de ellos, Rodolfo Álvarez, quien se desempeñaba como chofer, falleció tras recibir un impacto de bala en las costillas, dejando huérfanas a dos pequeñas hijas.
La extensión imprevista de la misión llevó al gobierno uruguayo a ejercer una fuerte presión diplomática ante las Naciones Unidas. La ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, manifestó en repetidas ocasiones la urgencia del relevo.
“Si Naciones Unidas no se hace cargo de traerlos, nosotros vamos a tener que tomar medidas y traerlo de todas maneras”, había advertido Lazo ante la demora en concretar el regreso. Finalmente, fue necesaria la intervención del canciller Mario Lubetkin en Nueva York para destrabar las negociaciones.
Los primeros grupos comenzaron a retornar a principios de julio, protagonizando emotivos reencuentros con sus familias. “Cumplimos la misión. Se puso complicada, pero había que estar. Allá pensás en sobrevivir”, expresó uno de los soldados al pisar suelo uruguayo.
El comandante en jefe del Ejército, Mario Stevenazzi, destacó el profesionalismo demostrado por los efectivos. “Los acontecimientos en los cuales ustedes participaron deberán quedar registrados como un hecho heroico”, manifestó durante la ceremonia de recibimiento.
La experiencia del contingente uruguayo refleja las complejidades y riesgos que enfrentan los cascos azules en zonas de conflicto. Los militares debieron adaptarse a condiciones extremas mientras mantenían su compromiso con la misión de paz.
El Ejército Nacional compartió en sus redes sociales imágenes del emotivo regreso, destacando la alegría de familiares y amigos al recibir a sus seres queridos. La publicación en X expresaba: “El Ejército Nacional comparte junto a sus familiares y amigos la alegría de recibirlos. ¡Bienvenidos!”.
Esta misión quedará registrada como una de las más desafiantes para los cascos azules uruguayos, no solo por su duración extraordinaria sino también por las difíciles circunstancias que debieron enfrentar en territorio africano.