El dólar cerró este martes al alza en Colombia. Sin embargo, la divisa se mantiene ligeramente por encima de los COP 3.200. La moneda culminó sus negociaciones de este 14 de julio en COP 3.254. Esto la lleva a estar por encima del cierre del viernes. Específicamente, registró un incremento de COP 14,25 frente a los COP 3.239,75 del viernes anterior.
Por su parte, la Tasa Representativa del Mercado quedó establecida en COP 3.248,87. Esta cifra fue fijada por la Superintendencia Financiera para la jornada. El comportamiento del peso colombiano continúa mostrando fortaleza frente al dólar estadounidense. Esta tendencia se mantiene desde hace varios meses en el mercado cambiario nacional.
Colombia lleva meses emitiendo deuda interna a un ritmo acelerado. Según un informe del Banco de Bogotá conocido a mediados de junio, Hacienda ya había usado el 78% del cupo de TES autorizado para 2026. Si la velocidad de colocación se mantenía, el cupo total se agotaría hacia mediados de agosto. Esta estrategia fiscal ha generado importantes movimientos en el mercado de divisas.
El jueves 9 de julio, precisamente, el Gobierno emitió COP 3 billones más en títulos. Estos títulos tienen vencimientos a 4, 9, 14 y 32 años. La demanda fue de COP 6,2 billones. Esta cifra representa 4,1 veces el monto ofrecido por las autoridades económicas. El apetito de los inversionistas por deuda colombiana se mantiene elevado.
Las tasas de esos TES quedaron en 12,120% para los TES 2030. Los TES 2035 cerraron en 11,885%. Por su parte, los TES 2040 quedaron en 11,850%. Finalmente, los TES 2058 alcanzaron un 12,050%. Todas estas tasas están cercanas a la actual tasa de intervención del Banco de la República. Esta tasa se encuentra actualmente en 12%.
Esa dinámica tiene un efecto directo sobre el dólar. Las tasas altas en TES atraen capital extranjero que llega en dólares. Este capital se convierte a pesos y presiona la divisa a la baja. Sin embargo, el margen se estrecha considerablemente. El Gobierno que se posesiona el 7 de agosto llegará con poco espacio disponible. Este espacio limitado en el cupo de emisión aplica para lo que queda del año.
La semana pasada, en una decisión que sorprendió a buena parte del mercado, la Junta del Banco de la República subió la tasa de intervención. El incremento fue de 75 puntos básicos, hasta 12%. La votación estuvo dividida entre los miembros de la Junta. Cuatro codirectores votaron a favor del alza. Dos optaron por un recorte de 50 puntos. Uno defendió dejarla quieta.
El mercado esperaba un ajuste más modesto. Las proyecciones apuntaban a un incremento de solo 50 puntos. Esta decisión refleja la preocupación de las autoridades monetarias por la inflación. También muestra la división de opiniones dentro del equipo directivo del Banco.
Con la inflación en 6,14% y lejos de la meta del 3%, el diferencial entre las tasas colombianas y las de la Reserva Federal de Estados Unidos se amplía. La Reserva Federal lleva meses manteniendo su tasa en 3,75%. Este diferencial hace más atractivo el peso para quienes buscan rentabilidad. Los inversionistas traen dólares e invierten en deuda local. De paso, fortalecen la moneda colombiana en el proceso.
Estados Unidos lanzó a primera hora del martes una andanada de ataques contra Irán. Esta acción representa una nueva escalada tras la reciente reanudación de las hostilidades. Sin embargo, el presidente Donald Trump afirmó que un acuerdo con Teherán sigue siendo “posible”. La situación geopolítica continúa generando incertidumbre en los mercados globales.
El mando militar estadounidense para Oriente Medio anunció en un comunicado el inicio de “una tercera noche consecutiva de ataques contra Irán”. Este anuncio se produjo poco después de la medianoche hora de Teherán. Las operaciones militares se intensifican en la región. El conflicto afecta directamente los precios de las materias primas.
Esto se da luego de que los mercados redujeran el precio del petróleo. La reducción respondió a la expectativa de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, el panorama ha cambiado tras el reinicio de las hostilidades. Los mercados energéticos reaccionan con volatilidad ante cada desarrollo del conflicto.
De otro lado, se conoció este martes que la inflación se desaceleró más de lo esperado en junio en Estados Unidos. Los precios de la gasolina bajaron momentáneamente durante el cese de hostilidades en Oriente Medio. Esta reducción impactó positivamente el índice general de precios. Los consumidores estadounidenses experimentaron un alivio temporal en sus gastos.
El índice de precios al consumidor fue de 3,5% en medición interanual. Esta cifra contrasta con el 4,2% registrado en mayo. Estos datos fueron indicados por el Departamento del Trabajo. Las cifras son claramente mejores de lo que esperaban los inversionistas. El mercado reaccionó positivamente ante estos indicadores económicos.
Con este panorama en claro, la Reserva Federal de Estados Unidos se reúne el 28 y 29 de julio. En esta reunión decidirá sobre las tasas de interés. Si confirma que se acerca un recorte, el dólar seguiría perdiendo terreno frente al peso. Si sale más cauta de lo esperado, parte de esta calma cambiaria podría revertirse. Las expectativas del mercado están centradas en las señales que emita la autoridad monetaria estadounidense.
Para las próximas semanas, las expectativas no indican un dólar más caro que el de ahora. Diego Franco, de Franco Capital Asset Management, ve a la moneda estadounidense estabilizándose entre COP 3.300 y COP 3.320. Esta proyección sugiere una relativa estabilidad en el corto plazo. Los fundamentales económicos apoyarían este escenario de consolidación.
Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, maneja un rango de COP 3.320 a COP 3.420. También contempla espacio para un rebote hasta COP 3.450 o COP 3.500. Este rebote podría ocurrir si el peso se reacopla con sus pares regionales. Varios analistas ya anticipan este movimiento de ajuste. Las monedas latinoamericanas podrían moverse en conjunto ante cambios en el entorno global.
La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, en su edición de junio, muestra expectativas diferentes para el largo plazo. El mercado espera un dólar en COP 3.650 para diciembre de 2026. Esta proyección representa más de COP 300 por encima de donde cotiza hoy. La brecha entre las proyecciones de corto y largo plazo refleja incertidumbre. Los analistas consideran múltiples factores que podrían impulsar el dólar hacia fin de año.
Entre estos factores se encuentran el cambio de gobierno previsto para agosto. También influye el agotamiento del cupo de emisión de TES. Las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal tendrán impacto significativo. Adicionalmente, la evolución del conflicto en Oriente Medio genera volatilidad. Los precios del petróleo, principal producto de exportación colombiano, seguirán siendo determinantes.
El nuevo gobierno que asume el 7 de agosto enfrentará desafíos importantes en materia cambiaria. Tendrá poco margen para seguir emitiendo deuda interna al ritmo actual. Deberá equilibrar las necesidades fiscales con la estabilidad del mercado cambiario. Las decisiones de política económica de la nueva administración serán cruciales. El mercado observará atentamente las primeras señales del equipo económico entrante.
La fortaleza actual del peso colombiano responde a factores principalmente técnicos y de flujos de capital. Las altas tasas de interés locales continúan atrayendo inversión extranjera. Esta dinámica podría mantenerse mientras persista el diferencial de tasas con Estados Unidos. Sin embargo, la sostenibilidad de este escenario depende de múltiples variables. Los inversionistas evalúan constantemente el balance entre rentabilidad y riesgo.