El avance de China sobre sectores estratégicos de América Latina ya no se limita al comercio. Tampoco se reduce únicamente a la inversión. Por el contrario, responde a una estrategia deliberada. Su objetivo es ampliar la influencia política del régimen. Además, busca condicionar la soberanía de los países de la región.

Así lo advirtió Randy Scheunemann, vicepresidente del Instituto Republicano Internacional. La entrevista se realizó con Infobae en Buenos Aires. Esto ocurrió en el marco de una cumbre organizada por esa institución. El encuentro reunió a dirigentes de nueve países. Analizaron el impacto de los regímenes autoritarios en la región. También evaluaron la amenaza del crimen organizado. Asimismo, discutieron las políticas de libre mercado.

De acuerdo con Scheunemann, el control de sectores clave es fundamental. Este control está en manos de empresas chinas. Sin embargo, forma parte de las políticas del Partido Comunista. El objetivo es ejercer presión sobre los gobiernos latinoamericanos. También busca condicionar decisiones soberanas en América Latina.

Las operaciones de estas compañías están alineadas con intereses específicos. Según el dirigente, responden a la seguridad nacional china. Igualmente, sirven a la política exterior de Beijing.

“No existe tal cosa como una compañía china. Está el Partido Comunista Chino, que controla las actividades de cualquier entidad china que opere en el exterior”, afirmó Scheunemann.

Randy Scheunemann tiene una extensa trayectoria en política exterior estadounidense. Fue asesor de seguridad nacional de los senadores Bob Dole y Trent Lott. También dirigió la Política Exterior de la campaña presidencial de John McCain.

El modelo de expansión de Beijing combina herramientas económicas. Igualmente, utiliza recursos tecnológicos y políticos. Los efectos van mucho más allá del plano estrictamente comercial. Así lo advirtió el vicepresidente del Instituto Republicano Internacional.

“El problema es que no existe la libre empresa en el sentido en el que la entendemos nosotros en Argentina o en Estados Unidos con las entidades chinas que operan en ultramar. Son brazos del gobierno chino dedicados a buscar los intereses de seguridad chinos”, puntualizó.

Scheunemann identificó la infraestructura crítica como objetivo prioritario. Representa uno de los principales blancos del plan chino en la región. Explicó que el control sobre sectores como energía es estratégico. También mencionó el transporte como área vulnerable. Especialmente destacó las telecomunicaciones.

Este control brinda a Beijing capacidades que trascienden lo económico. Pueden transformarse en herramientas de presión política. Además, permiten acceso a información sensible de los países.

El vicepresidente del IRI subrayó el papel de las empresas tecnológicas chinas. Estas proveen redes de comunicación en América Latina. Su presencia genera riesgos significativos para la seguridad regional.

“Si Huawei controla la red de 5G en un país, el Ministerio de Seguridad del Estado de China tiene acceso completo a todo lo que tiene Huawei, porque esencialmente son lo mismo”.

El dirigente también alertó sobre los riesgos de proyectos de conectividad internacional. Los cables submarinos representan una amenaza particular. Explicó que permitir la participación de empresas chinas en estos proyectos implica consecuencias graves.

“Cualquier cosa que uno envíe por ese cable está siendo leída por el gobierno chino, utilizada por la agencia de inteligencia china para sus propios fines, ya sea para reclutar ciudadanos o para chantajearlos”.

En el caso de Chile, existe un proyecto controvertido. Se trata del Chile-China Express de la empresa China Mobile. Busca unir Valparaíso con Hong Kong mediante un cable submarino. La extensión alcanza los 19.873 kilómetros. Sin embargo, está bajo control de entidades sujetas a la ley de inteligencia. Específicamente, responden al Partido Comunista Chino.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó el proyecto como una amenaza. Considera que pone en riesgo la seguridad regional. Mientras tanto, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos advirtió sobre los peligros. La FCC identificó “riesgos sustanciales e inaceptables para la seguridad nacional”.

El gobierno chileno anuló el decreto de concesión inicial. Esta decisión se tomó tras la aparición de antecedentes sobre posibles riesgos. No obstante, el proyecto continúa bajo evaluación oficial.

En entrevista con Infobae, Scheunemann habló sobre el control de Beijing en recursos naturales. Señaló que minerales como el litio son esenciales. Las tierras raras también resultan críticas. Estos recursos son fundamentales para las industrias tecnológicas. Igualmente, son necesarios para el sector energético. Además, la industria de defensa los requiere. Por eso se convierten en objetivos prioritarios para China.

“Cuando los chinos pueden controlar un activo, por ejemplo el procesamiento de tierras raras, lo utilizan para aplicar sus objetivos de política exterior”, explicó.

Como antecedente, recordó que Beijing ha impuesto restricciones comerciales en el pasado. Estas medidas afectaron a Estados Unidos. También perjudicaron a Japón tras desacuerdos políticos.

Según el informe Global Critical Minerals Outlook de la Agencia Internacional de Energía, China domina el mercado. Es el principal refinador de 19 de los 20 minerales estratégicos más importantes. Su cuota de mercado promedio alcanza el 70%.

China domina más del 80% del procesamiento global de tierras raras. También controla más del 60% del litio de grado batería. Estos porcentajes le otorgan un poder extraordinario sobre la industria global.

El “triángulo del litio” concentra más del 58% de las reservas mundiales. Esta región incluye Argentina, Bolivia y Chile. Representa un área de interés estratégico para Beijing.

Un informe bipartidista del Congreso de Estados Unidos denuncia las prácticas chinas. Beijing manipula los precios del litio. Además, subsidia empresas estatales. Igualmente, utiliza su peso económico para condicionar a los países productores.

Scheunemann advirtió sobre los acuerdos comerciales con empresas chinas. Señaló que brindan al Partido Comunista Chino ventajas significativas. Le proporcionan “la munición de hacer valer su voluntad en todo el mundo”.

Frente a este escenario, Scheunemann sostuvo que la defensa debe centrarse en aspectos fundamentales. El fortalecimiento de las instituciones democráticas es prioritario. La transparencia también resulta esencial.

“Lo más importante para contrarrestar al Partido Comunista Chino es la solidaridad democrática”, afirmó.

Subrayó, además, que existen elementos que Beijing teme. “A lo que temen los chinos es a la transparencia y a la rendición de cuentas”. Prefieren acuerdos secretos donde los parlamentos no pueden conocer los términos.

Destacó que los marcos regulatorios son la primera línea de defensa. Permiten frenar la subversión china. Cuando los acuerdos son públicos, pierden atractivo para Beijing.

En conversación con Infobae, Scheunemann abordó el impacto del crimen organizado. Advirtió que cuantos más recursos tienen las organizaciones delictivas transnacionales, más confrontan el poder. Específicamente, desafían la autoridad del Estado.

Explicó que estas estructuras se expanden mediante la corrupción. Ofrecen sobornos a jueces y funcionarios. De esta manera, penetran las instituciones democráticas.

Recordó el caso de Colombia en las décadas de 1980 y 1990. Durante ese período, el país se transformó en un narcoestado. Además, advirtió sobre la capacidad de adaptación de estas organizaciones.

Finalmente, alertó sobre el riesgo de retroceso político en la región. Consideró que el mayor desafío es sostener el avance democrático. Los gobiernos deben comprometerse con el libre mercado. También deben defender los valores democráticos. Es necesario evitar el retorno a modelos estatistas del pasado.

Estos modelos están representados por figuras como Daniel Ortega. También incluyen a Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

“Ese creo es el mayor riesgo: que volvamos a las formas fallidas del pasado, en lugar de avanzar hacia el camino prometedor del futuro”, dijo.

Scheunemann está en Buenos Aires en nombre del Instituto Republicano Internacional. La organización organizó una serie de eventos en la capital argentina. También mantuvo una amplia gama de reuniones bilaterales.

En esas reuniones se hablaron sobre toda una serie de temas. Se discutieron las relaciones entre Estados Unidos y Argentina. Las reformas económicas de libre mercado ocuparon un lugar central. También se abordó cómo resistir los intentos de subversión de dictaduras.

Estas amenazas provienen de China, Rusia o Irán. Los eventos vinculados a ese tema fueron numerosos. También se abordaron los desafíos de seguridad más amplios en la región.

Más allá de esos intentos de subversión, existen otras amenazas. Las organizaciones criminales transnacionales representan un peligro creciente. Las nuevas oportunidades económicas derivadas del auge de los minerales en Argentina también se discutieron. El sector energético presenta perspectivas prometedoras.

Los objetivos y aspiraciones del gobierno del presidente Milei fueron analizados. Asimismo, se destacó la notable mejora en las relaciones entre Estados Unidos y Argentina. La emergente asociación estratégica entre ambos países fue celebrada. También se reconoció el papel de liderazgo que Argentina desempeña en la región.

Respecto a la evaluación estadounidense sobre el crecimiento de los regímenes autoritarios, Scheunemann fue claro. Tiene una enorme prioridad cuando se mira alrededor de la región.

Se observa la amenaza del terrorismo auspiciado por Irán. Este ha atacado a Argentina al menos en dos ocasiones. La presencia de las redes de terroristas de Irán en la zona de la Triple Frontera también preocupa.

Cuando se observa la subversión rusa, parte de ella fue revelada recientemente. En Argentina se descubrieron recursos dedicados a campañas de desinformación. Estas buscaban socavar al gobierno de Milei.

En especial, la amenaza china representa el desafío más complejo. Combina poder económico con capacidades tecnológicas. También incluye objetivos políticos de largo plazo. Por eso requiere una respuesta coordinada entre las democracias de la región.

Antonio Garrastazu, director regional del Instituto Republicano Internacional, participó de los encuentros. Randy Scheunemann, vicepresidente de la institución, lideró las conversaciones. Marcelo Quiroga, director de Programas del IRI, también estuvo presente. Juntos analizaron los desafíos de seguridad y democracia en América Latina.

Los referentes del Instituto Republicano Internacional en la región mantuvieron jornadas de trabajo intensas. Se centraron en temas de seguridad y democracia en América Latina. Las conclusiones apuntan a la necesidad de mayor cooperación regional. También destacan la importancia de fortalecer las instituciones democráticas. La transparencia en los acuerdos comerciales con potencias autoritarias es fundamental. Solo así se podrá preservar la soberanía de los países latinoamericanos.

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