La divisa estadounidense abrió este martes 8 de julio en 3.323 pesos colombianos. Esta cifra representa una caída de 39 pesos frente a la apertura del día anterior. Mientras tanto, la Tasa Representativa del Mercado se ubicó en 3.335 pesos. La Superintendencia Financiera fijó este valor de referencia para las operaciones del día.
La moneda estadounidense continúa una tendencia descendente que inició hace meses. Desde enero de 2025, cuando alcanzó los 4.415 pesos, ha caído más de mil pesos. Esta trayectoria coincide con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Al comparar julio de este año con el mismo mes del año pasado, la desvalorización alcanza 691 pesos.
La semana pasada ocurrió un movimiento inesperado en el mercado financiero colombiano. La Junta del Banco de la República aumentó la tasa de intervención en 75 puntos básicos. La nueva tasa quedó establecida en 12 por ciento. Cuatro codirectores votaron a favor del alza. Dos optaron por un recorte de 50 puntos. Uno defendió mantenerla sin cambios.
El mercado esperaba un ajuste más moderado de solo 50 puntos básicos. Sin embargo, la decisión sorprendió a buena parte de los analistas financieros. Con la tasa del Banco de la República más alta, el diferencial frente a la Reserva Federal se amplía. La inflación en Colombia todavía está lejos de la meta del Emisor de 3 por ciento.
Este diferencial hace más atractivo el peso colombiano para inversionistas internacionales. Quienes buscan rentabilidad prestando en dólares encuentran mejor rendimiento invirtiendo en Colombia. Por eso, el peso ha ganado terreno frente a la divisa estadounidense en las últimas semanas.
El jueves pasado se conoció un dato relevante sobre el empleo estadounidense. El mercado laboral de Estados Unidos registró apenas 57.000 nóminas nuevas en junio. Esta cifra quedó muy por debajo de las 115.000 que esperaba el mercado. Tras la publicación de este dato, el dólar se debilitó frente a casi todas las monedas. No solo el peso colombiano se fortaleció, sino también otras divisas globales.
Existe además un tercer factor que explica el comportamiento del tipo de cambio. Diego Franco es jefe de Inversiones de Franco Capital Asset Management. Él señala que tras la elección presidencial han llegado capitales atraídos por un gobierno promercado. La reactivación de sectores como el minero energético también ha influido positivamente.
El ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, ha enviado señales tranquilizadoras al mercado. Su respaldo a la autonomía del Banco de la República justo cuando subió las tasas generó confianza. Estos mensajes políticos han contribuido a la apreciación del peso en las últimas semanas.
Colombia ha emitido deuda interna a un ritmo histórico durante los últimos meses. Según un informe de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, Hacienda ya había usado el 78 por ciento del cupo de TES autorizado para 2026. De los 85,3 billones de pesos aprobados, quedaban 19 billones disponibles para el segundo semestre.
El informe del Banco de Bogotá advierte sobre la velocidad de colocación de deuda. Si el ritmo se mantiene, a mediados de agosto se completaría el total del cupo. Este acelerado ritmo de emisión de TES ayuda a la apreciación del peso colombiano. Las tasas altas en TES atraen capital extranjero buscando mejores rendimientos.
Diego Franco señala que los bonos TES han tenido un buen rendimiento esta semana. Este comportamiento positivo refuerza el atractivo de los instrumentos de deuda colombiana. Sin embargo, el Banco de Bogotá calcula necesidades adicionales de financiación de poco más de 30 billones de pesos. Esta cifra supera lo que queda disponible en el cupo autorizado para este año.
El gobierno que se posesiona el 7 de agosto tendrá un corto margen de emisión. Abelardo de la Espriella enfrentará este desafío fiscal desde sus primeros días en el poder. La gestión de la deuda será uno de los temas prioritarios de la nueva administración.
Entre 2025 y 2026, el país recompró deuda externa por 17.702 millones de dólares. Al mismo tiempo, emitió apenas 15.845 millones de dólares en nuevos bonos. La diferencia de 1.857 millones de dólares quedó como cupo liberado. Esta es la llamada estrategia de pesificación de la deuda que ha seguido el gobierno.
La pesificación consiste en cambiar pasivos en dólares por pasivos en pesos. El objetivo es reducir la exposición del país a la volatilidad del tipo de cambio. Esta estrategia tiene efectos directos sobre el precio del dólar en el mercado local.
Si el gobierno decide usar ese margen liberado y emite deuda externa, entran dólares al país. Cuando esos dólares se convierten a pesos para gastarlos internamente, se suman a la oferta disponible. Más oferta de dólares empuja el precio hacia abajo. Este es el mismo efecto que tienen las remesas de colombianos en el exterior.
Esta semana llega con un dato que puede mover el precio del dólar significativamente. El DANE publica la inflación de junio próximamente. Se espera que se ubique algo por encima del 6 por ciento anual. Este dato es crucial para las decisiones futuras del Banco de la República.
Si el dato confirma esa expectativa, refuerza el argumento usado para subir la tasa. Con eso, el diferencial frente a la Reserva Federal se mantiene ancho. Esto le sigue dando oxígeno al peso colombiano en el corto plazo. Los inversionistas seguirán encontrando atractivo colocar recursos en Colombia.
Si el costo de vida sorprende a la baja, el efecto es el contrario. Empezaría a tomar fuerza la idea de que el ciclo de alzas está cerca de su techo. El peso perdería parte del atractivo que le da hoy la tasa alta. El dólar tendría entonces más espacio para rebotar en las próximas semanas.
En el frente externo, la Reserva Federal de Estados Unidos se reúne el 28 y 29 de julio. En esa reunión decidirá sobre las tasas de interés estadounidenses. El mercado ya descuenta buena parte de sus próximas señales tras el dato flojo de empleo. Si la Fed confirma que se acerca un recorte de tasas, el dólar seguiría perdiendo terreno.
Si la Fed sale más cauta de lo esperado, parte de esta calma se revierte. Los inversionistas ajustarían sus posiciones en consecuencia. Por eso, todas las miradas están puestas en las señales que envíe la entidad monetaria estadounidense.
El petróleo, aunque tiene un peso menor que antes, sigue influyendo en el mercado cambiario. A la fecha, el crudo Brent se mueve entre 70 y 75 dólares por barril. El Estrecho de Ormuz se está normalizando tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Para Colombia esto significa menos dólares por exportaciones petroleras.
Sin embargo, también implica menos presión sobre la inflación de bienes importados. Este equilibrio es importante para la estabilidad macroeconómica del país. Los precios de la energía afectan múltiples sectores de la economía colombiana.
Esta semana también arranca oficialmente el empalme entre el gobierno saliente y el entrante. Abelardo de la Espriella encabeza este proceso de transición gubernamental. El 7 de julio se instalan las comisiones sectoriales que revisarán el estado real de las cuentas públicas. Estas comisiones trabajarán sector por sector durante las próximas semanas.
Si bien esto no capta directamente la atención del mercado cambiario, las noticias que surjan podrían ser importantes. Estas noticias podrían alimentar o debilitar la narrativa de confianza económica. Esta confianza le ha dado fortaleza al peso colombiano tras las elecciones presidenciales.
Un empalme sin sobresaltos podría reforzar la idea de que el cambio de gobierno no traerá sorpresas fiscales. Los inversionistas valoran la estabilidad y la previsibilidad en las políticas públicas. Mientras tanto, un empalme más accidentado podría empezar a poner en duda esa calma. Los mercados financieros reaccionan rápidamente a cualquier señal de incertidumbre política.
Para las próximas semanas, las expectativas no indican un dólar más caro que el actual. Diego Franco, de Franco Capital Asset Management, ve a la moneda estadounidense estabilizándose entre 3.300 y 3.320 pesos. Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, maneja un rango de 3.320 a 3.420 pesos.
Londoño Tapia considera que hay espacio para un rebote hasta 3.450 o incluso 3.500 pesos. Esto ocurriría si el peso se reacopla con sus pares regionales. Varios analistas ya anticipan este movimiento de corrección en las próximas semanas.
Juan David Ballén es director de Economía y Mercado de Aval Asset Management. Él condiciona el escenario a decisiones políticas concretas del nuevo gobierno. Una eventual reactivación de la exploración y explotación de hidrocarburos sería positiva. También lo sería una reducción en la carga tributaria empresarial.
Estas medidas contribuirían a recuperar la confianza de los inversionistas, según Ballén. También favorecerían el retorno de la inversión extranjera directa al país. De materializarse este escenario, el dólar podría mantenerse débil durante el segundo semestre. La inversión extranjera directa es crucial para el equilibrio de la balanza de pagos.
La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo ofrece una perspectiva de más largo plazo. En su edición de junio, muestra que el mercado espera un dólar en 3.650 pesos para diciembre. Esta proyección es más de 300 pesos por encima de donde cotiza hoy. La diferencia sugiere que los analistas esperan una corrección al alza en los próximos meses.