La criminalidad en Cuba alcanza niveles históricos mientras el régimen prioriza la represión política
Un incremento alarmante en los índices delictivos sacude a Cuba durante el primer semestre de 2025. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) documentó 1,319 delitos, la cifra más alta registrada.
Esta estadística representa un aumento del 378% en comparación con los dos años anteriores. Por consiguiente, contradice las declaraciones oficiales del régimen sobre una supuesta disminución del crimen.
El primer ministro Manuel Marrero Cruz afirmó recientemente que “la tendencia es a la baja”. Sin embargo, los datos independientes revelan una realidad muy distinta y preocupante para la población.
La metodología del OCAC se basa en la verificación rigurosa de denuncias a través de múltiples fuentes. No obstante, el observatorio advierte que estas cifras solo muestran una parte del problema debido a la opacidad oficial.
Durante los primeros seis meses del año se reportaron en promedio más de siete delitos diarios. Marzo registró el pico más alto con 276 incidentes, seguido por abril con 254 casos.
El robo encabeza la lista de delitos con 721 casos documentados. Le siguen 63 asesinatos, 61 asaltos, 38 agresiones y 198 incidentes relacionados con drogas.
Por primera vez, el tráfico de estupefacientes aparece como categoría independiente debido a su creciente presencia. Además, preocupa el aumento en el uso de armas de fuego en diversos crímenes.
La distribución geográfica muestra que La Habana concentra el mayor número de asesinatos con 14 casos. Santiago de Cuba registró 8 homicidios, mientras Camagüey y Ciego de Ávila contabilizaron 7 cada una.
El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) señaló que 16 de las 24 mujeres asesinadas fueron víctimas de feminicidio. En seis homicidios se utilizaron armas de fuego.
Los robos afectaron principalmente a las provincias de Matanzas, Las Tunas y Santiago de Cuba. Del total, 193 casos involucraron hurto de ganado, evidenciando el impacto de la crisis alimentaria.
El perfil de los delincuentes muestra que 1,588 personas participaron en actividades criminales. De ellas, 1,435 eran hombres y 57 mujeres. La mayoría actuó individualmente en 821 casos.
Las víctimas incluyeron 146 hombres, 106 mujeres, 24 menores y 26 ancianos. Los delitos afectaron tanto propiedad privada como estatal, con énfasis en el robo de ganado.
El OCAC atribuye este deterioro a factores socioeconómicos y al enfoque del Ministerio del Interior (MININT). Esta institución prioriza la represión política sobre la seguridad ciudadana.
La reciente filtración de cuentas millonarias de GAESA en paraísos fiscales evidencia cómo la élite preserva sus privilegios. Mientras tanto, descuida las necesidades básicas de la población.
La ciudadanía cubana enfrenta actualmente una doble amenaza. Por un lado, la creciente inseguridad causada por la delincuencia común. Por otro, la constante presión del aparato represivo estatal.
El panorama criminal muestra una preocupante diversificación y sofisticación. El surgimiento del narcotráfico como problema significativo y el incremento de delitos con armas de fuego son especialmente alarmantes.
Esta situación desmiente la narrativa oficial sobre mejoras en la seguridad pública. Los datos independientes revelan una crisis de seguridad sin precedentes que afecta a todos los sectores sociales.