En Colombia, la cédula de ciudadanía es un documento esencial para la identificación de los ciudadanos. A lo largo de los años, ha evolucionado en diferentes formatos, cada uno con sus características y funciones específicas. Desde 1952, la Registraduría Nacional del Estado Civil ha emitido cuatro tipos de cédulas: la blanca laminada, la café plastificada, la amarilla con hologramas y, más recientemente, la cédula digital. Esta evolución refleja no solo avances tecnológicos, sino también la necesidad de adaptarse a un mundo cada vez más digitalizado.
La cédula amarilla con hologramas, vigente desde el año 2000, es un documento físico de policarbonato. Sus medidas de seguridad incluyen tinta ópticamente variable y hologramas, pero carece de un chip. Por otro lado, la cédula digital, disponible desde diciembre de 2020, incorpora un chip con información biométrica y datos personales encriptados. Esta característica le confiere un nivel de seguridad superior, protegiendo mejor la identidad de los ciudadanos.
Una de las preguntas más comunes entre los colombianos es si es posible tener ambos tipos de cédula al mismo tiempo. La respuesta es afirmativa. Tanto la cédula amarilla como la digital están vigentes y contienen la misma información. No es obligatorio portar la cédula amarilla si se tiene la digital, pero no hay impedimento para tener ambas.
Las diferencias entre estos dos formatos van más allá de su apariencia física. La cédula digital ofrece funciones avanzadas que la amarilla no puede proporcionar. Permite la autenticación digital para acceder a servicios en línea del gobierno y entidades privadas. Además, facilita viajar a ciertos países sin necesidad de pasaporte. En contraste, la cédula amarilla solo sirve como identificación física y no permite acceso a servicios digitales.
La portabilidad es otro aspecto donde la cédula digital destaca. Gracias a la aplicación Cédula Digital Colombia, los ciudadanos pueden llevar su identificación en el celular, lo que resulta práctico y reduce el riesgo de pérdida o robo del documento físico. La cédula amarilla, en cambio, debe portarse siempre en físico, lo que puede ser menos conveniente en situaciones cotidianas.
El costo es un factor a considerar al elegir entre estos documentos. La cédula amarilla se expide gratuitamente por primera vez, aunque su duplicación tiene un costo. La cédula digital, por su parte, requiere un pago inicial y un agendamiento para la captura de datos biométricos en las sedes de la Registraduría. Este proceso puede ser visto como una inversión en seguridad y funcionalidad.