Una encuesta reciente reveló un panorama que preocupa en la ciudad más grande de Estados Unidos. Casi un millón de neoyorquinos estarían listos para empacar sus cosas. Abandonarían la ciudad si el socialista demócrata Zohran Mamdani gana la alcaldía.
Los resultados fueron publicados por Daily Mail a partir de un sondeo exclusivo de JL Partners. Describieron un escenario de “aniquilación demográfica histórica”. El posible impacto económico sería de enormes dimensiones.
Según el estudio, el 9% de los residentes de Nueva York aseguran que “definitivamente” se irían. Esto representa unos 765.000 ciudadanos si Mamdani llega al poder. Otros 2,1 millones —un 25%— “considerarían hacerlo”.
En conjunto, la ciudad podría perder una cantidad de habitantes equivalente a la población total de Washington D.C. También sería comparable con Las Vegas.
“Si un número siquiera cercano al que refleja la encuesta decide marcharse, la economía local se desplomaría, y el efecto arrastraría a todo el país”, señala el informe.
Las respuestas reflejan un nivel de polarización inédito. Los votantes contrarios a Mamdani usaron palabras como “desastre”, “infierno”, “caos” y “agujero de mierda”. Así describieron cómo imaginan la ciudad tras cuatro años de su gestión.
En cambio, sus seguidores hablan de un futuro diferente. Mencionan una ciudad “más asequible”, “esperanzador” y “mejorado”.
La principal alarma está puesta en el posible éxodo de los sectores de mayores ingresos. El estudio indica que el 7% de quienes ganan más de 250.000 dólares al año ya planean irse.
Ese grupo representa apenas el 1% de la población. Sin embargo, aporta cerca de la mitad de los impuestos sobre la renta de la ciudad.
“Si se van, las finanzas municipales colapsarían, y los fondos para las políticas de Mamdani simplemente no alcanzarían”, advirtió Daily Mail.
James Johnson es encuestador de JL Partners. Dijo al medio británico: “Quién sabe si podemos creer a todos cuando lo dicen, pero la perspectiva de Mamdani es tan aterradora para algunos que están considerando abandonar la Gran Manzana”.
Los más propensos a irse serían los residentes mayores. También los habitantes de Staten Island y los votantes blancos.
El agente inmobiliario neoyorquino Jay Batra aseguró que ya se perciben movimientos en el mercado. “A esta gente no le entusiasma la posibilidad de que Mamdani gane. No quieren oír hablar de congelación de alquileres ni de impuestos más altos. Hace dos semanas, tenía compradores de propiedades de entre tres y cinco millones de dólares que directamente cancelaron sus operaciones”, afirmó.
Los destinos más elegidos serían los estados del sur. Carolina del Norte, Carolina del Sur o Florida encabezan la lista. Allí los impuestos son considerablemente más bajos.
Desde Boca Ratón, el alcalde republicano Scott Singer confirmó que varias empresas ya están planificando su mudanza.
“Estamos recibiendo llamados de líderes empresariales que buscan anticiparse a los cambios. Hay entusiasmo por venir a un entorno más seguro y con menos carga fiscal”, dijo al Daily Mail.
Singer comparó la situación con crisis pasadas. “Nueva York está a punto de repetir las lecciones de las décadas de 1970 y 1980, cuando la alta criminalidad y la mala economía vaciaron la ciudad. Muchos han olvidado esa historia”.
Pese a las críticas, las encuestas lo muestran a Mamdani como favorito. Las elecciones se celebran el 4 de noviembre. El estudio le otorga 45% de intención de voto.
Andrew Cuomo se presenta como independiente. Obtiene el 31% en las mediciones. El republicano Curtis Sliwa alcanza el 22%.
Solo el 59% de los consultados dijo que “definitivamente se quedaría” bajo una gestión de Mamdani. El resto planea o al menos evalúa irse.
El asambleísta de 34 años propone un programa de corte progresista. Plantea eliminar las tarifas de los colectivos urbanos. También congelar los alquileres.
Su plan incluye abrir supermercados municipales. Además, ofrecer guarderías gratuitas para niños de hasta cinco años. Este programa costaría cerca de 8.000 millones de dólares anuales.
Su propuesta fiscal incluye aumentar el impuesto a quienes ganan más de un millón de dólares. También elevar la carga sobre las empresas del 7,25% al 11,5%.
Sus detractores advierten que ese esquema podría desatar una fuga de capitales. Las empresas podrían mudarse hacia estados con impuestos más bajos. Texas o Florida serían los principales beneficiarios.
El exgobernador Andrew Cuomo fue tajante. “Las políticas de Mamdani exacerbarían la huida de neoyorquinos de altos ingresos. Tenemos que detener el éxodo”.
El sondeo fue realizado entre el 23 y el 26 de octubre. Consultó a 500 votantes registrados. El margen de error es del 4,4%.
También refleja la división interna del electorado demócrata. El 33% cree que aumentará la delincuencia. El 29% espera una caída en la actividad empresarial.
Además, el 25% teme un mayor riesgo de terrorismo. La mayoría —el 47%— piensa que la inseguridad crecerá.
El 45% prevé un aumento de las manifestaciones antisemitas. Solo un punto favorable aparece en el horizonte para Mamdani.
El 39% de los consultados cree que la vivienda se volverá más accesible. Este es prácticamente el único aspecto positivo que los encuestados identifican.
Zohran Mamdani, candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, pronunció un discurso recientemente. Fue en la sede de la Red Nacional de Acción el último fin de semana antes de las elecciones.
El evento se realizó el 1 de noviembre de 2025. También participó en una campaña en el barrio Upper East Side de Manhattan. Esto ocurrió durante la votación anticipada el 27 de octubre.
Simpatizantes del candidato asistieron a un acto de campaña en el distrito de Queens. Fue el último fin de semana antes de las elecciones.
El debate entre los candidatos a alcalde de Nueva York se realizó el 16 de octubre. Participaron el independiente Andrew Cuomo, el republicano Curtis Sliwa y el demócrata Zohran Mamdani.
La situación genera preocupación entre empresarios, votantes y analistas. Temen una crisis de seguridad e impuestos que reactive viejos fantasmas de la ciudad.
El mercado inmobiliario ya muestra señales de nerviosismo. Operaciones millonarias han sido canceladas en las últimas semanas. Los agentes reportan consultas constantes sobre mudanzas a otros estados.
La historia de Nueva York incluye períodos de declive demográfico y económico. Las décadas de 1970 y 1980 fueron particularmente difíciles. La alta criminalidad y la mala gestión fiscal provocaron un éxodo masivo.
Muchos neoyorquinos que vivieron esa época recuerdan las calles peligrosas. También la falta de servicios básicos y la bancarrota municipal. La ciudad tardó décadas en recuperarse completamente.
Ahora, algunos analistas ven paralelos preocupantes con aquellos tiempos. Las propuestas de Mamdani generan temores similares entre ciertos sectores. Especialmente entre quienes contribuyen más al presupuesto municipal.
Los partidarios de Mamdani argumentan que la ciudad necesita cambios profundos. Señalan que la desigualdad ha alcanzado niveles insostenibles. También que miles de familias luchan por pagar alquileres cada vez más altos.
Para ellos, las medidas propuestas son necesarias y justas. Consideran que quienes más tienen deben contribuir más. Además, creen que la inversión en servicios públicos beneficiará a toda la ciudad.
El contraste entre ambas visiones no podría ser más marcado. Por un lado, quienes ven en Mamdani una amenaza existencial para la ciudad. Por otro, quienes lo consideran la única esperanza de cambio real.
La encuesta que encendió la alarma muestra números contundentes. La posibilidad de perder casi un millón de habitantes en poco tiempo es alarmante. Ninguna ciudad moderna podría absorber tal impacto sin consecuencias graves.
Los efectos en cadena serían múltiples. Menos residentes significan menos consumo en comercios locales. También menos demanda de servicios y menor actividad económica general.
La base impositiva se reduciría drásticamente. Esto obligaría a recortes en servicios o a aumentos de impuestos aún mayores. Ambas opciones podrían acelerar la espiral descendente.
El sector inmobiliario enfrentaría una crisis sin precedentes. Miles de propiedades podrían quedar vacías. Los valores se desplomarían, afectando a propietarios y al presupuesto municipal.
Las empresas que dependen del mercado local sufrirían pérdidas importantes. Muchas podrían verse obligadas a cerrar o mudarse. Esto generaría desempleo y más presión sobre los servicios sociales.
Florida y Texas aparecen como los principales beneficiarios potenciales de este éxodo. Ambos estados han competido agresivamente por atraer empresas y residentes de alta renta. Sus políticas fiscales favorables son un imán poderoso.
El alcalde de Boca Ratón no oculta su satisfacción ante las perspectivas. Su ciudad podría recibir una oleada de nuevos residentes acomodados. También empresas buscando condiciones más favorables para operar.
Esta competencia entre estados refleja tensiones más amplias en Estados Unidos. El modelo de altos impuestos y servicios robustos enfrenta al de baja tributación y menor intervención estatal.
Nueva York ha representado tradicionalmente el primer modelo. Su extensa red de servicios públicos requiere financiamiento considerable. Esto se traduce en una carga fiscal significativa para residentes y empresas.
Los defensores de este sistema argumentan que genera una sociedad más equitativa. También que proporciona oportunidades para todos, independientemente de su origen. Además, sostienen que la inversión pública impulsa el crecimiento a largo plazo.
Los críticos señalan que la alta tributación ahuyenta la inversión privada. También que genera ineficiencias y burocracia excesiva. Además, argumentan que penaliza el éxito y desalienta el emprendimiento.
Las elecciones del 4 de noviembre podrían definir el futuro de Nueva York para las próximas décadas. La ciudad enfrenta una encrucijada histórica entre dos visiones radicalmente diferentes.
Si Mamdani gana e implementa su programa, la ciudad experimentará cambios profundos. Sus partidarios esperan una transformación positiva hacia mayor equidad. Sus detractores temen un colapso económico y demográfico.
Si pierde, la ciudad continuará por un camino más moderado. Esto podría decepcionar a quienes esperan cambios significativos. Pero tranquilizaría a quienes temen las propuestas más radicales.
La división del electorado demócrata es particularmente significativa. Tradicionalmente, Nueva York ha sido un bastión demócrata sólido. Ahora, dentro del propio partido hay profundas diferencias sobre el rumbo a seguir.
Andrew Cuomo representa la opción más centrista dentro de la coalición progresista. Su experiencia como gobernador le da credibilidad entre votantes moderados. También mantiene apoyo entre sectores empresariales y sindicales tradicionales.
Curtis Sliwa, el candidato republicano, enfrenta una batalla cuesta arriba. Nueva York no elige un alcalde republicano desde hace décadas. Sin embargo, la polarización actual podría crear oportunidades inesperadas.
La participación electoral será crucial para determinar el resultado. Los votantes más motivados tienden a acudir a las urnas. Esto podría favorecer a Mamdani si moviliza efectivamente a su base progresista.
Por otro lado, el temor al cambio radical podría impulsar la participación de votantes moderados. Estos podrían unirse detrás de Cuomo para bloquear a Mamdani. También podrían sorpresivamente apoyar a Sliwa como voto de protesta.
Las próximas horas serán decisivas para el futuro de la ciudad más grande de Estados Unidos. Millones de neoyorquinos tomarán una decisión que repercutirá por generaciones. El resultado resonará mucho más allá de los límites de la Gran Manzana.