Cada domingo, la bahía de Cartagena recibe al Serenade of the Seas, un gigante marino que marca el regreso histórico de la ciudad como puerto de embarque internacional.
El capitán Carlos Díaz, al mando de esta imponente nave, tiene una conexión especial con Cartagena desde su infancia. En sus calles aprendió a andar en bicicleta mientras estudiaba en el barrio Crespo.
Este crucero de la clase Radiance, perteneciente a Royal Caribbean, puede transportar 2.148 pasajeros y 859 tripulantes. Sus 293 metros de eslora y 13 cubiertas ofrecen una experiencia única de navegación.
La historia de los cruceros es relativamente joven comparada con la tradición marítima. En 1821, el rey Carlos XIV de Suecia inauguró el primer barco dedicado exclusivamente a cruceros turísticos.
Posteriormente, en 1837, surgió P&O Cruises, considerada la línea de cruceros más antigua del mundo. Sus fundadores, Brodhie McGhie Wilcox y Arthur Anderson, iniciaron los primeros viajes turísticos hacia Atenas, Gibraltar y Malta en 1844.
Cartagena comenzó su historia con el turismo marítimo en 1909, cuando los primeros vapores internacionales arribaron tímidamente a sus costas. Entre 1935 y 1940, la ciudad recibió 89.433 turistas en 641 vapores.
Actualmente, el Serenade of the Seas realizará operaciones desde Cartagena hasta abril de 2027, incluyendo 75 embarques. Este hito representa el retorno de la ciudad como puerto de inicio para cruceros internacionales.
María Emilia Bonilla, coordinadora de la Terminal de Cruceros, destaca que este logro genera nuevas oportunidades económicas. La ciudad recibe más del 95% de los cruceros que llegan a Colombia.
Para la temporada 2025-2026, se proyectan 180 recaladas con 36 líneas navieras diferentes visitando la ciudad. Los números son impresionantes: más de 412 mil visitantes en la temporada 2024-2025.
El capitán Díaz, formado en la Escuela Náutica de Panamá, comenzó su carrera en 2001 en buques de carga. En 2005 se unió a Royal Caribbean, ascendiendo hasta convertirse en capitán.
A bordo del Serenade of the Seas, Díaz lidera una tripulación multicultural de 62 nacionalidades diferentes. “Somos una ciudad flotante de más de 3.000 personas”, explica con orgullo.
El impacto económico es significativo: cada crucerista gasta en promedio 122 dólares, mientras que los tripulantes desembolsan 71 dólares. En la temporada 2024-2025, esto generó más de 44 millones de dólares en ingresos directos.
La Terminal de Cruceros ha modernizado sus instalaciones para ofrecer una mejor experiencia. Los pasajeros pueden entregar su equipaje en un área especialmente acondicionada antes de embarcar.
El regreso semanal del Serenade of the Seas simboliza más que una simple ruta marítima: representa la consolidación de Cartagena como destino turístico internacional y su renovada importancia en la industria de cruceros del Caribe.