Ramón Jesurun continuará liderando el fútbol colombiano. Así lo decidió la Asamblea General Ordinaria de la Dimayor. La reunión se llevó a cabo el 19 de marzo de 2026 en Bogotá. El dirigente fue ratificado como presidente de la FCF. Su nuevo periodo se extenderá hasta 2030.
Durante la jornada también se presentó el balance de gestión. El informe abarcó el ciclo 2022-2026. Este representa el tercer mandato de Jesurun. La Federación Colombiana de Fútbol es una de las principales instituciones deportivas del país.
La asamblea definió además la conformación del Comité Ejecutivo. Carlos Mario Zuluaga Pérez y Álvaro González actuarán como vicepresidentes. Por parte de la Dimayor fueron designados Alejandro Arteta y Óscar Astudillo. Ambos asumirán funciones en agosto. Juan Fernando Mejía y Jaime Ordóñez representarán a Difútbol. Esta estructura busca articular el desarrollo del fútbol profesional y aficionado.
Los delegados aprobaron unánimemente el informe de gestión de 2025. También respaldaron los estados financieros presentados por Zuluaga. Según el comunicado oficial, los resultados reflejan un fortalecimiento económico sostenido. La administración ha sido eficiente en el manejo de recursos. Esto respalda la continuidad del modelo dirigencial actual.
La Federación publicó su informe del periodo 2022-2025. El documento recoge avances deportivos, institucionales y financieros. También detalla mejoras en infraestructura. Jesurun describió el cuatrienio como “una actividad sólida desde todo punto de vista”. Destacó la consolidación de la gestión deportiva. Mencionó resultados contundentes en todas las categorías.
En el ámbito deportivo, las selecciones nacionales mostraron una consolidación de resultados. Sin embargo, persiste la ausencia de títulos. El propio Jesurun ha reconocido esta deuda pendiente. La selección masculina de mayores disputó 42 partidos entre 2022 y 2025. El equipo dirigido por Néstor Lorenzo logró 26 victorias. Registró 11 empates y solo cinco derrotas.
El conjunto nacional mantuvo una racha invicta de 25 encuentros. Alcanzó el subcampeonato de la Copa América 2024. Además, aseguró su clasificación al Mundial de 2026. Estos objetivos marcaron el ciclo reciente. Los resultados representan un avance significativo en el rendimiento del equipo.
El fútbol femenino vivió uno de sus ciclos más sólidos. La selección mayor fue subcampeona de la Copa América Femenina 2025. El equipo tuvo una campaña destacada durante el torneo. Las categorías juveniles consolidaron hitos históricos. La Sub-17 fue subcampeona mundial en India 2022. La Sub-20 clasificó a su Mundial. Múltiples medallas en torneos regionales confirman una estructura competitiva en expansión.
Las divisiones juveniles masculinas fortalecieron sus procesos formativos. La selección Sub-20 alcanzó el podio mundial. Obtuvo la medalla de bronce en Chile 2025. La Sub-17 logró el subcampeonato sudamericano. También participó en el Mundial de la categoría. Estos resultados responden a una planificación sistemática. La preparación incluye microciclos y amistosos internacionales. También contempla participación constante en torneos de alto nivel.
El informe resalta el crecimiento en modalidades como futsal y fútbol playa. Se organizaron torneos nacionales de estas disciplinas. La Liga BetPlay Futsal 2025 reunió 32 equipos. Este campeonato consolidó el desarrollo competitivo en esta modalidad. Paralelamente, se fortaleció el componente arbitral. Se implementaron programas de formación avalados por FIFA. Se buscó mayor profesionalización en distintas categorías. No obstante, este aspecto continúa siendo muy criticado en la opinión pública.
Colombia demostró capacidad organizativa para albergar eventos internacionales. Entre 2022 y 2025, el país fue sede de torneos de alto nivel. La Copa América Femenina 2022 se realizó en territorio nacional. El Sudamericano Sub-20 de 2023 también se disputó en Colombia. El Mundial Femenino Sub-20 de 2024 fue otro evento destacado. Los Sudamericanos Sub-17 de 2025 completaron este ciclo. Todos mantuvieron altos estándares logísticos y de asistencia. Algunos registraron récords históricos en aforo.
En el plano comercial, la Federación reportó una expansión significativa. Se sumaron nuevos patrocinadores al portafolio de la entidad. Assist Card, Interrapidísimo, Smart Fit y Kalley se unieron como aliados. Se implementaron nuevas líneas de negocio. El Hospitality en el Metropolitano de Barranquilla representa una de estas iniciativas. También se destacó la incursión en eSports. Colombia clasificó por primera vez a un Mundial en categoría mobile.
La dimensión institucional incluyó campañas de inclusión y respeto. Se desarrollaron iniciativas contra la discriminación en los estadios. Se establecieron alianzas internacionales para fortalecer estos valores. A nivel técnico, se fortalecieron los equipos de trabajo. Se incorporaron especialistas en nutrición deportiva. También se sumaron expertos en análisis de video. Se crearon bases de datos de jugadores. Estas medidas modernizan la gestión deportiva de la entidad.
En infraestructura, el periodo dejó avances concretos. Se modernizaron las sedes de Barranquilla y Bogotá. Se inauguró el centro de alojamiento para alto rendimiento. Se construyó un nuevo hotel en la sede barranquillera. Además, se proyecta el cambio total del césped sintético en Bogotá. Esta intervención está programada para 2026. Forma parte de un plan de mejora continua.
Desde lo financiero, el balance es uno de los pilares de la gestión. La FCF reportó ingresos operacionales por 180.947 millones de pesos. Esta cifra corresponde al periodo 2024-2025. La utilidad bruta alcanzó 128.217 millones de pesos en 2025. Estos números reflejan estabilidad y crecimiento sostenido. La planeación está orientada a la sostenibilidad institucional.
De cara a 2026, la hoja de ruta está claramente definida. El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá marca el principal objetivo. La Federación busca consolidar ingresos provenientes de derechos de televisión. El patrocinio representa otra fuente importante de recursos. Los amistosos internacionales generan ingresos adicionales. Los programas de desarrollo como FIFA Forward y CONMEBOL Evolución también contribuyen. La entidad apunta a capitalizar este contexto. El objetivo es seguir fortaleciendo su estructura organizacional.
La reelección de Ramón Jesurun se da en medio de un contexto particular. Los resultados deportivos muestran una tendencia positiva. La estabilidad financiera respalda la gestión administrativa. La expansión institucional evidencia crecimiento en múltiples frentes. La continuidad de su gestión apuesta por consolidar lo construido. El último ciclo representa la base para proyectar al fútbol colombiano. El Mundial 2026 se perfila como el principal horizonte. Nuevos desafíos esperan al fútbol nacional en los próximos años.
El balance presentado incluye múltiples dimensiones del trabajo federativo. Los logros deportivos se combinan con avances institucionales. La gestión financiera muestra solidez en sus indicadores. Las mejoras en infraestructura son tangibles y medibles. Sin embargo, la ausencia de títulos sigue siendo el tema pendiente. Esta situación genera críticas constantes en la opinión pública. El debate sobre la efectividad de la dirigencia continúa vigente.
La estructura del nuevo Comité Ejecutivo busca representatividad. Incluye voces tanto del fútbol profesional como del aficionado. La articulación entre diferentes instancias será clave. El desarrollo integral del fútbol colombiano depende de esta coordinación. Los próximos años pondrán a prueba esta estructura organizativa.
Los programas de formación en categorías menores muestran resultados prometedores. La inversión en talento juvenil comienza a rendir frutos. Las medallas y clasificaciones mundialistas lo confirman. Este trabajo de base será fundamental para el futuro. La continuidad de estos procesos resulta esencial.
El fútbol femenino experimenta un momento de crecimiento notable. Los resultados en todas las categorías así lo demuestran. La inversión y atención a esta rama del deporte ha aumentado. Los logros internacionales validan esta apuesta estratégica. El desafío será mantener y ampliar este impulso.
La capacidad de Colombia para organizar eventos internacionales quedó demostrada. Los torneos realizados cumplieron con estándares de clase mundial. Esta experiencia posiciona al país como sede confiable. Podría abrir puertas para futuros eventos de mayor envergadura. La infraestructura y logística desarrolladas representan un activo valioso.
El aspecto comercial muestra dinamismo y diversificación. La llegada de nuevos patrocinadores amplía la base de ingresos. Las nuevas líneas de negocio exploran oportunidades innovadoras. La incursión en eSports representa una apuesta por el futuro. Estas estrategias buscan asegurar la sostenibilidad financiera a largo plazo.
Las mejoras en infraestructura física son visibles y funcionales. Las sedes modernizadas ofrecen mejores condiciones para los deportistas. El centro de alto rendimiento responde a estándares internacionales. Estas inversiones representan un compromiso con la excelencia deportiva. También proyectan una imagen de profesionalismo institucional.
Los números financieros respaldan la narrativa de gestión exitosa. Los ingresos operacionales muestran tendencia creciente. La utilidad bruta indica manejo eficiente de recursos. Estos indicadores proporcionan tranquilidad sobre la salud financiera de la entidad. Permiten planificar inversiones futuras con mayor certeza.
El Mundial 2026 representa una oportunidad histórica para Colombia. La selección masculina buscará superar actuaciones previas. Las expectativas del público colombiano son altas. La presión sobre jugadores y cuerpo técnico será considerable. Los resultados en este torneo definirán en gran medida la percepción sobre esta gestión.
La profesionalización del arbitraje continúa siendo un tema sensible. A pesar de los esfuerzos formativos, las críticas persisten. Los errores arbitrales generan controversia constante en el torneo local. Este aspecto requiere atención continua y mejoras sustanciales. La credibilidad del sistema competitivo depende en parte de esto.
Las campañas contra la discriminación responden a necesidades reales. Los estadios colombianos han sido escenario de incidentes lamentables. Las iniciativas de inclusión buscan cambiar esta cultura. El respeto y la convivencia deben ser valores centrales. Este trabajo cultural requiere persistencia y compromiso a largo plazo.
La modernización técnica con especialistas en diversas áreas marca un cambio. La nutrición deportiva profesional optimiza el rendimiento de los jugadores. El análisis de video proporciona información valiosa para la táctica. Las bases de datos de jugadores facilitan la detección de talento. Estas herramientas sitúan al fútbol colombiano en parámetros contemporáneos.