Barranquilla enfrenta una crisis térmica sin precedentes que está cambiando la forma en que sus habitantes se desplazan por la ciudad. Los termómetros marcan temperaturas de hasta 34 grados Celsius, mientras la sensación térmica alcanza niveles alarmantes de 50 grados.
Ante esta situación crítica, un equipo de investigadores de la Universidad Simón Bolívar ha desarrollado una innovadora solución tecnológica. El proyecto busca identificar las rutas peatonales más frescas en el tradicional barrio El Prado, considerando el impacto del calor extremo en la salud.
“La exposición prolongada a altas temperaturas aumenta el riesgo de alteraciones cardiovasculares, respiratorias y mentales”, advierte el profesor Hernando Bolívar Anillo del centro Adaptia. Los peatones y ciclistas son especialmente vulnerables a estos riesgos mientras se desplazan por la ciudad.
La investigación, publicada en la revista Sustainability, revela un panorama preocupante para esta urbe de 1.2 millones de habitantes. La combinación de humedad elevada y escasa cobertura arbórea en ciertos sectores intensifica la sensación de calor para quienes caminan bajo el sol.
El estudio implementó tecnología de punta para mapear las zonas más frescas. Mediante vuelos programados de drones equipados con cámaras multiespectrales, los investigadores capturaron imágenes aéreas de alta resolución entre las 10 a.m. y 3 p.m., horario de mayor intensidad solar.
Los hallazgos son reveladores: las áreas expuestas directamente al sol registran temperaturas entre 39° y 41° Celsius. En contraste, las zonas con sombra natural mantienen temperaturas más tolerables entre 36.3° y 36.7° Celsius. La sombra artificial ofrece un alivio intermedio con rangos de 37.5° a 38.5° Celsius.
La humedad relativa también varía significativamente según la cobertura vegetal. Las zonas arboladas alcanzan niveles de hasta 54%, mientras que las áreas soleadas apenas llegan al 45%. El inventario arbóreo identificó predominancia de palmas, robles púrpura, mangos y acacias rojas.
El parque Los Fundadores emerge como un oasis urbano con 75 árboles, convirtiéndose en el punto de mayor confort térmico. Sin embargo, la investigación detectó variaciones estacionales importantes. Algunas especies como el roble púrpura y la ceiba pierden su follaje entre marzo y junio, reduciendo la protección solar disponible.
Para materializar estos hallazgos en una solución práctica, el ingeniero Byron Reales Vargas desarrolló la aplicación Shade Map. Esta herramienta tecnológica ofrece mapas interactivos en tiempo real que guían a los usuarios por las rutas más frescas, considerando factores como temperatura, distancia y pronóstico climático.
Los investigadores instan a las autoridades locales a expandir esta iniciativa hacia otros espacios de alta circulación peatonal. Aunque Barranquilla ha incrementado sus zonas verdes, persiste una desigualdad en el acceso a espacios sombreados, especialmente en zonas vulnerables donde la población continúa expuesta directamente al sol inclemente del Caribe colombiano.
El equipo científico completo, integrado por María Iglesias Navas, Giorgio Anfuso Melfi, Shersy Vega Benites y otros destacados investigadores, enfatiza la importancia de implementar soluciones similares en hospitales, colegios y centros comerciales para mitigar el impacto del calor extremo en la población.