El puerto de Buenaventura quedó bloqueado desde la mañana del jueves. El cierre ocurrió en el kilómetro 17, sector Parador Pacífico. Los transportadores de carga iniciaron una protesta por el represamiento de contenedores vacíos.
El director de Seguridad e Infraestructura de Colfecar explicó el origen del conflicto. La manifestación nace del “desespero” de los conductores, señaló el vocero gremial. Los conductores no encuentran dónde descargar sus contenedores vacíos. Por esta razón, terminan atrapados en la vía del Pacífico.
La situación actual replica lo ocurrido en enero de este año. En aquella ocasión, un episodio similar paralizó los accesos al puerto. El principal puerto del Pacífico colombiano enfrentó entonces las mismas dificultades operativas.
El bloqueo se concentra sobre la vía 4001. El punto conocido como PR17+400 registra el cierre total del corredor. Todas las terminales portuarias de la ciudad quedaron afectadas por la protesta.
La concesionaria Unión Vial Camino del Pacífico confirmó el cierre en su cuenta de X. La empresa atribuyó la protesta a “cuestiones ajenas al proyecto” vial. Además, habilitó los números 311 441 5479 y la línea #180 para emergencias. Estos canales atienden a los usuarios varados en el corredor.
La cuenta Transporte en Medios reportó que la situación “se salió nuevamente de control”. Los transportadores esperan hasta cuatro días para entregar contenedores vacíos. Ante la falta de espacio en los patios, varios conductores duermen en las cabinas. La zona tampoco cuenta con suficiente oferta hotelera para atender la demanda.
Los gremios de carga insisten en la ausencia de control estatal. Las operaciones del puerto carecen de supervisión efectiva, denuncian los transportadores. Esta falta de regulación profundiza la crisis logística en Buenaventura.
La crisis no es nueva en el puerto del Pacífico. En enero, un bloqueo similar ocurrió en el sector La Caucana. El Sindicato Nacional de Conductores y Propietarios denunció entonces sobrecostos de hasta 120 por ciento. Estos sobrecostos afectaron viajes y combustible, atribuidos a las horas de espera.
El gremio señaló en X que “la negligencia en la gestión de contenedores colapsa la logística”. Esta declaración evidencia la gravedad del problema estructural que enfrenta el puerto.
La Federación Colombiana de Agentes Logísticos en Comercio Internacional ha alertado sobre un riesgo estructural. Este riesgo amenaza directamente la competitividad del país, advierte Fitac. El gremio documentó congestiones de más de 25 kilómetros para ingresar a las zonas portuarias.
Los tiempos de espera superan las siete horas en los accesos. La crisis se arrastra desde julio de 2025, según los registros del gremio. Esta situación prolongada evidencia la falta de soluciones efectivas por parte de las autoridades.
El gremio atribuyó la crisis a múltiples factores operativos. La insuficiencia de patios logísticos encabeza la lista de problemas. Las fallas en los sistemas de citas agravan la situación diariamente. La limitada presencia institucional en el puerto completa el panorama crítico.
Estos factores disparan los sobrecostos para las empresas del sector. Además, elevan los riesgos de seguridad para conductores y compañías. La combinación de estos elementos genera un círculo vicioso difícil de romper.
Uno de los integrantes del gremio camionero había advertido en enero sobre la recurrencia. “En los patios de contenedores, periódicamente tenemos ese mismo problema”, señaló el transportador. El conductor agregó que las protestas terminan siendo la única vía de presión disponible.
“Las vías del diálogo y la conservación se convierten en un canto a la bandera”, denunció. Esta declaración refleja la frustración acumulada por años de gestiones infructuosas ante las autoridades.
El puerto de Buenaventura concentra cerca del 46% de la carga nacional en contenedores. Por lo tanto, cualquier interrupción trasciende el transporte terrestre. El impacto golpea directamente a importadores y exportadores del país.
La devolución de contenedores vacíos amenaza la competitividad del comercio exterior colombiano. Este cuello de botella logístico genera retrasos en las cadenas de suministro. Consecuentemente, afecta la capacidad del país para competir en mercados internacionales.
Fitac ha pedido suspender los términos para las Operaciones de Tránsito Multimodal. También solicita la suspensión de los Depósitos de Tránsito Aduanero temporalmente. Estas medidas deben aplicarse mientras persista el colapso en los patios, insiste el gremio.
La inseguridad ha agravado considerablemente el panorama en Buenaventura. Asaltos y actos vandálicos se han vuelto frecuentes en la zona portuaria. Estos incidentes han obligado a reducir horarios de operación en el puerto.
Los despachos nocturnos se han limitado por razones de seguridad. Fitac documentó esta situación en enero, evidenciando el deterioro de las condiciones. Este factor se suma a la congestión vehicular en los accesos al puerto.
La combinación de problemas operativos y de seguridad crea un escenario complejo. Los transportadores enfrentan riesgos múltiples en cada viaje a Buenaventura. Además, la rentabilidad de sus operaciones se ve seriamente comprometida por las demoras.
El corredor vial que conecta a Buenaventura con el interior del país permanece cerrado. Miles de toneladas de carga quedan inmovilizadas durante el bloqueo. Las empresas exportadoras e importadoras acumulan pérdidas millonarias por cada día de paro.
Los patios portuarios no tienen capacidad para recibir más contenedores vacíos. Esta saturación genera un efecto dominó en toda la cadena logística. Los buques no pueden descargar nueva mercancía si no hay espacio disponible.
La falta de planificación en la gestión de contenedores vacíos evidencia deficiencias administrativas. Las terminales portuarias no han implementado soluciones efectivas para el problema recurrente. Mientras tanto, los transportadores pagan las consecuencias de esta ineficiencia operativa.
Los conductores varados enfrentan condiciones precarias durante la espera. Sin acceso a servicios básicos, permanecen días enteros en sus vehículos. La alimentación y el descanso se convierten en desafíos diarios para estos trabajadores.
Las autoridades locales y nacionales no han presentado soluciones concretas. La respuesta institucional se limita a gestionar la emergencia inmediata. Sin embargo, no se abordan las causas estructurales que generan estos bloqueos recurrentes.
El sector empresarial colombiano observa con preocupación la situación en Buenaventura. La confiabilidad del puerto se deteriora con cada nuevo episodio de congestión. Esto podría llevar a las empresas a buscar rutas alternativas más costosas.
La competitividad de Colombia en el comercio internacional depende de puertos eficientes. Buenaventura, como principal puerto del Pacífico, debe garantizar operaciones fluidas. No obstante, la realidad actual dista mucho de este objetivo estratégico.
Los sobrecostos generados por las demoras se trasladan finalmente a los consumidores. Los productos importados incrementan sus precios debido a estos problemas logísticos. Asimismo, las exportaciones colombianas pierden competitividad en los mercados internacionales.
La crisis evidencia la necesidad urgente de inversión en infraestructura logística. Los patios de contenedores requieren ampliación y modernización inmediata. Los sistemas de gestión de citas necesitan actualización tecnológica para mejorar la eficiencia.
La presencia institucional en el puerto debe fortalecerse significativamente. Las autoridades portuarias necesitan mayor capacidad de supervisión y control. Solo así se podrá garantizar el cumplimiento de estándares operativos adecuados.
Los transportadores exigen diálogo efectivo con las autoridades y operadores portuarios. Las soluciones requieren coordinación entre todos los actores de la cadena logística. Sin embargo, hasta ahora estos espacios de concertación han resultado insuficientes.
La situación en Buenaventura refleja problemas más amplios del sistema logístico nacional. La falta de planificación estratégica afecta la eficiencia de los corredores de comercio exterior. Esta deficiencia estructural limita el potencial de crecimiento económico del país.
Mientras persista el bloqueo, las pérdidas económicas continuarán acumulándose. Las empresas enfrentan incumplimientos en sus compromisos comerciales internacionales. La reputación de Colombia como socio comercial confiable se ve comprometida.
Los conductores mantienen su posición firme en el kilómetro 17. No levantarán el bloqueo hasta obtener soluciones concretas para el problema. La experiencia de enero les enseñó que solo la presión genera respuestas de las autoridades.
El puerto de Buenaventura enfrenta uno de sus mayores desafíos operativos. La solución requiere voluntad política y recursos significativos de inversión. Además, necesita coordinación efectiva entre el sector público y privado.