El esfuerzo de rescate de sobrevivientes de estructuras colapsadas tras el terremoto del 10 de agosto entra en una etapa crítica. Están por cumplirse 72 horas desde el sismo. Este tiempo se considera una ventana de oro para salvar vidas.

En medio de varias réplicas, los equipos de ayuda han avanzado en varias ciudades del país. Pese al apoyo nacional mediante estrategias de acopio y recolectas de fondos, el desastre ya deja cifras alarmantes. Según el último balance oficial, hay 239 fallecidos. Además, se reportan 3.755 heridos. También se contabilizan 287 desaparecidos.

Ahora, el país entra en una carrera contra el tiempo para salvar a los sobrevivientes. Los primeros tres días son el rango de tiempo más favorable. Durante este periodo, la localización y la asistencia médica se pueden lograr bajo niveles técnicamente viables.

Esto no significa que después de ese tiempo no sea posible rescatar a más personas. Sin embargo, es considerado un periodo más favorable para las operaciones de búsqueda y rescate. No representa un límite absoluto.

Este concepto tiene respaldo en organismos humanitarios. La Federación Internacional de la Cruz Roja señala que, tras un terremoto, la mortalidad suele concentrarse en las primeras 72 horas. El pico de lesiones también ocurre durante este periodo. Esto está relacionado principalmente con las personas atrapadas por derrumbes. También influye la gravedad de las lesiones sufridas.

La Organización Mundial de la Salud explica que las muertes pueden producirse en diferentes momentos. Algunas ocurren inmediatamente por lesiones graves. Otras se registran en minutos u horas. Estas pueden deberse a asfixia, compresión del tórax, hemorragias o shock. La exposición ambiental también es un factor determinante.

Posteriormente aparecen riesgos adicionales. Entre ellos están la deshidratación, la hipotermia y las infecciones. El síndrome de aplastamiento es particularmente peligroso.

Este síndrome es uno de los elementos cruciales para establecer la ventana de tiempo. La OMS explica que las personas atrapadas bajo estructuras pueden sufrir lesiones musculares graves. Incluso después de ser liberadas, pueden desarrollar complicaciones que comprometan órganos vitales.

En esos casos, el tratamiento médico debe llegar rápidamente. Puede requerir reposición intensiva de líquidos. También son necesarios medicamentos específicos. Incluso puede necesitarse diálisis en situaciones graves.

También está el problema de la deshidratación y la exposición ambiental. La OMS identifica varios factores de riesgo. Entre ellos están la deshidratación, la hipotermia y la hipertermia. Las infecciones de heridas también representan causas de muerte. Estas pueden aparecer durante los días posteriores al terremoto.

Por eso, permanecer atrapado durante más tiempo aumenta la exposición a condiciones peligrosas. Estas pueden deteriorar progresivamente el estado de una persona. Además, esta organización hace énfasis en las réplicas. Estas pueden producirse inmediatamente o incluso durante días, semanas o meses. Mientras tanto, los edificios y estructuras dañadas pueden seguir representando riesgos.

De hecho, la OMS señala entre sus documentos de capacitación para desastres información relevante. La probabilidad de supervivencia aumenta mucho más cuando una persona atrapada es rescatada durante las primeras 24 horas. Estas son denominadas las “horas doradas”.

Por su parte, Ciro Ugarte, director de emergencias de la Organización Panamericana de la Salud, respaldó esta afirmación. Las primeras horas son determinantes para aumentar las posibilidades de supervivencia de las personas atrapadas.

“Las primeras 72 horas son cruciales para salvar vidas”, señaló. Durante este periodo, los hospitales también deben atender múltiples tipos de lesiones. Entre ellas están fracturas, traumatismos craneales y quemaduras. Otras lesiones son provocadas por el colapso de edificaciones.

Por eso, la prioridad es avanzar simultáneamente en el rescate y la atención sanitaria. Ambos aspectos son igualmente importantes.

La urgencia también está relacionada con las condiciones que enfrenta una persona bajo los escombros. La deshidratación puede avanzar rápidamente en situaciones de estrés y atrapamiento. Mientras tanto, la falta de agua puede provocar complicaciones graves.

Además del síndrome de aplastamiento, una persona puede experimentar asfixia. También puede sufrir trauma por la presencia de polvo suspendido. La escasez de oxígeno en espacios confinados es otro factor. Las lesiones internas preexistentes agravan la situación.

Según datos del Cambridge University Press, la probabilidad de rescate con vida varía significativamente con el tiempo. Puede pasar de cerca del 90 por ciento durante las primeras 24 horas. A las 48 horas, disminuye a alrededor del 50 por ciento. Al cumplirse el tercer día, se reduce a aproximadamente 20 por ciento.

De ahí que la respuesta durante las primeras horas dependa también de las capacidades disponibles. Estas deben estar presentes en el lugar del desastre. Mientras llegan los equipos especializados, familiares y vecinos pueden desempeñar un papel decisivo. Los organismos locales también son fundamentales en la búsqueda y atención inicial.

La OPS insiste en que la prioridad es “rescatar al mayor número posible de personas”. Simultáneamente, se deben movilizar los recursos necesarios. Estos son fundamentales para sostener la atención de los heridos. También son esenciales para las labores de emergencia.

Tras el doble terremoto ocurrido el 24 de junio en la costa de Venezuela, se vivió una situación similar. El evento dejó afectaciones sobre todo en el estado de La Guaira. La Organización de las Naciones Unidas también se refirió a las primeras 72 horas. Las calificó como un periodo crucial de rescate.

El Programa Mundial de Alimentos señaló en ese entonces información importante. “Las primeras 72 horas son, evidentemente, cruciales para las labores de búsqueda y rescate”. La misma comunicación explica que esas primeras horas también son fundamentales para otro propósito. Permiten posicionar alimentos y otros suministros que las personas necesitarán posteriormente.

También la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias hace énfasis en la necesidad de agilidad logística. Esta debe manifestarse durante las primeras horas. Según esta entidad, se debe estructurar una fase inicial de activación durante las primeras 24 horas. Luego viene una fase de despliegue y empleo de recursos. Esta va aproximadamente de las 12 a las 72 horas.

Después de ese punto comienza una etapa de respuesta sostenida. En esta fase, las necesidades están mejor definidas.

Las dificultades logísticas hacen que los primeros rescates ocurran de manera particular. Estos se realizan en el tiempo más oportuno. Sin embargo, son ejecutados por civiles. Según un artículo académico de dos universidades en Turquía, entre 80 y 95 por ciento de las personas rescatadas con vida son encontradas durante las primeras 24 horas.

De estos rescates, entre el 50 y 90 por ciento son realizados por familiares, vecinos y otros civiles. Esto ocurre antes de la llegada de los equipos profesionales.

La movilización de estos últimos puede tardar por daños en vías e infraestructura. Mientras tanto, las comunidades ya se encuentran en el lugar. Pueden actuar de inmediato.

Los rescatistas afrontan condiciones extremadamente difíciles. Deben trabajar entre estructuras inestables. Las réplicas constantes representan un peligro adicional. El polvo y los escombros dificultan la visibilidad. Los espacios confinados limitan el acceso a las víctimas.

Los equipos especializados utilizan tecnología avanzada. Emplean cámaras térmicas para detectar signos de vida. Los perros de rescate son fundamentales en la búsqueda. También se utilizan micrófonos sensibles para captar sonidos bajo los escombros.

La coordinación entre diferentes organismos es esencial. Los bomberos, la defensa civil y grupos internacionales trabajan conjuntamente. Cada minuto cuenta en esta carrera contra el reloj.

Los hospitales enfrentan una presión inmensa. Deben atender un flujo constante de heridos. Los recursos médicos se distribuyen según la gravedad de las lesiones. El personal sanitario trabaja sin descanso.

Las autoridades han establecido centros de acopio en varias ciudades. La población ha respondido con solidaridad. Se han recolectado alimentos, agua, medicinas y ropa. Estos suministros son fundamentales para los damnificados.

La ayuda internacional también ha comenzado a llegar. Varios países han ofrecido equipos de rescate especializados. También han enviado suministros médicos y ayuda humanitaria. La cooperación global es vital en estas circunstancias.

Las familias de los desaparecidos viven horas de angustia. Esperan noticias en los puntos de información. Muchos acuden directamente a los sitios de rescate. La incertidumbre es uno de los aspectos más dolorosos de esta tragedia.

Los expertos advierten que las réplicas pueden continuar durante días o semanas. La población debe mantenerse alerta. Es fundamental seguir las indicaciones de las autoridades. Evacuar las zonas de riesgo es prioritario.

La infraestructura dañada representa un desafío adicional. Muchas vías de acceso están bloqueadas. Puentes y carreteras han sufrido daños estructurales. Esto dificulta el transporte de equipos y suministros.

Las comunicaciones también se han visto afectadas. Muchas zonas permanecen sin señal telefónica. Esto complica la coordinación de las labores de rescate. También dificulta que las familias se comuniquen entre sí.

Los albergues temporales se han habilitado en diferentes puntos. Miles de personas han perdido sus hogares. Necesitan refugio, alimentación y atención médica básica. Las autoridades trabajan para garantizar condiciones dignas.

La respuesta de la sociedad civil ha sido notable. Voluntarios de todas las edades participan en las labores de apoyo. Organizaciones no gubernamentales han desplegado equipos en terreno. La solidaridad se manifiesta de múltiples formas.

Los psicólogos advierten sobre el impacto emocional del desastre. Muchas personas experimentan trauma, ansiedad y miedo. El apoyo psicosocial será necesario durante mucho tiempo. Las secuelas emocionales pueden prolongarse durante años.

Las autoridades enfrentan el desafío de mantener el orden. Deben prevenir saqueos y actos delictivos. La seguridad en las zonas afectadas es una prioridad. Las fuerzas del orden han aumentado su presencia.

La economía local ha sufrido un duro golpe. Negocios destruidos, pérdida de empleos y paralización de actividades. La recuperación económica será un proceso largo y complejo. Requerirá inversión significativa y planificación cuidadosa.

Los ingenieros estructurales evalúan los edificios dañados. Determinan cuáles pueden ser reparados y cuáles deben ser demolidos. Esta evaluación es fundamental para la seguridad de la población. También es necesaria para planificar la reconstrucción.

Las escuelas han suspendido clases en las zonas afectadas. Muchas instalaciones educativas sufrieron daños. Los niños y jóvenes enfrentan la interrupción de su educación. Las autoridades buscan alternativas para retomar las actividades académicas.

El suministro de agua potable es una preocupación crítica. Muchas redes de distribución han sido dañadas. Se han instalado tanques de agua en diferentes puntos. Garantizar el acceso al agua es fundamental para prevenir enfermedades.

La electricidad también se ha visto interrumpida en amplias zonas. Los equipos técnicos trabajan para restablecer el servicio. Sin embargo, los daños en la infraestructura eléctrica son considerables. La recuperación total tomará tiempo.

Los medios de comunicación desempeñan un papel importante. Mantienen informada a la población sobre la evolución de la situación. También difunden información sobre puntos de ayuda y recomendaciones de seguridad. La información veraz es fundamental en estas circunstancias.

Las redes sociales se han convertido en herramientas de coordinación. Las personas reportan necesidades y ofrecen ayuda. También se utilizan para localizar personas desaparecidas. Sin embargo, también circula información falsa que debe ser verificada.

Los expertos en gestión de desastres analizan la respuesta. Identifican aciertos y áreas de mejora. Esta evaluación será fundamental para fortalecer la capacidad de respuesta futura. Los aprendizajes de esta tragedia deben incorporarse en los protocolos.

La reconstrucción requerirá años y recursos significativos. No solo se trata de edificar nuevamente. Es necesario hacerlo con mejores estándares de seguridad. Las construcciones deben ser más resistentes a eventos sísmicos.

Las autoridades deben revisar las normas de construcción. Muchas edificaciones colapsadas no cumplían con estándares adecuados. El control y la supervisión deben fortalecerse. La prevención es fundamental para reducir el impacto de futuros sismos.

La cultura de prevención debe fortalecerse en la población. Los simulacros y la educación sobre qué hacer durante un terremoto son esenciales. La preparación puede salvar vidas. Cada persona debe conocer las medidas básicas de seguridad.

Los científicos continúan monitoreando la actividad sísmica. Los sismógrafos registran cada movimiento. Esta información permite anticipar posibles réplicas. También contribuye a entender mejor el comportamiento de las fallas geológicas.

Colombia se encuentra en una zona de alta actividad sísmica. La confluencia de placas tectónicas genera esta situación. Los terremotos son una realidad con la que el país debe convivir. La preparación y la prevención son la mejor defensa.

Mientras el reloj avanza, los equipos de rescate intensifican sus esfuerzos. Cada vida rescatada representa una victoria contra el tiempo. La esperanza se mantiene mientras continúan las labores. Las siguientes horas serán determinantes para muchas familias.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

SIC multa con 2.600 millones a tres empresas por colusión

La SIC sancionó a tres empresas publicitarias y sus representantes con más de 2.600 millones de pesos por coordinar ofertas en licitaciones públicas.

Ventas de marihuana en farmacias de Uruguay crecen una tonelada

Las ventas de marihuana legal en farmacias uruguayas alcanzaron 4.290 kilos en 2025, superando en una tonelada las cifras de 2024

Netanyahu revela tratamiento exitoso contra cáncer de próstata

El primer ministro israelí informó que fue tratado exitosamente contra un tumor maligno de próstata detectado tras cirugía en diciembre 2024.