Daniel Quintero, exalcalde de Medellín, mantiene su candidatura presidencial a pesar de los obstáculos. Su camino hacia las consultas del 8 de marzo estuvo marcado por enfrentamientos legales. Además, enfrentó políticas de exclusión que él considera parte de una estrategia sistemática.
El candidato presidencial explicó a Infobae Colombia las razones de su perseverancia. Incluso cuando las dificultades parecían insuperables, decidió continuar. Asimismo, recibió la espalda del progresismo en momentos críticos.
La perseverancia como valor familiar y político guía su lucha. “Lo que yo más he tratado de inculcarle a mis hijas —yo tengo dos chiquitas— es la perseverancia y la disciplina”, afirmó. Quintero tiene dos hijas: Alejandra y Laia. Para él, educar en la importancia de no rendirse es fundamental. Especialmente cuando se lucha contra lo que considera “una injusticia”.
Este mensaje debe transmitirse a toda Colombia, según su visión. Por lo tanto, su campaña trasciende lo meramente electoral. Se convierte en una enseñanza de valores para las nuevas generaciones.
“Contra nosotros se aplicaron todas las injusticias de un Estado”, denunció Quintero. Señaló que el sistema no quiere ser reformado. Su objetivo no es solo entrar en el poder. Busca transformar un sistema que considera corrompido.
El candidato criticó duramente el statu quo político colombiano. “Está tranquilo y contento con la corrupción como está hoy”, señaló. Esta situación está “matando” el futuro del país. Además, “le quita el oxígeno a los colombianos”, agregó.
Quintero expresó su frustración con el abandono estatal. “Este es un país maravilloso, que tiene una gente maravillosa”, afirmó. Destacó que no hay país donde la gente trabaje más. Tampoco se encuentra en el mundo tanta creatividad e innovación.
Sin embargo, identificó el problema central del país. “El Estado ha estado ausente”, explicó. El Estado permitió ser cooptado por el sistema. Cuando alguien intenta cambiar ese sistema, las reacciones son agresivas. “Un montón de mafias dicen: ‘Hay que tumbar a Quintero'”, denunció.
El camino del exalcalde hacia el tarjetón estuvo lleno de piedras. Su salida de la consulta interna del Pacto Histórico ocurrió en octubre de 2025. A pesar de haber estado inscrito, fue excluido. Este momento fue uno de los más complejos de su trayectoria.
Quintero atribuyó su renuncia a maniobras del Consejo Nacional Electoral. También señaló a la Registraduría como responsable. Estas entidades impedían que los tarjetones llevaran el logo del Pacto Histórico. Tampoco daban claridad sobre las reglas del proceso.
Tras este revés, decidió buscar otro camino político. Lanzó su movimiento “Reset Total contra el Narco y los Corruptos”. Con esta plataforma intentó inscribirse por firmas. No obstante, surgió otro obstáculo en su camino.
La Registraduría le negó su postulación como candidato independiente. El argumento fue su vinculación con la Unión Patriótica. También mencionaron su relación con el Polo Democrático. Estas afiliaciones le impedían ser candidato independiente, según las autoridades.
La tensión creció considerablemente durante ese período. Sin embargo, Quintero respondió con acciones legales. Argumentó que se le vulneraba su derecho a ser elegido. Esta batalla jurídica se extendió durante varios meses.
Finalmente, a principios de 2026, llegó un fallo favorable. El CNE permitió su inscripción en la consulta del Frente por la Vida. Esta decisión llegó horas antes del cierre de convocatorias. La coalición progresista apoya su visión política.
A pocos días de la consulta, renovó sus críticas. Las dirigió especialmente hacia las autoridades electorales. Denunció la falta de transparencia en los procesos de escrutinio. “Nos han violado todos los derechos”, afirmó con contundencia.
El candidato destacó las dificultades económicas de su campaña. “Solo hasta ayer (3 de marzo) pudimos abrir una cuenta bancaria”, reveló. A pesar de esto, algunas encuestas muestran resultados favorables. Incluso podría ganar contra las maquinarias de Roy Barreras.
Las limitaciones económicas no impidieron que su mensaje llegara. “Nos hemos tenido que apelar a los ciudadanos”, explicó. Estos lo escuchan y ven por redes sociales. También llega a través de medios de comunicación alternativos.
Quintero confía en el criterio de los votantes. “La ciudadanía no es boba”, puntualizó para Infobae Colombia. Los ciudadanos se dan cuenta de las maniobras políticas. Han intentado excluir a un candidato presidencial para favorecer a otros.
Su mensaje busca captar un electorado cansado. Las viejas estructuras políticas generan desconfianza ciudadana. Por ello, su propuesta de cambio profundo resuena. Especialmente entre quienes buscan alternativas al sistema tradicional.
El exalcalde enfatizó que su lucha no se detendrá. Los obstáculos en su camino no lo desanimarán. Sin importar las dificultades, mantendrá su candidatura. Esta determinación refleja los valores que predica a sus hijas.
La narrativa de Quintero se construye sobre la denuncia sistemática. Señala a un sistema político que resiste el cambio. Identifica mafias y corrupción como enemigos centrales. Además, presenta su candidatura como una batalla contra poderes establecidos.
El candidato presidencial caracteriza a Colombia como un país de contrastes. Tiene gente trabajadora y creativa, según su visión. Sin embargo, está abandonado por un Estado cooptado. Este diagnóstico sustenta su propuesta de transformación radical.
La estrategia comunicativa de Quintero privilegia canales alternativos. Las redes sociales se convirtieron en su principal herramienta. Ante las limitaciones económicas y políticas, adaptó su campaña. Esta flexibilidad le permitió mantener presencia pública.
Su discurso apela constantemente a la justicia y la transparencia. Denuncia violaciones a sus derechos políticos. Presenta cada obstáculo como evidencia de un sistema corrupto. Esta narrativa refuerza su posición como candidato antisistema.
El exalcalde de Medellín construye su imagen como víctima y luchador. Por un lado, denuncia persecución y exclusión sistemática. Por otro, se presenta como quien no se rinde. Esta dualidad fortalece su conexión con sectores descontentos.
La consulta del 8 de marzo representa una prueba crucial. Quintero compite dentro del Frente por la Vida. Esta coalición progresista le brindó el espacio que otros le negaron. El resultado definirá su futuro político inmediato.
Su campaña enfrenta a figuras establecidas del progresismo colombiano. Roy Barreras aparece como uno de sus principales competidores. Quintero caracteriza estas candidaturas como parte de las maquinarias tradicionales. Esta confrontación define el carácter de su propuesta.
El candidato presidencial insiste en la necesidad de reformas profundas. No busca ajustes superficiales al sistema actual. Propone una transformación radical de las estructuras de poder. Esta ambición genera tanto adhesiones como resistencias.
La experiencia como alcalde de Medellín sustenta su discurso. Desde esa posición enfrentó poderes locales y nacionales. Las lecciones de ese período informan su estrategia presidencial. También alimentan su narrativa de persecución política.
Quintero presenta la lucha contra la corrupción como eje central. Su movimiento “Reset Total contra el Narco y los Corruptos” lo evidencia. Este enfoque busca captar el descontento ciudadano generalizado. La corrupción es una preocupación constante en Colombia.
El candidato critica la ausencia estatal en territorios y sectores. Identifica esta ausencia como raíz de múltiples problemas. Propone un Estado presente y comprometido con la ciudadanía. Esta visión contrasta con el abandono que denuncia.
Su mensaje enfatiza el potencial desperdiciado del país. Colombia tiene recursos humanos y naturales extraordinarios, según afirma. Sin embargo, la corrupción y las mafias impiden su desarrollo. Esta brecha entre potencial y realidad moviliza su propuesta.
La estrategia de Quintero combina denuncia y esperanza. Por un lado, señala los problemas sistémicos profundos. Por otro, promete que el cambio es posible. Esta combinación busca generar movilización electoral.
El exalcalde presenta su candidatura como una oportunidad histórica. Los ciudadanos pueden elegir entre el cambio y la continuidad. Esta elección trasciende las personas y los partidos. Se trata de decidir el futuro del sistema político.
Quintero apela constantemente a la inteligencia de los votantes. “La ciudadanía no es boba”, repite como estribillo. Esta confianza en el criterio popular sustenta su estrategia. También refuerza su legitimidad frente a las instituciones.
El candidato presidencial enfrenta la consulta con recursos limitados. Las dificultades para abrir cuentas bancarias ilustran sus obstáculos. Sin embargo, presenta estas limitaciones como prueba de autenticidad. No depende de grandes financiadores ni maquinarias.
Su campaña se construye sobre la comunicación directa. Las redes sociales eliminan intermediarios tradicionales. Los medios alternativos amplifican su mensaje. Esta estrategia responde a necesidad y convicción política.
Quintero caracteriza las próximas elecciones como definitorias. Colombia debe elegir entre reforma y continuidad. Entre transparencia y corrupción. Entre cambio profundo y ajustes superficiales.
El exalcalde mantiene su determinación a pesar de todo. Los obstáculos legales no lo detuvieron. Las exclusiones políticas no lo silenciaron. Las limitaciones económicas no lo paralizaron.
Su mensaje final enfatiza la perseverancia como valor político. No rendirse ante las injusticias es un deber ciudadano. Esta lección personal se convierte en propuesta colectiva. Colombia necesita ciudadanos que no se rindan.
La consulta del 8 de marzo definirá su camino. Las encuestas sugieren una competencia cerrada. El apoyo ciudadano será determinante. Quintero confía en que su mensaje ha calado.
El candidato presidencial mantiene su crítica al sistema electoral. Denuncia falta de transparencia en los procesos. Cuestiona la imparcialidad de las autoridades electorales. Estas denuncias preparan el terreno para cualquier resultado.
Su narrativa presenta una batalla entre ciudadanía y establishment. Los colombianos comunes enfrentan a poderes tradicionales. Esta confrontación simplifica la complejidad política. También moviliza emociones y lealtades electorales.
Quintero apuesta por un cambio generacional en la política. Las viejas prácticas deben ser superadas. Nuevos liderazgos deben emerger. Esta renovación es condición para el desarrollo nacional.
El exalcalde de Medellín llega a la consulta como candidato polémico. Genera adhesiones apasionadas y rechazos viscerales. Esta polarización refleja las divisiones del país. También evidencia la profundidad de los cambios propuestos.
Su participación en la consulta ya es una victoria parcial. Logró inscribirse a pesar de múltiples obstáculos. Mantuvo presencia pública sin recursos tradicionales. Construyó una narrativa coherente de resistencia y transformación.